La deforestación obstaculiza las metas para frenar el cambio climático

Unos hombres sacan un tronco del agua en Lagos.

Unos hombres sacan un tronco del agua en Lagos.

Las plantaciones de palma aceitera, las grandes extensiones agrícolas y los proyectos mineros están contribuyendo a la creciente destrucción de las selvas, según un nuevo informe, y el ritmo alarmante obstaculiza los esfuerzos para frenar el calentamiento global.

Imágenes de satélite indican que más de 30.000 hectáreas de selva se pierden diariamente, dijo el informe “Securing Forests, Securing Rights”, lanzado en Perú el lunes por una coalición de grupos de derechos durante las negociaciones sobre el clima de las Naciones Unidas.

Las selvas juegan un papel clave en eliminar el dióxido de carbono de la atmósfera, por lo que talarlos empeora el calentamiento global.

En la última década un total de 13 millones de hectáreas de selva fueron taladas anualmente, y las selvas tropicales fueron las zonas más afectadas.

“La expansión de industrias como la minería, el aceite de palma y los agronegocios son los impulsores ocultos de la deforestación”, dijo Helen Tugendhat, coordinadora de Forest Peoples Programme, uno de los grupos que lanzó el informe, a la Fundación Thomson Reuters.

El informe intenta mostrar que las comunidades indígenas que viven en las selvas del mundo son con frecuencia los mejores guardianes de la tierra para mantener los árboles y frenar el cambio climático.

Pero los gobiernos prefieren explotar los recursos de las áreas selváticas, dijo Tugendhat, con frecuencia provocando el desplazamiento de las comunidades indígenas.

Para permitir que procedan los grandes proyectos, esos mismos estados con frecuencia culpan a las comunidades locales de hacer una mala gestión de los bosques y así acceder a la tierra y sus riquezas, agregó.

Las selvas cubren un 30 por ciento de la superficie del planeta y son el hogar de unos 350 millones de indígenas cuyas culturas y medios de vida dependen de la tierra.

El informe instó a las compañías, gobiernos y consumidores a frenar la producción y comercio de materias primas derivadas de la deforestación e incluyó casos de Indonesia, Malasia, Camerún y República Democrática del Congo.

Más del 10 por ciento de las selvas de Malasia se perdieron entre 2000 y 2012, la tasa nacional más alta del mundo, según el informe. La cifra es tres veces más alta que lo que informó el Gobierno a la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés), de acuerdo a la investigación.

La Unión Europea y China son los principales importadores de madera de la República Democrática del Congo, pese a que gran parte de la madera se obtiene de forma ilegal.

“Las operaciones comerciales en selvas de República Democrática del Congo incluyen toma de tierras y desalojos, trabajos forzados, arrestos arbitrarios, violación, tortura y asesinato de miembros de la comunidad”, dijo el informe.

Sin embargo, algunos países como Brasil han logrado reducciones importantes en las tasas de deforestación.

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