Las primeras obras de Tàpies, donde experimentaba con el expresionismo y el surrealismo, expuestas en Barcelona

Una de las obras del pintor Antoni Tàpies llamada 'Composición' en la exhibición de la colección privada del artista en Barcelona el 11 de junio de 2015. Además de parte de sus obras, se expondrán otras de coetáneos suyos como Picasso o Kandinsky.

Una de las obras del pintor Antoni Tàpies llamada ‘Composición’ en la exhibición de la colección privada del artista en Barcelona el 11 de junio de 2015. Además de parte de sus obras, se expondrán otras de coetáneos suyos como Picasso o Kandinsky.

La fundación Antoni Tàpies de Barcelona exhibe desde este jueves la colección privada del pintor español, figura destacada del arte europeo de finales del siglo XX, que incluye obras suyas y de otros coetáneos como Picasso, Kandinsky o Duchamp.

 

Las piezas expuestas fueron seleccionadas de una colección de 230 obras cedidas por la familia de Tàpies (Barcelona, 1923-2012) a la fundación con motivo de su 25º aniversario. Algunas de ellas son inéditas y la gran mayoría llevaban muchos años sin mostrarse al público.

 

“Son obras representativas de todo el depósito, que abarca el periodo desde 1945 a 1987, pero hemos intentado que sean obras poco conocidas para el público”, dijo la comisaria de la exhibición, Nuria Homs.

 

La colección recorre desde la etapa más primeriza del autor hasta su consagración como una figura destacada del informalismo, el movimiento que predominó en el arte europeo después de la Segunda Guerra Mundial.

 

En las espaciosas salas de altos techos y columnas blancas del edificio de la fundación, construido por el arquitecto modernista Lluís Domenech i Montaner, se pueden contemplar las primeras obras de Tàpies, donde experimentaba con el expresionismo y el surrealismo. Sin embargo, pronto la exposición evoluciona hacia la etapa más conocida del artista, las pinturas ‘matéricas’, donde combina los materiales pictóricos tradicionales con otros más heterodoxos para formar figuras abstractas de relieves irregulares y colores ocres y cenizos.

 

“Hacía combinaciones de polvo de mármol, barniz, pigmentos, tierra, arena… Antes de que se secara el material, él escarbaba, hacía inscripciones como si fuera un muro e hiciera un graffiti”, explica Homs.

 

La exhibición incluye también obras de coetáneos a quienes Tàpies admiraba como Marcel Duchamp, Pablo Picasso, Joan Miró, Vasili Kandinski o Robert Motherwell, adquiridas en algunos casos a través del intercambio con estos artistas. “Coleccionaba no con afán de coleccionismo, sino con un deseo de rodearse de obras de arte que a él le transmitían una energía para seguir trabajando”, señaló su primogénito, Toni Tàpies.

 

“Estas obras le enriquecían y le influían, pero no se trataba de un mimetismo desde un punto de vista formal, sino que le inspiraban conceptualmente por su manera de entender el arte”, precisó Homs.

 

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