El G-20 debate vías para abrir reformas en el FMI ante la lentitud de EEUU

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon (D), junto a la directora gerente del FMI, Christine Lagarde, en Washington el 17 de abril de 2015.

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon (D), junto a la directora gerente del FMI, Christine Lagarde, en Washington el 17 de abril de 2015.

El Grupo de las principales 20 economías abordó el viernes formas para incrementar los derechos de votos de países emergentes en el Fondo Monetario Internacional, en un intento de avanzar ante la lentitud de Estados Unidos con respecto a las reformas a la institución, pero no alcanzó un acuerdo.

 

Los países pertenecientes al FMI acordaron en 2010 reformar la institución para darle mayor poder de voto a países como China e India, duplicar los recursos de financiación y reducir el dominio de Europa Occidental en la junta de 24 miembros.

 

Pero el Gobierno del presidente estadounidense, Barack Obama, no ha sido capaz hasta ahora de persuadir al Congreso para que apruebe los cambios en la financiación necesarios para el acuerdo. Estados Unidos puede bloquear las reformas al FMI debido a que mantiene una participación controladora en el organismo.

 

Para evitar a Estados Unidos, la junta del FMI propuso un plan “interino” para elevar los derechos de votos de algunos países emergentes bajo un incremento “ad hoc” sin tocar el poder de veto estadounidense.

 

El plan se discutió junto a otras propuestas para aprobar las reformas del sistema de votación sin duplicar los recursos del FMI, lo que llevaría a la eliminación del veto de Estados Unidos, según altos cargos que participaron de la reunión.

 

El plan provisional “ad hoc” se llevó al borrador de un comunicado de los ministros de finanzas y gobernadores de bancos centrales del G-20, pero fue eliminado de la versión final después de que los altos cargos no alcanzaran un acuerdo.

 

“Pedimos a la junta directiva del FMI que busque una asignación provisional que convergerá en cuotas de participación, en la máxima extensión posible, a los niveles acordados bajo la revisión (del 2010)”, dijo el G-20 en su comunicado final.

 

Aún bajo el plan “ad hoc”, países como China sólo obtendrían un pequeño aumento en su participación, ya que cualquier redistribución debe permitir que Estados Unidos mantenga al menos un 15 por ciento de los votos.

 

La propuesta provisional tampoco resolvería la falta de financiación del FMI, que cada vez depende más de acuerdos temporales aprobados durante el apogeo de la crisis financiera de 2007 a 2009 para financiar grandes programas de crédito en países como Grecia y Ucrania.

 

Otros países, como Brasil y Rusia, también han presionado por una segunda propuesta, conocida como “desvinculación”, en la cual la junta del FMI separaría la duplicación de recursos de los cambios a la estructura de la junta, y se le pediría a Estados Unidos ceder temporalmente su poder de veto hasta que sean ratificadas las reformas.

 

“Estamos a favor de la opción más estricta, la desvinculación”, dijo el ministro de Finanzas ruso, Anton Siluanov, a periodistas durante las reuniones de primavera del FMI y el Banco Mundial en Washington.

 

“Debido a que vemos dificultades para conseguir (las reformas de cuotas) en el Congreso por tercer año, no vemos motivos para ser optimistas”, agregó.

 

Pero Estados Unidos tendría que acceder a ceder su poder de votación, algo que la mayoría de los altos cargos del FMI admiten que es poco probable.

 

Los ministros del G-20 dijeron que siguen “profundamente decepcionados” porque las reformas de 2010 no han sido aprobadas e instaron a Estados Unidos a ratificarlas lo antes posible.

 

El Secretario del Tesoro de Estados Unidos, Jack Lew, dijo en un comunicado el viernes que su país “seguirá presionando al Congreso para aprobar las muy necesarias reformas lo antes posible”.

 

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