El Parlamento luso publica hoy su informe sobre la caída del Espírito Santo

Un trabajador cambia el nombre y carteles del Banco Espírito Santo tras la transformación en Novo Banco, en una oficina de Lisboa (Portugal).

Un trabajador cambia el nombre y carteles del Banco Espírito Santo tras la transformación en Novo Banco, en una oficina de Lisboa (Portugal).

El informe elaborado por los diputados portugueses que durante cuatro meses indagaron en las razones que explican el inesperado derrumbe del Grupo Espírito Santo, y por ende del banco BES, es publicado hoy.

 

La versión preliminar del documento será presentada por Pedro Saraiva, parlamentario del socialdemócrata PSD (el partido que lidera el Gobierno), e incluirá el resultado de las más de 250 horas de audiencias llevadas a cabo con los protagonistas del caso para entender lo ocurrido.

 

Más de medio centenar de personas fueron interrogadas por la comisión responsable de encontrar las claves de la caída del mayor emporio empresarial del país, con intereses en diferentes sectores -desde las finanzas hasta los seguros, la agroalimentación o el turismo- y un peso específico en su economía.

 

El informe final no estará listo hasta el próximo 29 de abril, según los plazos exigidos por el Parlamento.

 

Los diputados sometieron a sus preguntas a varios miembros de la familia Espírito Santo -una de las más ricas, poderosas e influyentes del país desde hace décadas-, pero también a miembros del Gobierno, a los máximos responsables de los organismos supervisores, auditores y otros empresarios y gestores implicados.

 

Los trabajos parlamentarios no despejaron todas las dudas y todavía existen cuestiones por aclarar, como por qué no funcionaron los mecanismos de control y supervisión o en qué momento exacto se perdió el rumbo.

 

La falta de consenso entre los diferentes testimonios, las manifiestas divergencias entre los responsables del supervisor bursátil y del regulador bancario, así como los problemas de memoria o las negativas a responder por motivos de confidencialidad fueron algunos de los problemas que dificultaron la labor de los diputados.

 

El caso ha estado rodeado desde el principio de una intensa expectación mediática, con el presidente del BES, Ricardo Salgado -líder a su vez de una de las facciones familiares que controlaban el Grupo Espírito Santo- en el centro de todas las miradas.

 

Los graves problemas financieros que afrontaban varias de las empresas pertenecientes al conglomerado empresarial acabaron afectando al BES, que concedió créditos a estas compañías pese al evidente riesgo de impago.

 

La entidad bancaria -llegó a ser la segunda más importante de Portugal a nivel de activos- acabó intervenida por el banco central luso a principios de agosto de 2014 tras la presentación de multimillonarias pérdidas.

 

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