El éxito de público da un respiro a la Expo Milán tras los incidentes de su apertura

Visitantes hacen cola en el exterior del Pabellón de Brasil en la Expo Milán 2015. El éxito de la afluencia de público en la Exposición Universal de Milán ha permitido respirar a sus organizadores del evento, empañado por los disturbios de su inauguración y por las críticas a su organización.

Visitantes hacen cola en el exterior del Pabellón de Brasil en la Expo Milán 2015. El éxito de la afluencia de público en la Exposición Universal de Milán ha permitido respirar a sus organizadores del evento, empañado por los disturbios de su inauguración y por las críticas a su organización.

El éxito de la afluencia de público en la Exposición Universal de Milán ha permitido respirar a sus organizadores del evento, empañado por los disturbios de su inauguración y por las críticas a su organización.

 

El alcalde de la capital lombarda, Giuliano Pisapia, ha celebrado que durante los dos días que lleva en marcha la Expo, más de 400.000 personas ya han visitado sus instalaciones y los pabellones de los 145 países participantes.

 

Unas “cifras récord” que han “entusiasmado” a los organizadores, entre ellos el comisario general de la Expo, Giuseppe Sala, quien además ha informado que, por el momento, ya se han superado los once millones de billetes vendidos para los próximos seis meses.

 

La Expo abrió sus puertas el pasado viernes 1 de mayo y el largo puente festivo en Italia ha animado a numerosos visitantes a acercarse al recinto, sobre todo a familias.

 

Las previsiones iniciales anunciaban una media de 100.000 personas al día durante el tiempo que durará del evento, hasta el 31 de octubre.

 

La jornada de hoy, domingo, registra una gran afluencia de público, tal y como pudo constatar Efe, y se han registrado largas colas en pabellones como el de Italia, país anfitrión, Brasil o Emiratos Árabes Unidos.

 

Sin embargo, la jornada inaugural de la Expo se vio ensombrecida por los violentos incidentes provocados por grupos de antisistemas que se enfrentaron a las fuerzas del orden en el centro de Milán, con un balance de once agentes heridos e importantes daños materiales.

 

Las imágenes de vehículos ardiendo y escaparates destrozados dieron la vuelta al mundo, dejando en un segundo plano la noticia de la inauguración de la Exposición Universal, que Italia espera que sirva como impulso de su economía y refuerce su prestigio internacional.

 

Según la policía se trata de jóvenes encapuchados seguidores del movimiento anticapitalista “Bloque Negro”, una forma de reivindicación violenta surgida a finales de la década de 1980 y de ideología anticapitalista, de los que cinco se encuentran detenidos.

 

El primer ministro de Italia, Matteo Renzi, los ha tildado de “gamberros hijos de papá” y la indignación popular se hizo patente hoy en la ciudad, donde varias centenas de personas se reunieron en las calles de los disturbios bajo el lema “Que nadie toque Milán”.

 

Todos, provistos de materiales de limpieza, se han propuesto pasar esta jornada dominical eliminando los grafiti presentes en las calles de esta capital del norte italiano.

 

En otro orden de cosas, la Expo también se ha enfrentado a numerosas voces críticas que han denunciado la desorganización inicial y los retrasos en la construcción de infraestructuras.

 

Algunos pabellones como el de Cuba todavía permanecen cerrados a pesar de estar integrados en los denominados “cluster”, espacios que agrupan a varios países que producen los mismos alimentos y comparten características similares.

 

Otros, como el de Lombardía, la región cuya capital es Milán, continúan trabajando en sus contenidos expositivos, y en otros casos los restaurantes todavía no están operativos.

 

Es el caso de Bélgica, ya que los víveres se encuentran retenidos en la aduana, según han denunciado sus responsables.

 

Entre otros incidentes, una placa metálica del tejado del recinto de Turquía se desprendió e hirió a una mujer.

 

A ello se suma la polémica por el sobrecoste que ha supuesto el retraso de los trabajos, junto a los diversos casos de corrupción y las denuncias por la supuesta implicación de la mafia en la construcción del recinto, recogidas por la prensa italiana en los últimos meses.

 

También han arreciado las quejas por el precio de los restaurantes y cafeterías del recinto, al que hay que sumar el de la entrada, que para adulto cuesta 34 (unos 29 dólares) euros comprado por internet y 39 euros en taquilla (33 dólares).

 

No obstante, hay numerosos descuentos para jóvenes y familias y, además, después de las 19.00 hay una entrada reducida que cuesta cinco euros (unos cuatro dólares).

 

Bajo el lema “Nutrir el planeta. Energía para la vida”, la Expo se encuentra ubicada en la periferia noroeste de Milán, a unos 16 kilómetros del centro, y cuenta con buenas comunicaciones por autopista, ferrocarril y metro con la capital lombarda.

 

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