Hasta un 18% de las reacciones alérgicas alimentarias suceden en el entorno escolar

La Academia Europea de Alergia e Inmunología Clínica cifra entre un 10 y un 18% de las reacciones alérgicas alimentarias que suceden en el entorno escolar. Sin embargo, solo el 40% de los niños alérgicos disponen de un kit completo de emergencia y dos tercios de los menores y sus cuidadores no saben cómo usar un autoinyector de adrenalina.

 

Se estima que las alergias alimentarias podrían afectar a entre el 4 y el 8 por ciento, siendo las más habituales al huevo, la leche, los pescados, los mariscos y los frutos secos.

 

Por ello, advierte el doctor Juan Carlos Juliá, coordinador del Grupo de Trabajo de Educación Sanitaria de la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP), “es fundamental la prevención”.

 

Para aumentar esa prevención, el experto afirma que “es necesario conseguir un correcto etiquetado de todos los alimentos, unos protocolos específicos de atención a los menores con alergia a alimentos para todos los centros educativos que tengan menores a su cargo y una formación específica dentro de los planes de formación del profesorado, así como en estudios de Magisterio, Hostelería, Restauración y manipuladores de alimentos”.

 

Con este objetivo la SEICAP realiza una importante labor de educación a pacientes y familiares. “Les enseñamos los conocimientos necesarios sobre la enfermedad alérgica y aquellos cambios conductuales necesarios para que puedan controlarla. Con ello intentamos reducir su ansiedad, aclarar dudas, superar falsas creencias y mitos, y hacerles partícipes del tratamiento que van a realizar”, comenta el doctor Juliá.

 

Así se consigue reducir la morbilidad, mortalidad, ingresos hospitalarios, demanda de asistencia al pediatra y servicios de urgencias, con lo que se mejora la calidad de vida del niño y su entorno familiar.

 

Al respecto, la presidente de SEICAP, la doctora Ana María Plaza, afirma que “la alergia alimentaria es considerada un importante problema de salud pediátrica en los países occidentales debido, no sólo a la potencial gravedad de las reacciones, entre las que se incluye la anafilaxia, sino también al drástico incremento de la prevalencia en las últimas décadas”.

 

ALÉRGENOS MÁS FRECUENTES

 

Entre los alérgenos más frecuentes que pueden provocar alergia se encuentran también el polen, los ácaros, hongos, látex o animales. “No son infrecuentes las alergias al veneno de insectos o himenópteros que pueden provocar importantes reacciones de anafilaxia e incluso la muerte si no se atienden a tiempo”, señala la doctora Plaza. Además, alrededor del 20% de la población infantil en países industrializados tiene dermatitis atópica, una enfermedad crónica de la piel que se agrava con el frío, la humedad o la contaminación ambiental.

 

Desde la sociedad, que se suma a la celebración de la Semana Mundial de la Alergia, del 13 al 19 de abril, con el objetivo de concienciar a la población sobre las enfermedades alérgicas y mejorar los cuidados, recuerda que uno de cada cinco niños españoles sufre algún tipo de alergia; además uno de cada diez niños sufre asma y el 9% de los menores de 5 años y entre el 20 y el 30% de los que tienen de 13 a 15 años padecen rinitis alérgica.

 

“Hay que tener en cuenta que tanto el asma como la rinitis producen una disminución del rendimiento escolar al interferir en el aprendizaje, y pueden ocasionar efectos psicológicos que afectan tanto a los niños como a su entorno. Además, son enfermedades que generan un importante consumo de recursos sanitarios y fármacos”, subraya el doctor Javier Torres, coordinador del Grupo de Trabajo de Alergia Respiratoria de la SEICAP.

 

Los principales síntomas que pueden ocasionar estas enfermedades alérgicas son estornudos, moqueo, congestión y prurito nasal y ocular y lagrimeo en el caso de la rinitis. Mientras que en el asma existen episodios recurrentes de tos, ruidos bronquiales, dificultad para respirar y opresión en el pecho.

 

“Si están mal controladas, los niños no podrán respirar con normalidad, lo que repercute en sus actividades diarias como jugar, dormir o asistir al colegio. Además, necesitan acudir con mayor frecuencia a su pediatra, y tienen mayor riesgo de Urgencias o incluso precisar ingreso en un hospital”, señala el doctor Torres.

 

Por eso es importante, insiste, “que los niños con estos síntomas sean valorados y controlados por sus pediatras de Atención Primaria, quienes en función de la evolución de cada caso realizarán la derivación a Unidades de Alergia Pediátrica existentes en hospitales de toda España para efectuar un seguimiento más específico”.

 

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