El sueño … de Vigo cumplido, para María do Ceo

Al término del concierto el público se levantó.

Al término del concierto el público se levantó.

Llenó el García Barbón en la tarde noche del domingo 12 de abril. Fue un concierto muy familiar. Se plegó a lo que quería su público. Venía a presentar su último trabajo ‘Soños cumpridos’, pero supo aderezarlo con sus músicas clásicas, para mantener arriba a su público a la vez que les entregaba nuevas músicas. Por eso empezó con ‘Cántame un fado minhoto’ que ya calentó el ambiente y marcó la pauta de concierto, cercanía con su público y solicitud de participación. Hora y media de concierto.

María do Ceo se presentó con traje negro de volantes y los brazos cubiertos por mangas anchas en tejido transparente como un velo. Un modelo muy sobrio y elegante que no distraída de lo importante, la música.

El agradecimiento fue el hilo conductor del ‘sueño’ de Vigo. Cada canción con una intención, esto es, con una dedicatoria. Por eso el concierto tuvo un carácter muy familiar. María conocía a muchos y sabía de su esfuerzo por estar esta tarde en Vigo… Lo agradeció citando a aquellos con los que tenía más compromiso.

Desplegó un conjunto de músicos extraordinarios: Miguel Gonsalves (guitarra española); Alex Salgado (laud), Xavier Vaz (piano), Alejandro Vázquez (trompeta), Marquiños Saborido (Percusión), Ricardo (violín) y Alberto Loureiro (saxo). Por eso, presentó una nueva versión de Negra Sombra aprovechando los músicos que tenía en el escenario que obtuvo uno de los aplausos más prolongados de la tarde. (Dedicada Carmen Leite).

Se volcó –y él con ella- con el empresario de Meaño, Manuel Aval Camiña, uno de los promotores que hicieron posible la cita musical. Subió al escenario y en un momento –emocionante- tuvo un detalle de recuerdo con él.

Mercedes Cores y Rubén Riós que presentó el concierto también subieron al escenario y recibieron el cariño de la artista.

En ‘Sueños Cumpridos’, María do Ceo cedió parte del protagonismo al autor de muchas de las letras, Armando González. De los catorce temas del disco, comenzó por el que abre, ‘Años Después’.
Luego, volvió a su repertorio tradicional con ‘Hemos de ir a Viana’ y ‘Lisboa’ que dedicó a Manuel Aval y su esposa Patricia.

Javier Vaz protagonizó al piano con María do Ceo, Lágrima por lágrima.

Volvería a ‘Soños cumpridos’ con Ribeira Sacra en la que hizo una pequeña erosión en la letra para hacerle un guiño a un importante empresario que se encontraba en la sala.

 

María do Ceo, en Vigo, durante una de las interpretaciones.

María do Ceo, en Vigo, durante una de las interpretaciones.

El saxo de Alberto Loureiro tuvo su momento a continuación cuando la fadista cantó un poema de Blanco Amor.

Trajo al reportorio una canción de Andrés Dobarro (letra de Xavier Alcalá), ‘Teño saudades de ti’. Para volver al ‘Soños Cumpridos’ con Castelao que explicó que nació para un documental sobre el insigne gallego.

‘Te pedí el corazón’, cuarto tema del nuevo disco, se lo dedicaría a Rubén Riós y Estela.
Dijo de ‘Tu cuerpo bolero’, el quinto de su álbum, que era un tema “para pensar”. Compartió protagonismo con la trompeta de Alejandro Vázquez.

‘Tras los cristales’ se lo dedicó a la nieta el cineasta Vero Rodríguez. Con el pasodoble de ‘Caldo de Mourente’ afirmó que había sido “un atrevimiento componerlo”, música de María do Ceo y letra de Armando González.

Volvió a su repertorio tradicional con ‘O Sancristan de Coimbra’ que dedicó a su familia. “Os dous irmans que me quedan”, dijo y que estaban presentes en la sala. Cn la música de la canción prolongada, aprovechó para presentar a cada uno de los músicos dando protagonismo a cada uno de los instrumentos.
Entonces el público del patio de butacas se puso en pie y ya casi no le dejó decir las últimas palabras. Se retiraron los músicos y ella, pero, ante la insistencia de sus fans, María do Ceo volvió a salir.

Parecía que proponía una música pero ante la insistencia de algunas personas del público solicitando ‘María la Portuguesa’, la fadista renunció a su propósito y se acomodó a los deseos de sus seguidores.

 

En definitiva, se dejó ver a una María do Ceo renovada, entregada a su público, sin atisbo de divismo, al contrario muy cercana, familiar y humana, y muy agradecida.

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