La economía sumergida en Portugal bate récords y ya equivale al 26,8% del PIB

El peso de la economía sumergida en Portugal aumentó ligeramente en 2013 hasta situarse en el 26,8 % del PIB, unos 45.900 millones de euros, lo que supone un nuevo máximo histórico.

Así se desprende de un estudio divulgado hoy por el Observatorio de Economía y Gestión del Fraude de la Universidad de Oporto, cuyas estimaciones apuntan a una subida respecto al ejercicio anterior de siete centésimas.

Pese a este leve incremento, los autores del informe alertaron sobre la continua evolución al alza de este índice desde hace décadas y recordaron que se sitúa muy por encima de la media de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, donde la economía sumergida representa en torno al 16,4 % de su PIB.

El documento atribuye el crecimiento detectado en Portugal al “peso de los impuestos directos e indirectos y de las contribuciones a la seguridad social, así como la tasa de desempleo”, que en la actualidad se encuentra cerca del 13 %.

Los 45.900 millones de euros que representan estas actividades “en negro” equivalen a casi el 60 % del rescate financiero que pidió Portugal en 2011.

Las cifras ofrecidas hoy por la Facultad de Economía de Oporto muestran que el porcentaje que representa la economía “informal” en Portugal creció de forma casi ininterrumpida desde 1970, primer año del que se tienen estadísticas y cuando los negocios “en negro” representaban el 12,6 % del PIB luso.

En los últimos años, los efectos de la crisis económica han acrecentado este tipo de economía en Portugal, que en 2012 registró el mayor incremento en tasa anual desde 1976, recién instaurada la democracia en el país.

En el concepto de “economía en negro” se incluyen todas aquellas actividades que mueven dinero y escapan al control del Estado, desde las de carácter ilícito (como el tráfico de drogas o de seres humanos) hasta las que se intenta ocultar deliberadamente (como el blanqueo) y aquellas llamadas “informales”, relacionadas con actividades comerciales, profesionales y laborales.

Los autores del informe instaron al Gobierno a emprender medidas contra este tipo de economía, como fomentar el uso de medios de pago electrónicos, educar a la sociedad civil sobre los efectos perversos de la economía sumergida y combatir el fraude empresarial y el blanqueo de capitales.

Este mismo año, el Gobierno portugués aprobó una iniciativa contra el fraude fiscal por la que sortea cada semana un automóvil entre los consumidores que pidan facturas en sus compras incluyendo su número de identificación fiscal.

Esta medida se unió a otra aplicada por el Ejecutivo portugués desde 2013, cuando empezó a conceder beneficios fiscales en el impuesto sobre la renta de cada trabajador por facturas de reparaciones de automóviles, recibo de peluquerías, restaurantes o alojamientos.

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