Los bajos precios del petróleo y la depreciación del euro impulsan la economía de la UE

 El comisario europeo de Asuntos Económicos y Financieros, Pierre Moscovici, da una rueda de prensa para presentar las previsiones macroeconómicas para los Veintiocho en 2015 y 2016 en la sede de la Comisión Europea en Bruselas (Bélgica).

El comisario europeo de Asuntos Económicos y Financieros, Pierre Moscovici, da una rueda de prensa para presentar las previsiones macroeconómicas para los Veintiocho en 2015 y 2016 en la sede de la Comisión Europea en Bruselas (Bélgica).

Los bajos precios del petróleo y la depreciación del euro impulsan el crecimiento económico de la Unión Europea (UE) y de la eurozona en 2015 y 2016, subrayó hoy la Comisión Europea (CE), que pidió a los países nuevos esfuerzos para evitar que esa recuperación sea solo coyuntural.

 

Bruselas revisó hoy al alza el crecimiento de la economía de la zona del euro, que este año será del 1,5 % y del 1,9 % en 2016, mientras que en el conjunto de la UE será del 1,8 % y del 2,1 %, respectivamente.

 

En sus nuevas previsiones macroeconómicas, el Ejecutivo comunitario subrayó esa “ligera progresión” en el crecimiento del PIB para la eurozona y la Unión este año, que cifró en dos y una décima más, respectivamente, en relación a hace tres meses.

 

La mejora, subrayó la CE, se debe a “un conjunto de factores puntuales que permiten estimular un crecimiento que sin ellos, sería débil”, en referencia a los precios bajos del petróleo, a una evolución económica global sostenida y a la depreciación del euro, así como a las políticas económicas de los países, entre otros.

 

“Queremos que la primavera no sea solo una estación, queremos que el crecimiento siga”, dijo en una conferencia de prensa el comisario europeo de Asuntos Económicos y Financieros, Pierre Moscovici, al presentar las perspectivas económicas de primavera, al tiempo que subrayó que “se necesita más para impulsar este crecimiento”.

 

Agregó en este sentido que la CE “espera también tener un verano placentero y un invierno clemente”.

 

Moscovici, que reconoció que la economía europea no había tenido “un comportamiento tan bueno desde hace años” en una primavera, subrayó que para mantener este impulso “se necesitan progresos reales en inversiones y reformas junto con una responsabilidad presupuestaria”, lo que calificó de “absolutamente esenciales para el crecimiento y la creación de empleo”.

 

En la misma línea se expresó el vicepresidente de la CE para el Euro y el Diálogo Social, Valdis Dombrovskis, quien subrayó que la recuperación de las economías europeas se intensifica y que para que sea “duradera y sostenible” se tienen que seguir aplicando reformas estructurales, reforzar la inversión y fomentar la disciplina fiscal.

 

Adelantó que a mediados de mes la CE dará a cada país sus recomendaciones de política económica para plasmar ese enfoque en políticas concretas de fomento del crecimiento.

 

Bruselas advirtió también del “desigual crecimiento económico” entre los socios europeos, cuya evolución del PIB para este año irá del 3,6 % pronosticado para Irlanda y Malta, los más altos de la UE y de la eurozona, al más bajo de Chipre (-0,5 %), Finlandia y Croacia (0,3 %, cada uno), Grecia (0,5 %) e Italia (0,6 %).

 

Entre las grandes economías de la eurozona, los economistas de la CE avanzan para Alemania una progresión económica del 1,9 % para 2015, y del 2 % para 2016, para Francia del 1,1 % y del 1,7 %, y para España del 2,8 y del 2,6 %.

 

Fuera de la eurozona, el crecimiento del Reino Unido será del 2,6 y del 2,4 %.

 

La progresión del PIB que la CE estima para sus principales competidores económicos, como son Estados Unidos y Japón, son del 3,1 % este año y del 3 % el siguiente en el caso del primero, y del 1,1 y 1,4 %, respectivamente, para el segundo.

 

Bruselas precisó que la medida en que cada economía se beneficie de esa bonanza actual dependerá de su capacidad de reaccionar frente a la disminución de los precios del petróleo y la depreciación del euro.

 

Precisó que es “probable” que la expansión cuantitativa del Banco Central Europeo (BCE) afecte más a los países que antes tenían unas condiciones de financiación restrictivas.

 

El Ejecutivo comunitario señaló que en algunos Estados miembros, “sus reservas de capital relativamente bajas y sus altos niveles de préstamos no productivos podrán reducir los efectos positivos de la expansión cuantitativa sobre los préstamos bancarios”.

 

Respecto a la inflación, Bruselas prevé que “sea casi nula en el primer semestre de 2015″ por la caída de los precios de la energía, aunque espera un aumento en lo que queda de año y en el siguiente, cuando se situará en el 0,1 % y el 1,5 %.

 

El pronóstico de la CE respecto al desempleo, una de las principales preocupaciones europeas, es a la baja, aunque “sigue elevado”, y así, estima que este ejercicio se cerrará con una tasa de paro del 9,6 % en el conjunto de la UE y del 11 % en la eurozona, que bajará en 2016 al 9,2 % y al 10,5 %, respectivamente.

 

Las perspectivas presupuestarias en la Unión y en la zona del euro “siguen mejorando” por los ajustes realizados en los últimos años y por la mejora económica general, dice la CE, que estima que la media del déficit en relación al PIB en la UE será del 2,5 % en 2015 y del 2 % en 2016.

 

Entre los diecinueve países del euro la media de ese indicador se situará en el 2 % en 2015 y en el 1,7 % en 2016.

 

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