África, presa fácil de los medicamentos falsificados

 Medicamentos falsificados incautados en un operativo en Dakar, el 21 de abril de 2015.

Medicamentos falsificados incautados en un operativo en Dakar, el 21 de abril de 2015.

África es una presa fácil para “la industria asesina” de los medicamentos falsificados debido a la falta de recursos humanos y de laboratorios, a las sanciones irrisorias y al elevado precio de los fármacos.

 

“Miles de personas pierden la vida” en el continente, víctimas de los medicamentos falsificados, advirtieron esta semana los expertos reunidos en Dakar por iniciativa de la Fundación Chirac, la Federación internacional de fabricantes y asociaciones farmacéuticas (IFPMA) y la Asociación para la información sobre los medicamentos (DIA).

 

Según un número especial del American Journal of Tropical Medicine and Hygiene publicado en abril, 122.350 niños africanos murieron en 2013 por culpa de un falso fármaco contra la malaria y otro de pésima eficacia.

 

En África, un tercio de los medicamentos contra la malaria, la enfermedad más mortal del continente, son “falsificados” y el porcentaje sube hasta 40% en Ghana y Camerún y casi al 64% en Nigeria, según los expertos.

 

Los medicamentos falsificados son “una industria asesina en pleno auge” en África, resumió el director nacional de farmacia de Senegal, Pape Amadou Dièye, en esta conferencia, respaldada por la Fundación Bill y Melinda Gates y el Banco Mundial.

 

Esta falsificación afecta al 15% de los medicamentos en el mundo y hasta el 30% en África, según los expertos.

 

‘Vendidos en los mercados’

 

“Los desafíos son enormes”, afirma Margareth Ndomondo-Sigonda, una responsable de la Nueva Alianza para el Desarrollo de África (Nepad).

 

Las capacidades humanas y financieras limitadas, la ausencia de laboratorios de control, una reglamentación incompleta y falta de farmacias en las zonas rurales son algunas de las carencias del continente que favorecen el fenómeno.

 

“Los medicamentos falsificados se venden como los tomates o las cebollas en los mercados”, lamenta Sybil Yeboah, una responsable de la Organización africana occidental de salud.

 

“Es un mercado muy prometedor”, sobre todo porque África “carece de medios para producir sus propios medicamentos”, recalca.

 

En África, “el 30% de los medicamentos falsificados vienen de India y de China”, dice, citando estadísticas de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

 

Aunque Nigeria también figura entre los países productores de medicamentos falsificados, África sólo contribuye en “menos del 5%” en su producción, según un participante en la reunión.

 

Un mercado que prospera, según expertos, por factores como “la oferta de medicamentos inferior a la demanda, la ignorancia, los precios elevados de los fármacos y la porosidad de las fronteras”.

 

“Reforzar la cooperación internacional entre Estados y actores sanitarios es primordial”, recordó el director general del IFPMA, Eduardo Pisani.

 

En un artículo publicado en el American Journal of Tropical Medicine and Hygiene, la exdirectora de la agencia de alimentos y medicamentos estadounidense (FDA), Margaret Hamburg, afirma que la mundialización complica la trazabilidad de los productos farmacéuticos.

 

Por eso aboga por “un mecanismo mundial de control de calidad y de seguridad para impedir la exposición de los enfermos a productos falsificados”.

 

Y es que la represión de este tráfico es insignificante con relación a la gravedad del problema en África, con penas consideradas poco disuasivas. En Senegal el delito es sancionable con entre seis días y seis meses de cárcel.

 

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