El fin del proyecto South Stream complica la matriz energética de UE

 Una válvula de un gasoducto de la compañía húngara FGSZ, en una fotografía tomada en Vecses, a unos 20 km de Budapest.

Una válvula de un gasoducto de la compañía húngara FGSZ, en una fotografía tomada en Vecses, a unos 20 km de Budapest.

El abandono por parte de Rusia del proyecto de gasoducto “South Stream”, ideado para suministrar gas a la Unión Europea (UE) evitando expresamente el tránsito por Ucrania, complica la matriz energética de la UE, dependiente del gas ruso y al mismo tiempo principal aliado de Kiev.

La UE, dependendiente en un 34% de su consumo del gas ruso -del que la mitad transita por Ucrania- reaccionó este martes estimando que el anuncio que hizo el presidente Vladimir Putin de detener el proyecto confirma la urgencia que tiene la UE de diversificar su suministro.

“La decisión de Rusia de detener South Stream y la manera en que fue decidido confirma la importancia para la UE de diversificar las fuentes de energía”, declaró Kristalina Georgieva, vicepresidenta de la Comisión.

El proyecto de gasoducto “South Stream” fue anunciado por el grupo ruso Gazprom y el italiano ENI en 2007, al año siguiente de la primera “guerra del gas” protagonizada por Ucrania y que llevó a Rusia a cortar el suministro del fluido.

El francés EDF y el alemán Wintershall (BASF) están asociados al proyecto.gaseoducto infografia

El costo fue estimado en 16.500 millones de euros. Se preveía una capacidad de transporte de 63.000 millones de metros cúbicos por año, el equivalente de las compras de gas europeas que trasitan por Ucrania.

Su trazado, de un total de 3.600 km, incluye un trecho de 900 km por el lecho del Mar Negro, atraviesa Bulgaria, país en donde bifurca en dirección de Austria y Eslovenia a través de Serbia y Hungría y en dirección de Italia a través de Grecia.

Putin inauguró en persona el comienzo de las obras en diciembre de 2012. El objetivo del proyecto era evitar la inestable Ucrania, ruta convencional para el gas ruso enviado a los clientes europeos de Gazprom.

Pero la UE bloqueó el proyecto por fallas en las reglas de contrataciones comunitarias. En junio la Comisión Europea pidió a Bulgaria suspender la construcción del gasoducto “hasta que sea conforme al derecho europeo”.

El lunes, Putin calificó de “ridículo” seguir invirtiendo “millones de dólares” en este proyecto y criticó duramente a la UE.

“Pensamos que la postura de la Unión Europea no es constructiva. De hecho, más que apoyar el proyecto, la Comisión Europea lo obstaculiza”, denunció.

“Como todavía no hemos recibido el permiso de Bulgaria, creemos que en la situación actual Rusia no puede seguir llevando a cabo el proyecto”, dijo Putin.

“Se acabó. El proyecto terminó”, confirmó a continuación a la prensa el presidente ejecutivo de Gazprom, Alexei Miller, citado por una agencia de prensa rusa.

Putin, que se encontraba en visita oficial a Ankara, firmó con su homólogo Recep Tayyip Erdogan un acuerdo para construir un gasoducto entre Rusia y Turquía con una capacidad de 63.000 millones de m3.

Turquía es el segundo mayor cliente de Gazprom, detrás de Alemania, indicó la empresa este martes.

La Unión Europea (UE) aún no se pronunció sobre el fondo de este giro. “Deberemos discutir este nuevo desarrollo”, indicó en un comunicado el vicepresidente de la Comisión a cargo de Energía, Maros Sefcovic.

“La evolución constante del paisaje energético es una razón para que la UE impulse la construcción de una Unión Energética con la prioridad de garantizar el suministro”, añadió.

El próximo martes los ministros de Energía de la UE tienen agendada una reunión en Bruselas en la que los países implicados en el proyecto analizarán las consecuencias políticas y económicas de la decisión rusa.

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