Las naciones árticas, unidas contra el cambio climático pese a tensiones con Rusia

 En la imagen, el secretario de Estado de EEUU, John Kerry (C), el ministro de Exteriores de Canadá, Rob Nicholson (D), y la ministra de Medio Ambiente de Canadá Leona Aglukkaq posan con varias personas vestidas con ropas tradicionales inuit, en Iqaluit, Nunavut, el 24 de abril de 2015.

En la imagen, el secretario de Estado de EEUU, John Kerry (C), el ministro de Exteriores de Canadá, Rob Nicholson (D), y la ministra de Medio Ambiente de Canadá Leona Aglukkaq posan con varias personas vestidas con ropas tradicionales inuit, en Iqaluit, Nunavut, el 24 de abril de 2015.

Las ocho naciones que forman el Consejo Ártico prometieron el viernes incrementar sus esfuerzos para combatir el cambio climático que está destruyendo la vasta región helada, con los distintos países intentando dejar a un lado sus diferencias como en el caso de la intervención de Rusia en Ucrania.

 

El encuentro, celebrado en la ciudad canadiense de Iqaluit, a 300 kilómetros al sur del Círculo Polar, congregó a Canadá, Dinamarca, Finlandia, Islandia, Noruega, Rusia, Suecia y Estados Unidos, que prometieron trabajar para disminuir las emisiones de carbono negro y metano.

 

Ambos combustibles son particularmente dañinos para el Ártico, cuyo mar de hielo fue este año el más pequeño en invierno desde que comenzó a registrarse por satélite en 1979, de acuerdo con datos de los Estados Unidos.

 

La región se está calentando al doble de velocidad que otras zonas del globo, lo que amenaza a las comunidades tradicionales incluso aunque deje al descubierto nuevos pasos para vías marítimas o yacimientos de combustible y recursos minerales.

 

Durante la reunión, las distintas naciones intentaron apartar sus diferencias, notables después de la anexión rusa de Crimea en marzo de 2014 y de que, a juicio de los países occidentales, las tropas rusas presten apoyo a los separatistas del este de Ucrania, algo que el Kremlin niega.

 

Rusia también causó cierto descontento en marzo, cuando llevó a cabo una serie de maniobras militares por todo el país, incluyendo el Ártico, en las que participaron más de 45.000 personas, con aviones y submarinos.

 

Leona Aglukkaq, la ministra de Medio Ambiente de Canadá y anfitriona del evento, no mencionó a Ucrania durante las charlas que tuvieron lugar durante el día, pero dijo en la conferencia de prensa de clausura que había sacado el tema en privado con el ministro de Recursos Naturales de Rusia, Sergei Donskoi.

 

“Tuve una breve conversación… para dejar claro de nuevo que condenamos las acciones de Rusia en Ucrania y eso es todo”, dijo, añadiendo que no esperaba que las maniobras militares rusas dañaran el trabajo en el Consejo, que no trata temas de seguridad.

 

Donskoi dijo que el Ártico era demasiado importante para verse afectado por temas externos. “Aquí no hay sitio para la confrontación ni para propagar el miedo”, declaró durante las reuniones del Consejo.

 

En la conferencia de prensa de clausura, el secretario de Estado estadounidense John Kerry dijo que se había dirigido “muy directamente” al ministro de Exteriores ruso, Sergei Lavrov, en una llamada telefónica esta semana sobre la presencia de personal militar y equipamiento rusos en Ucrania.

 

“Tenemos que continuar manteniendo la presión”, dijo Kerry sobre las sanciones económicas contra el Kremlin.

 

En cualquier caso, dijo que Lavrov, que no asistió a la reunión del Consejo, “me dejó claro como el cristal que Rusia quiere que el Consejo tenga éxito… y ahí está su intención de cooperar con nosotros en la protección del medio ambiente”.

 

El resultado más tangible de la reunión del Consejo fue una nueva promesa inflexible de incrementar los esfuerzos para luchar contra las emisiones de carbono y metano.

 

Procedente de los motores diesel y los hornos alimentados con madera, el carbono negro se incrusta en la nieve y el hielo, haciendo que retenga más calor y se derrita más deprisa. El metano es un gas de efecto invernadero que, una vez liberado en la atmósfera, también provoca que la Tierra retenga más calor.

 

Estados Unidos, que presidirá el Consejo los dos próximos años, esperan adoptar “un objetivo colectivo ambicioso sobre el carbono negro”, para la siguiente reunión del grupo en 2017, dijo Kerry.

 

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