El 46% de los hipercolesterolémicos desconocen que lo son

El 46 por ciento de los hipercolesterolémicos desconocen que lo son, a pesar de que las personas con niveles de colesterol en sangre de 240 tienen el doble de riesgo de sufrir un infarto de miocardio que aquellas con cifras de 200, según ha informado el presidente de la Sociedad Navarra de Médicos Generales y de Familia (SEMG-Navarra), Manuel Mozota, durante la jornada ‘Actualización en el control lipídico, nuevas evidencias’.

 

Además, el experto ha alertado de que la mortalidad cardiovascular en España está aumentando, “después de años en descenso”, por lo que ha abundado en la importancia de controlar los niveles de colesterol para el buen funcionamiento del organismo y para prevenir la enfermedad cardiovascular.

 

“La dificultad estriba en que una vez iniciado el tratamiento solo logran controlar la enfermedad el 55,7 por ciento de los pacientes, siendo especialmente preocupante los casos de pacientes diabéticos y las personas con enfermedad cardiovascular”, ha apostillado el experto.

 

Asimismo, según han recordado desde SEMG-Navarra, la hipercolesterolemia no presenta síntomas ni signos físicos, así que su diagnóstico sólo puede hacerse mediante un análisis de sangre que determine los niveles de colesterol y también de los triglicéridos.

 

Es conveniente, aconsejan, que las personas con riesgo de padecer una dislipemia (alteración de los niveles normales de estas grasas), que tengan familiares con cardiopatía isquémica y otras enfermedades cardiovasculares, se sometan a esta prueba desde edades tempranas.

 

MEDIDAS PREVENTIVAS

 

Así, con una alimentación equilibrada y sin grasas saturadas y haciendo un programa de ejercicio aeróbico (caminar, carrera suave, ciclismo o natación), a intensidad moderada (65-70 por ciento de frecuencia cardiaca máxima) y desarrollado de manera regular (tres a cinco sesiones por semana).

 

“La dieta mediterránea es la idónea porque su aporte de grasas proviene fundamentalmente de los ácidos grasos monoinsaturados y poliinsaturados presentes en el pescado y los aceites de oliva y de semillas, y también es importante en ella el consumo de vegetales, legumbres, cereales, hortalizas y frutas. El ejercicio aumenta el HDL (conocido como ‘colesterol bueno’) y reduce el LDL (‘colesterol malo’) y los niveles de triglicéridos”, ha recalcado Mozota.

 

El objetivo, indica este médico de familia, es mantener los niveles normales: en el colesterol total, por debajo de 200 mg/dl. En cuanto a colesterol LDL, menos de 100 mg/dl; para el colesterol HDL, superior a 35 mg/dl en el hombre y a 40 mg/dl en la mujer y para los triglicéridos, los parámetros normales indican que debe estar por debajo de 150 mg/dl.

 

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