La segunda oportunidad

Foto de familia del ministro de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, Alfonso Alonso (c), junto a los finalistas y galardonados con los premios "La Caixa" a la innovación social y la transformación.

Foto de familia del ministro de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, Alfonso Alonso (c), junto a los finalistas y galardonados con los premios “La Caixa” a la innovación social y la transformación.

¿Alguna vez has necesitado una segunda oportunidad?. Es la pregunta a la que tratan de dar respuesta desde la Asociación Zubietxe mediante su red de apoyo a personas sin hogar: ocho pisos que sirven de “refugio de seguridad y dignidad” a una treintena de personas.

 

Este es uno de los diez proyectos galardonados con los premios “La Caixa” que, dotados con 15.000 euros, reconocen los proyectos sociales más innovadores y los que evidencian una mayor ambición transformadora, y que esta tarde entregará el ministro de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, Alfonso Alonso.

 

La atención integral a mujeres víctimas de trata y a la discapacidad y la dependencia, la integración sociolaboral de mayores de 45 años o el desarrollo integral de menores en riesgo de exclusión social son otras de las iniciativas premiadas de las 728 seleccionadas en las convocatorias de ayudas impulsadas por la Obra Social “La Caixa”.

 

“La vivienda entra en el paquete de derechos básicos desde etapas iniciales”, asegura Loli Velasco, de la Asociación Zubietxe (casa-puente), de Vizcaya, que dispone de ocho pisos compartidos, en régimen de alquiler, donde las personas conviven y reciben atención educativa individual y grupal.

 

Un proyecto que merece el premio “por el esfuerzo que ponen las personas que viven en los pisos”, que han pasado por la experiencia del “sinhogarismo” y con los que “compartimos la fe de que las segundas oportunidades son posibles”.

 

“Tu vales” es el mensaje que se lanza desde la Fundació Ared de Barcelona a los desempleados mayores de 45 años en riesgo de exclusión social, a los que se intenta “remover los resortes internos” mediante “entusiasmo, motivación y alegría”.

 

Otro de los pilares de este proyecto es “desarrollar al máximo las competencias profesionales que les están haciendo falta para que las empresas les contraten”, explica María Elena Alfaro.

 

Apoyar a las personas con discapacidad intelectual que han sido víctimas de abusos sexuales por su especial vulnerabilidad es el objetivo del proyecto de la Fundación Carmen Pardo Valcarce, de Madrid, que en cuatro años ya ha atendido a 400 víctimas.

 

El testimonio de estas personas, muchas veces la única prueba incriminatoria, no se considera válido en demasiadas ocasiones y los casos acaban por desestimarse, lo que hace que el discapacitado intelectual se convierta en la “víctima perfecta”, asegura Almudena Martorell.

 

Dos años y medio lleva trabajando en Lucena (Córdoba) la Fundación Acuarela de Barrios, que con su proyecto “juntos crecemos” persigue dar respuesta al absentismo, fracaso y abandono escolar existente entre menores de procedencia rumano-gitana.

 

Surgió de una iniciativa llamativa. Una escuela de rap, que se ha convertido en “la herramienta de integración más potente”, asegura Ana Franco, ya que atienden a “casos de verdadera transformación en sus vidas”: dos niñas con fracaso escolar y con muchos problemas de comportamiento que empezaron a cantar, a manifestar un talento increíble para escribir y expresarse.

 

“Esperanza” se llama el proyecto premiado de las Religiosas adoratrices esclavas del santísimo sacramento y de la caridad (Madrid), que habilita un equipo especializado para la identificación de mujeres víctimas de trata en coordinación con Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y la administración pública.

 

Desde 1999 han atendido a más de 780 mujeres, de entre 18 y 30 años, de 15 nacionalidades distintas, que son captadas por personas o redes criminales con destino a la prostitución, pero también al servicio doméstico, a matrimonios serviles o a la mendicidad.

 

“Trabajamos de manera proactiva” en la detección de esos casos, explica Marta González. Se atienden las necesidades de acogida residencial en condiciones de seguridad y dignidad en un tiempo de respuesta inferior a las 24 horas y se propone un itinerario de recuperación.

 

La Fundación Privada Ave María de Sitges, la Federación de Asociaciones Vecinales y Consumidores de Valladolid, Lenguas y Mundos en Sevilla, MeSumaría (Cáceres) y Fundación Benéfica María Raventós (Barcelona) son otras de las diez organizaciones premiadas.

 

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