Muere el legendario guitarrista B.B. King

B.B King, en un concierto en Niza (sur de Francia), el 24 de julio de 2002.

B.B King, en un concierto en Niza (sur de Francia), el 24 de julio de 2002.

La leyenda del blues B.B. King, conocido por su punteo corto de guitarra y por haber inspirado a generaciones de músicos durante su larga carrera, murió a los 89 años este jueves, informó su hija.

 

Patty King confirmó el viernes a la cadena de televisión CNN que su padre había muerto el jueves por la noche.

 

El legendario guitarrista, que ofreció conciertos hasta el año pasado, estaba recibiendo cuidados paliativos en su casa de Las Vegas, según se había informado el 1 de mayo en un comunicado.

 

King, dueño de la famosa guitarra “Lucille”, estaba internado desde fines de abril y murió debido a una deshidratación derivada de la diabetes que le diagnosticaron hace 30 años. Además, el músico sufría de hipertensión.

 

La noticia de la muerte de King provocó un estallido de homenajes de músicos de todas las generaciones, al considerarlo un artista de gran influencia, así como la reacción del presidente de Estados Unidos, Barack Obama.

 

“El blues perdió a su rey y Estados Unidos perdió una leyenda”, señaló Obama en un comunicado, acotando que “esta noche habrá una tremenda sesión de blues en el cielo”.

 

El expresidente estadounidense Bill Clinton, un gran aficionado a la música y saxofonista, tampoco hizo esperar su reacción.

 

“Hillary (su esposa, candidata presidencial y exsecretaria de Estado, ndlr) y yo nos unimos a los amantes de la música alrededor del mundo en el duelo por la pérdida de B.B King. Él era un brillante guitarrista de blues y un hombre generoso, bueno”, dijo en un comunicado.

 

Su amigo Eric Clapton, el guitarrista inglés que grabó con él el álbum “Riding with the King” (que ganó un Grammy), también le rindió homenaje: “Sólo quiero expresar mi tristeza y dar las gracias a mi querido amigo B.B. King”, expresó en su página de Facebook.

 

“Quiero darle las gracias por toda la inspiración y el aliento que me dio como intérprete a lo largo de los años”, dijo el virtuoso músico que integró bandas rockeras legendarias como Cream y The Yardbirds, antes de emprender su exitosa carrera solista.

 

“BB, cualquiera podría interpretar un millar de notas y no llegar a decir nunca lo que tu decías en una sola de ellas. #DEP”, escribió por su parte en Twitter el guitarrista y cantante Lenny Kravitz.

 

De su lado, el cantante y guitarrista canadiense Bryan Adams tuiteó: “DEP BB King, uno de los mejores guitarristas de blues de todos los tiempos, quizá el mejor. Él podía hacer más que nadie con una sola nota”.

 

Nacido el 16 de setiembre de 1925 en Itta Bena, cerca de Indianola (Mississippi, sur), en el seno de una familia pobre con el nombre de Riley B. King, la futura leyenda aprendió a tocar una guitarra que le dio el propietario de unas plantaciones cuando tenía 12 años.

 

King tuvo que lidiar con una infancia igual a la de miles de niños negros, trabajadores agrícolas en grandes plantaciones de algodón en el sur segregacionista.

 

Huérfano, tuvo empero la oportunidad en la adolescencia de caer bajo el ala protectora de Bukka White, su primo, un guitarrista ciego con buena reputación en la región, quien tendrá un papel clave en su formación musical.

 

King aprendió a dominar el instrumento y más tarde bautizó a su guitarra con el nombre de Lucille.

 

Actuó en 1967 en el Festival de Jazz de Monterey y en 1968 en la sala de conciertos Fillmore West de San Francisco, un paraíso para los hippies. Un año después fue telonero de los Rolling Stones en 18 conciertos en Estados Unidos.

 

Interpretaba su tema insignia, “The Thrill is Gone”, que reflejaba la angustia a menudo tan característica del blues, con punteos cortos.

 

En 2003, la revista Rolling Stone afirmó que era el tercer guitarrista más importante de la historia, después de Jimi Hendrix y Duane Allman y por delante de Eric Clapton. Influenció a glorias de la música como los Rolling Stones o los populares U2.

 

King, galardonado con 15 Grammys, llegó a ofrecer más de 300 conciertos al año. Pese a padecer diabetes crónica en las últimas dos décadas, hasta hace muy poco mantuvo un calendario de giras que cansaría a músicos mucho más jóvenes que él.

 

“Tengo una enfermedad que creo que podría ser contagiosa”, dijo King en una entrevista en 2007. “Se llama ‘necesito más'”.

 

Otra de las razones que llevaba a King a seguir haciendo giras era su esperanza de mantener vivo el blues.

 

“Con la excepción de la radio por satélite, hoy no se escucha blues en la radio”, dijo. “Así que una de las razones por las que viajo tanto es porque puedo llevar la música a la gente”.

 

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