La resistencia de los países UE podría frustrar plan de realojamiento de inmigrantes

 Un grupo de subsaharianos rescatados por las autoridades italianas frente a las costas de Sicilia, el 14 de mayo de 2015.

Un grupo de subsaharianos rescatados por las autoridades italianas frente a las costas de Sicilia, el 14 de mayo de 2015.

El plan de la Unión Europea para distribuir a 40.000 inmigrantes de Italia y Grecia entre el resto de estados miembros se topó con la resistencia de varios gobiernos el miércoles, con Reino Unido diciendo que no participaría y algunos países del este pidiendo un programa voluntario.

 

Bajo el plan impulsado por la Comisión Europea, el bloque aceptaría también a 20.000 refugiados de fuera de la Unión y los distribuiría entre los 28 miembros.

 

La iniciativa está concebida para atender a las peticiones de ayuda por parte de Italia y Grecia y reducir la presión ejercida por los inmigrantes que llegan a sus costas. Ambos países han servido como puerta de entrada al continente a los inmigrantes que llegan del norte de África, Asia y Oriente Próximo, de los cuales más de 60.000 buscaron refugio en la Unión el pasado año.

 

Miles de personas han muerto intentando cruzar el Mediterráneo en su intento de entrar en Europa.

 

Pero varios gobiernos de la UE, muchos de ellos sometidos a la presión que ejercen los partidos antiinmigración en sus respectivos países, dejaron clara su oposición o sus reservas a las propuestas que implican la distribución de 24.000 refugiados de Italia y 16.000 de Grecia. Todo ello podría suponer que el plan no recibiera suficiente apoyo para ser aprobado en el complejo sistema de votaciones del bloque.

 

Los distintos países recibirían un número de inmigrantes en función de su población, economía y tasa de desempleo. Alemania albergaría en torno al 22 por ciento de los refugiados, y Francia el 17 por ciento.

 

El nuevo gobierno conservador de Reino Unido, recientemente elegido y decidido a reducir la inmigración, se ha negado a participar en el plan, según los derechos especiales que disfruta su país y que le permiten abstenerse de formar parte de las propuestas migratorias de la Unión.

 

También hay oposición en varios estados del este de Europa. “Las cuotas y la distribución de los refugiados sin tener en cuenta su voluntad no son una solución sostenible para la actual crisis migratoria”, dijo el primer ministro checo, Bohuslav Sobotka, en un comunicado.

 

El viceprimer ministro de Exteriores de Lituania, Rolandas Krisciunas, dijo a Reuters que el plan de la Comisión debía ser voluntario, no obligatorio.

 

El primer ministro húngaro, Viktor Orban, ha dicho que la iniciativa “bordea la locura”.

 

Un diplomático de un país centroeuropeo era pesimista en cuanto a las posibilidades de alcanzar un acuerdo, diciendo: “Habría consecuencias serias para el proyecto europeo si se impusiera este plan a los países”.

 

Pero Alemania apoyó la propuesta. “Puedes negociar la localización. No será fácil, pero es el camino correcto”, dijo el ministro del Interior, Thomas de Maiziere, en Berlín.

 

Francia examinará el plan, pero cree que aún hace falta trabajar más en él para conseguir un acuerdo justo y efectivo, dijo un diplomático.

 

El ministro de Exteriores español, José Manuel García-Margallo, dijo que España aplicaría las cuotas, si se aprobasen, a pesar de que presionaría por un tratamiento más justo teniendo en cuenta la tasa de paro del país.

 

En una visita, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, dijo que los gobiernos de la UE debían “mostrar compasión” a la hora de considerar la propuesta.

 

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