El libro de recetas en el que “todas salen”

 La escritora gastronómica española, Inés Ortega, hoy durante una entrevista con Efe sobre su nuevo libro ''Más allá de 1080 Recetas de Cocina".

La escritora gastronómica española, Inés Ortega, hoy durante una entrevista con Efe sobre su nuevo libro ”Más allá de 1080 Recetas de Cocina”.

“1080 Recetas de Cocina”, de Simone Ortega, es uno de los libros más vendidos en España y gracias a él ha mejorado la cocina en millones de hogares. Su hija, Inés Ortega, toma el relevo ahora con “Más allá de 1080 Recetas de Cocina”, con el que actualiza el recetario materno.

 

Su lema es “todas las recetas salen”, explica en una entrevista Inés Ortega, que ha firmado cientos de ejemplares en la Feria del Libro de Madrid y aún tiene varias citas con sus lectores. Y el propósito de esta colección de seis volúmenes es conseguir, como ya hizo su madre y ella con otros recetarios, que se cocine más en casa, más sano y más equilibrado.

 

Por ello cada una de las recetas se acompaña de una ficha en la que se informa de las calorías y la aportación de grasas, hidratos de carbono, proteínas, fibra y colesterol; también hay consejos para lograr la ejecución perfecta del plato, su historia y la mejor época para comprar los ingredientes y disfrutar de su plenitud de sabor.

 

Todo repartido en seis libros, dedicados a ensaladas (desde la humilde de garbanzos hasta la sofisticada de cangrejo), sopas, cremas y potajes (como el gazpachuelo malagueño y la bullabesa francesa); arroces y pastas (del a banda a los macarrones con trufa); pescados (de la dorada rellena a la hamburguesa de pescado irresistible para los niños) y carnes, como el cordero adobado.

 

Remata la colección el libro de repostería -Ortega tiene cierta debilidad por la cocina dulce-, con recetas como la de la leche frita, la “mousse” de chocolate y la tarta de limón.

 

La autora es abanderada, y su esbelta figura es muestra de ello, de una cocina saludable y cree que “en España nos preocupamos mucho por la dieta, pero no lo aplicamos tanto como debiéramos”.

 

Para quienes no se animen a elaborar sus recetas, durante la Feria del Libro el restaurante Casa Mono de Madrid ofrece un menú con cinco de los platos extraídos de “Más allá de 1080 Recetas de Cocina” (Alianza Editorial): crema de zanahoria y almendras, arroz negro con calamares, buey “bourguignon” al vino tinto, “teriyaki” de bonito y tarta de limón.

 

No es la primera vez que Inés Ortega somete su recetario al cliente del comensal a través de un restaurante. Cuando revisó para una nueva edición la considerada biblia de las cocinas domésticas españolas, “1080 Recetas de Cocina”, el también madrileño La Carmencita ofreció un menú basado en sus platos.

 

De ese libro asegura que “es muy actual, porque lo vamos renovando y sigue ayudando a cocinar a la gente en casa. El éxito es que las recetas salen y que se emplean ingredientes que siempre hay en la despensa. Lo han querido copiar muchas veces, pero no lo han conseguido”.

 

Curiosamente, la autora no aprendió a cocinar con su madre: “No le gustaba enseñar a cocinar, ella lo reconocía en vida. Cuando me metía en la cocina, me dejaba hacer algo, como batir unos huevos, pero al poco me decía: ‘Niña, que estorbas’. Así que aprendí por mí misma”.

 

Muy exigente con sus recetas, testadas siempre en los fogones antes de ser publicadas, Inés Ortega cocina casi a diario en su casa, aunque defiende que en España “se come muy bien, porque hay muchas posibilidades de comer bien en restaurantes”.

 

Aunque disfruta “más” con la cocina tradicional que con la de vanguardia, asegura que le gusta probar “lo nuevo para estar al día” y se alegra de que El Celler de Can Roca (Girona) acabe de ser elegido Mejor Restaurante del Mundo por segunda vez.

 

“Me parece estupendo, porque nos lo merecemos. En España hay gente muy buena. Los franceses deben estar desesperados, y eso que yo soy medio francesa”, bromea recordando el origen de su madre, de ascendencia alsaciana.

 

También ve con buenos ojos el actual protagonismo de la cocina en la televisión, porque “ha animado a todos a cocinar, incluso a los niños”, aunque teme que tanto programa en la parrilla pueda “quemar al espectador”. Por lo pronto, su sobrino de 4 años ha pedido “un traje de chef en vez de un balón de fútbol”.

 

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