Marianela Núñez, fidelidad al Royal Ballet

Mariannela

Núñez, que entró en la compañía en 1997 y se convirtió en solista en 2002 con solo 20 años.

La argentina Marianela Núñez será una de las estrellas de la gira que el Royal Ballet de Londres emprende la próxima semana en EE.UU., en la que tanto la compañía como la bailarina mostrarán su amplitud de registros en Washington, Chicago y Nueva York.

 

“Vamos a mostrar todo lo que amo de la compañía: la combinación de la calidad y la pureza técnica, que lo hace un ballet muy fino, con la manera en que lo bailan, muy teatral. Es el balance perfecto, me enamoré de esta compañía desde chiquita”, dice en una entrevista  Núñez, que además actuará tras la gira como estrella invitada del American Ballet Theatre en “La Cenicienta”.

 

Desde el arranque clásico (y muy latino) en Washington con el estreno estadounidense del “Don Quijote” producido y bailado por el cubano Carlos Acosta, hasta el programa mucho más arriesgado de Nueva York, Núñez desplegará todas las facetas de su celebrado talento.

 

“Parece que el programa lo elegí yo. Estoy feliz. Me tocó, además, en el mejor momento de mi carrera y me han dado la oportunidad de demostrarme a mi misma”, reconoce.

 

Ese “Quijote”, en el Kennedy Center del 9 al 14 de junio, también llegará al Auditorio de Chicago del 18 al 21 de junio y, además de Acosta y Núñez, otras grandes figuras como Sarah Lamb, Natalia Osipova, Vadim Muntagirvo o Matthew Golding.

 

“Es una súper superproducción. Carlos (Acosta) la creó hace dos años y realmente lo que hizo es maravilloso. Es un ballet que muestra a toda la compañía y es divertido. La gente sale del teatro con una sonrisa enorme dibujada en la cara”, asegura la bailarina.

 

Sin embargo, al llegar al Lincoln Center en Nueva York, el Royal Ballet amplía su abanico y saca la artillería pesada de grandes coreógrafos contemporáneos.

 

Frederick Ashton, Kenneth MacMillan, Christopher Wheeldon o el coreógrafo residente de la compañía, Wayne McGregor, desembarcarán en la ciudad de los rascacielos con diferentes propuestas del 23 al 28 de junio.

 

Núñez brillará en varios números. Entre ellos, “Aeternum pas a deux”, que Christopher Wheeldon (actualmente triunfando en Broadway con “An American in Paris”) hizo para ella, parte de un ballet de un acto que mostraba a la bailarina “en tres maneras completamente diferentes.

 

“No hay narrativa pero se percibe una historia de fondo”, según Núñez, quien habla de que esta pieza muestra “una fisicalidad hermosa”.

 

También desplegará en “Infra”, de McGregor (el autor de la celebrada “Chroma”, a la que en Nueva York ha sacado partido el Alvin Ailey Ballet) una coreografía “con mucho atletismo, pero a la vez con una parte muy emocional”.

 

“Son varios ‘pas de deux’ que te rompen el corazón”, describe.

 

Y, por último, destaca “Sons of the Earth”, de MacMillan. “Es uno de mis favoritos. Es una obra maestra desde todos los puntos de vista”, sentencia.

 

El Royal Ballet de Londres llega a Estados Unidos (“donde las audiencias son más cálidas”, dice Núñez) para mostrar por primera vez en ese país su nueva era bajo la dirección de Kevin O’Hare, aunque Núñez considera que no ha habido un viraje significativo.

 

“Kevin era director antes, director administrativo, y fue también nuestro manager. Si bien hubo un cambio de dirección era un cambio entre nosotros. No se sintió como un cambio. Esta es una compañía con mucha tradición y esa tradición se respeta cien por cien todo el tiempo”, asegura.

 

Núñez, que entró en la compañía en 1997 y se convirtió en solista en 2002 con solo 20 años, mantiene así la fidelidad al Royal Ballet, a pesar de que haga colaboraciones especiales como la que hará el 2 y el 4 de julio con el American Ballet Theatre.

 

“Soy feliz así, con mi base en Londres. Me gusta pasar mucho tiempo en mi compañía. No creo mucho en ser bailarina invitada de otras compañías. Se siente como que uno va preparando las cosas a medias y a mí me gusta presentar el fin del trabajo cien por cien”, dice.

 

Por eso ha preparado a conciencia esta “Cenicienta”, de Ashton. Su compañero de baile, James Whiteside, viajó a Londres a ensayar, y ella aprovechará la gira del Royal en EE.UU. para hacer lo propio.

 

Todo por poder representar un ballet que es “puro Ashton, que cuando uno se sienta y lo ve, piensa: ‘qué fácil, qué light’, pero hacerlo de la manera correcta es técnicamente muy difícil”, sostiene.

 

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