Fallece Fabiola, la reina española de los belgas

 La reina Fabiola de Bélgica el 21 de julio de 2013 en Bruselas.

La reina Fabiola de Bélgica el 21 de julio de 2013 en Bruselas.

Fabiola, la reina española de los belgas aún popular 20 años después de la muerte de su esposo, el rey Balduino (1951-1993), falleció este viernes en Bruselas a los 86 años.

“Sus Majestades el Rey y la Reina y los miembros de la Familia Real anuncian con gran tristeza el fallecimiento de Su Majestad la reina Fabiola, acaecido esta noche en el castillo de Stuyvenberg en Bruselas”, anunció el palacio real en un comunicado.

La bandera del reino, que ondea sobre el palacio real en el centro de Bruselas, fue izada a media asta. Por el momento, aún no se anunciaron “funerales de Estado”.

Fabiola había sido hospitalizada en 2009 por una bronconeumonía. En julio de 2013, había asistido a la entronización de su sobrino, Felipe, tras la abdicación de Alberto II. Su cuñado había sucedido al rey Balduino.

A lo largo de los años se había ido encogiendo debido a una artrosis que le obligó a ayudarse primero de un bastón y luego de una silla de ruedas. Sus apariciones públicas terminaron siendo muy pocas.

Nacida Fabiola de Mora y Aragón el 11 de junio de 1928 en Madrid, esta aristócrata española se casó con Balduino en diciembre de 1960, el mismo año en que el Congo se independizó de Bélgica.

La pareja nunca tuvo hijos

La quinta reina de los Belgas se retiró de la vida pública tras la repentina muerte de Balduino en 1993, durante unas vacaciones en España, dejando el protagonismo a su cuñado Alberto II y a su esposa Paola.

Fabiola, mujer de personalidad fuerte y festiva, “loca por la música y el baile”, había alegrado a Balduino, apodado “el rey triste” desde que accedió al trono en 1951 en un contexto complicado tras la abdicación de su padre Leopoldo III.

“Bélgica pierde esta noche a una gran reina que hizo resplandecer la imagen de nuestro país en el mundo entero. Conservamos el recuerdo de una gran señora que se inscribió en la Historia de nuestro país”, declaró en un comunicado el primer ministro del reino, el liberal Charles Michel.

El rey Felipe VI y la reina Letizia enviaron un telegrama de condolencia a los monarcas belgas así como una corona funeraria, indicó un portavoz de La Zarzuela, lo que también hicieron Juan Carlos I, que abdicó en junio, y su esposa Sofía.

La ciudad española de Motril (sur), donde la reina de los Belgas solía veranear, decretó el sábado día de luto oficial.

“La reina Fabiola asistió al rey Balduino durante todo su reinado al servicio de Bélgica. Quedará en la memoria por su presencia y su disponibilidad, en especial entre los más frágiles de nuestra sociedad”, subrayó el ex primer ministro, el socialista Elio Di Rupo.

Una página que se cierra

“Es una página que se cierra” con la desaparición de la reina Fabiola, estimaron varios dirigentes políticos subrayando durante el reinado de Balduino, Bélgica pasó de ser un Estado unitario a un país federal. Geert Bourgeois, el ministro-presidente de la región flamenca, miembro del partido nacionalista N-VA, expresó su “tristeza”.

Esta reina sumamente católica dejó un recuerdo imborrable en todo el mundo cuando apareció en el entierro de Balduino vestida de blanco, en señal de esperanza y de resurrección.

El gran “sufrimiento” de la pareja, según las propias palabras del fallecido monarca, fue no haber tenido nunca hijos. Fabiola tuvo cinco abortos naturales. “Comprendimos que nuestro corazón era más libre para amar a los niños, absolutamente a todos”, dijo un día.

Varios miembros de la familia real, entre ellos el ex rey Alberto II y su esposa Paola, se dirigieron al castillo de Stuyvenberg, en donde vivía y reposa ahora el cuerpo de Fabiola, para velar a la fallecida.

“Me acerqué para dejarle una flores”, dijo un hombre de unos cincuenta años interrogado por el canal RTL-TVI delante del castillo. “Era una persona muy interesante, que hizo mucho por Bélgica”, añadió.

A pesar de su popularidad, en 2013 Fabiola se encontró en el centro de una polémica que afectó a su imagen y debilitó a la monarquía, cuando la prensa reveló que había creado una “fundación privada” destinada a ayudar a sus sobrinos y sobrinas y a obras culturales y sociales que promovían sus convicciones católicas. Fabiola resolvió disolver su fundación y luego limitó todavía más sus salidas públicas.

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