Avalan el uso del condroitín sulfato de origen farmacéutico en la artrosis

El condroitín sulfato ha demostrado que tiene un efecto beneficioso sobre los síntomas y la estructura de la artrosis, según destaca una reciente investigación internacional que, entre sus conclusiones, apuesta por desarrollar una regulación que evite formulaciones de mala calidad y con baja eficacia como las de origen nutraceútico.

 

La investigación, publicada en marzo en la revista ‘Molecules’, concluye que la calidad del producto condroitín sulfato se debe regular y estandarizar, debido a que actualmente las formulaciones existentes derivan de una variedad de tejidos animal, lo que conduce a productos que tienen diferentes estructuras; y de una variedad de técnicas de extracción y purificación, que mal desarrolladas puede incluso provocar toxicidad.

 

“Hay una confusión entre el condroitín sulfato producto farmacéutico, que tiene una trazabilidad y calidad probada por los organismos reguladores en Europa, y el nutraceútico, que sobre todo se vende en países anglosajones, y que no tiene garantías de eficacia ni seguridad”, explica a Europa Press el especialista de la Unidad de Artrosis del Servicio de Reumatología del Hospital del Mar, el doctor Jordi Monfort.

 

El estudio, que ha sido dirigido desde la Universidad del Centro de Investigación del Hospital de Montreal (CRCHUM) en Montreal (Canadá), con la colaboración de la doctora española Aina Farran de la Unidad de la Recerca en Inflamació i Cartílag, del Instituto de Investigaciones Médica del Hospital del Mar (IMIM), ha analizado a través de una amplia revisión de investigaciones la composición y propiedades de diferentes formulaciones que se encuentran en el mercado.

 

Monfort, quien destaca la “exhaustiva revisión sobre la eficacia y seguridad de los diferentes productos” realizada en esta investigación, considera que el resultado de la misma es claro, “los mejores resultados se consiguen con el condroitín sulfato farmacéutico y de bovino, mientras que se observa que en otros productos los resultados de seguridad y eficacia no son tan buenos, bien por el origen del producto, el proceso de purificación o la composición del mismo”.

 

Lo cierto es que el contenido, composición, pureza, efectos biológicos, eficacia y seguridad clínica puede ser diferente dependiendo del producto y de la regulación que imponga el país a dicho producto. Este no es el caso de España, donde el condroitín sulfato aprobado por la Agencia Española del Medicamento (AEMPS) es de calidad farmacéutica, cumple con todos los requisitos de trazabilidad, pureza y calidad y viene avalado por evidencia científica.

 

“Es muy importante utilizar un producto de calidad farmacéutica para evitar cualquier problema de seguridad, ya que se extrae de origen biológico y cualquier cambio en sus propiedades físico-químicas podría modificar su perfil de seguridad”, recalca.

 

LOS NUTRACEÚTICOS PUEDEN TENER UN EFECTO CONTRARIO

 

Lo cierto es que el condroitín sulfato se un agente complejo que se extrae de varios cartílagos de animales, por lo tanto tiene una amplia gama de pesos moleculares y diferentes cantidades y patrones de sulfatación. Esto, y las variaciones existentes en cuanto a la calidad del condroitín sulfato, han provocado que exista controversia sobre sus beneficios, al no realizarse las investigaciones clínicas siempre con un producto con la misma composición.

 

En líneas generales el texto se basa en la necesidad de que todo producto a disposición de los pacientes cumpla los estándares regulatorios a los están sometidos condroitín sulfato de farmacia; pero también alerta de que, debido a esta falta de control, su efecto podría estar condicionado con ciertos contaminantes, que dependen del proceso de origen (densidad de carga y peso molecular), la producción y purificación; así como su especie de origen (bovino, porcino, aviar o tiburón) y del tejido (cartílago de la tráquea, oído o nariz).

 

En la parte clínica de la investigación, se ha confirmado que solo el condroitín sulfato de grado farmacéutico es evaluado en su pureza, contenido y parámetro fisicoquímicos, enfoques sensibles, específicos, validados y publicados; mientras que aquellos de grado nutraceútico no están sujetos a estas regulaciones estrictas, no existe control ante una posible toxicidad que garantice la ausencia de virus y priones.

 

Entre los datos más llamativos, como ejemplo, se ha observado que la cantidad de condroitín sulfato en 32 productos comprados en farmacias y tiendas naturistas varió de 0% a 105% según se observaba en la etiqueta, lo que significa que “incluso puede no contener el fármaco”.

 

Entre otros datos destacables, se encuentra que algunos productos pueden tener ningún efecto o incluso el efecto contrario. Es el caso de productos de origen porcino que ha demostrado en ‘in vitro’ promover factores inflamatorios, por tanto “no solo no protege sino que lo que hace es estimular a los factores y su efecto sería extremadamente perjudicial”; o los compuesto de origen aviar, que se demuestra que son de muy baja calidad y eficiencia.

 

Por el contrario, el condroitín sulfato de calidad farmacéutica se ha utilizado en varios ensayos clínicos doble ciego aleatorizados publicados en los últimos 25 años, que han demostrado su eficacia y seguridad en pacientes con artrosis.

 

La Agencia Española del Medicamento (AEMPS) tiene un dossier aprobado que confirma la calidad, seguridad y eficacia del producto de farmacia. “En Europa y en España estamos bastante tranquilos siempre que el producto se busque de farmacia, allí tiene unas garantías de seguridad – que es lo más importante en los fármacos- que proviene de su correcta extracción y purificación y que tiene garantías de eficacia”, concluye Monfort.

 

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