Toledo cierra su Año Greco

Exposición "El Greco: Arte y Oficio", en el Museo de Santa Cruz, en Toledo.

Exposición “El Greco: Arte y Oficio”, en el Museo de Santa Cruz, en Toledo.

Con un gran aplauso se han cerrado esta noche las puertas del Museo de Santa Cruz y, con ellas, la última gran exposición del Año Greco en Toledo. Pero también se ha dicho adiós a un intenso año que ha situado a Toledo en la escena cultural internacional y ha multiplicado sus visitantes.

El aplauso lo han dado, espontáneamente, a las ocho de la tarde, los trabajadores del Museo, los vigilantes de seguridad de la exposición del Greco, los conserjes y trabajadores y colaboradores de la Fundación El Greco 2014.

Las mismas personas que, una vez cerradas las puertas del antiguo Hospital de Santa Cruz, han disfrutado de una última visita, privada, a los cuadros de Doménikos Theotokópulos antes de que empiecen a ser desmontados y embalados, desde mañana, para viajar a sus ciudades de origen.

A este cierre de puertas de la exposición “El Greco: arte y oficio” y del Año Greco en Toledo han acudido el director general y la coordinadora general de la Fundación El Greco 2014, Jesús Carrobles y Paloma Acuña, junto a los coordinadores de las dos grandes exposiciones del año Toledo y trabajadores y colaboradores de la Fundación.

La última en abandonar el Museo ha sido una joven familia de Valladolid, Eva, Sergio y su hijo Nicolás, que han decidido pasar tres días en Toledo -hasta el jueves- atraídos por el Greco y el Alcázar, según ha explicado la joven.

Aunque el Año Greco ha terminado, Toledo sigue manteniendo una parte muy importante de la obra que el griego pintó hace cuatrocientos años.

Su obra sigue estando en el Museo del Greco, en la Catedral Primada, en el Museo de Santa Cruz, en la iglesia de Santo Tomé, en el Hospital Tavera y en el convento de Santo Domingo el Antiguo.

De hecho, Toledo tiene Grecos desde el siglo XVI, aunque parece que este año miles de personas se han dado cuenta de ello y de la íntima e intensa relación que hay entre el Greco y Toledo, la ciudad en la que vivió más de la mitad de su vida y donde realizó su obra y murió.

Y también permanecerá en Toledo, como evocación de este año, el proyecto escultórico de Cristina Iglesias, ligado al agua y al río Tajo y ubicado en la plaza del Ayuntamiento y la Catedral, en un edificio rehabilitado junto al Tajo y en el convento de Santa Clara.

Toledo ha cerrado su Año Greco, pero otras ciudades de España y del mundo continúan los homenajes al griego, surgidos a partir de la idea que comenzó a cuajarse en la capital de Castilla-La Mancha.

Así, en Barcelona está abierta hasta el 2 de febrero “El Greco. La mirada de Rusiñol”, que en verano de 2015 viajará a Palma y en otoño a Zaragoza; y en Buenos Aires (Argentina), el Museo Nacional de Bellas Artes muestra hasta el 15 de enero “El Greco y la pintura de lo imposible. 400 años después”.

Además, el Metropolitano de Nueva York y la Galería Nacional de Arte de Washington mantienen hasta el 1 y el 16 de febrero, respectivamente, sus exposiciones sobre el pintor.

En Atenas, el Museo Benaki deja hasta marzo su exposición “Doménikos Theotokópulos entre Venecia y Roma”, y en Palermo (Italia) la exposición “El Greco. Arquitecto de retablos” estará abierta hasta el 23 de enero.

El balance final del Año Greco lo hará este jueves, día 11, el presidente de la Fundación El Greco 2014, Gregorio Marañón.

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