El Gobierno luso pide a los pilotos de TAP que cancelen la huelga de mañana

Un avión de la aerolínea portuguesa TAP.

Un avión de la aerolínea portuguesa TAP.

El Gobierno portugués hizo hoy un nuevo llamamiento a los pilotos de la aerolínea TAP para que cancelen la huelga de mañana, que durará 10 días y forzará la cancelación de la mayoría de sus rutas, muchas de ellas a España.

 

El ministro de Economía, António Pires de Lima, subrayó los efectos perversos que un paro de diez días tendrá en la empresa, que está en vía de venderse a intereses privados, y lamentó “la decisión radical” adoptada por el sindicato que les representa.

 

Entre críticas a la “intransigencia” del Gobierno portugués, el Sindicato Portugués de la Aviación Civil (SPAC) había anunciado poco antes que mantendrá la huelga de pilotos en TAP, desde mañana, 1 de mayo, hasta el 10 del mismo mes.

 

“Pido a los pilotos, que están habituados a tomar decisiones muchas veces delicadas que vayan a trabajar”, reforzó Peres de Lima en su corta declaración ante los medios.

 

El SPAC no ha dado por cerrado un posible acuerdo para desconvocar esta huelga sin precedentes en la empresa, aunque puso la pelota en el tejado del Ejecutivo, que gestiona, a través de Parpública, la estatal TAP.

 

“No cederemos más en la privatización sin más contrapartidas”, dijo hoy un portavoz del SPAV, que estimó en torno al 90 % el seguimiento de la huelga entre los pilotos con filiación sindical (la mayoría, 786 de casi 1.000 en plantilla).

 

“Queremos que el futuro comprador sepa exactamente los costes laborales de TAP”, agregó el portavoz, quien lamentó la opacidad del Gobierno en el proceso de privatización.

 

La huelga, que tendrá servicios mínimos, forzará la anulación de la mayoría de los vuelos y apenas mantendrá, de media por día, 296 vuelos equivalente a un 10 % de las conexiones que suele realizar.

 

Los vuelos a España, donde TAP, el líder ibérico con rutas a los aeropuertos de La Coruña, Barcelona, Bilbao, Madrid, Málaga, Oviedo, Sevilla y Valencia, no tendrán servicios mínimos, mientras que sí lo tendrán las numerosas rutas a Brasil.

 

SPAC decidió organizar esta paralización por lo que consideran un incumplimiento del acuerdo alcanzado en diciembre con el Gobierno, que incluye un capítulo de pagas extraordinarias, así como la posibilidad de obtener hasta un 20 % en la privatización.

 

TAP, propiedad del Estado luso, está en un proceso de venta al sector privado cuando atraviesa un momento especialmente delicado en su tesorería, que podría empeorar aún más debido a la huelga convocada.

 

Según cálculos de la compañía, el paro tendrá un impacto de al menos 70 millones de euros en las cuentas, aparte de los efectos nocivos en la reputación de la empresa, cuya venta, según el Gobierno, no está en entredicho.

 

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