Los vigilantes de la biodiversidad

agente medioambientalEl colectivo de agentes forestales y medioambientales, integrado por unos 6.000 efectivos en toda España, está a la vanguardia de la conservación de la fauna y flora amenazada de España, jugando un papel clave en su conservación.

Así lo ha explicado hoy  el presidente de la Asociación Española de Agentes Medioambientales y Forestales de España (AEAFMA), Luis Díaz, quién ha comentado que este colectivo, que depende orgánicamente tanto del Estado como de las Comunidades Autónomas o de algunos municipios, tiene encomendadas entre sus responsabilidades velar por la conservación de la gran biodiversidad que tiene España.

El trabajo de los agentes, ha advertido, resulta también clave en funciones como la vigilancia de los aprovechamientos forestales, la conservación de las vías pecuarias o las buenas prácticas en actividades deportivas como la caza o pesca.

Díaz ha apuntado que todas y cada una de las actividades que realizan los agentes son importantes, como también los trabajos que realizan en materia de conservación de la fauna y flora amenazada, que se centran en labores de seguimiento de especies amenazas, incluyendo la realización de censos o la vigilancia de sus lugares de reproducción, y actuaciones sobre las posibles amenazas que afectan a cada una de ellas.

Un agente se dispone a soltar un ejemplar de águila perdicera tratada en un centro de recuperación. Cortesía de AEAFMA.

Un agente se dispone a soltar un ejemplar de águila perdicera tratada en un centro de recuperación. Cortesía de AEAFMA.

La existencia de censos de calidad, ha asegurado Díaz, “permite conocer el estado y valorar tendencias en sus poblaciones y es un aspecto esencial para determinar si las medidas de conservación que se puedan adoptar son eficaces”.

Respecto a la colaboración con los Centros de Recuperación de Fauna Amenazada, la recogida y traslado de ejemplares de forma rápida es esencial para la adecuada recuperación de los mismos.

Díaz ha advertido que España es el país de Europa con mayor biodiversidad, que incluye a numerosas especies amenazadas como el lince ibérico, el oso pardo o el lobo ibérico entre los mamíferos, y el águila imperial ibérica, el águila perdicera, el milano real, el quebrantahuesos, el buitre negro, la cigüeña negra, el urogallo o la malvasía cabeciblanca, entre las aves.

El trabajo de los agentes medioambientales, en estos casos, es “imprescindible para garantizar su conservación” como también “en su dedicación en la lucha contra el uso ilegal de veneno en el medio natural, que afecta a algunas especies de hábitos carroñeros”.

Un agente que traslada a un ejemplar de cormorán para su recuperación. Cortesía de AEAFMA.

Un agente que traslada a un ejemplar de cormorán para su recuperación. Cortesía de AEAFMA.

En Castilla-La Mancha, Extremadura, Asturias, Andalucía, Murcia, Aragón y Madrid, ha recordado, se han creado unidades específicas para esta tarea, con agentes medioambientales y perros adiestrados en la detección de sustancias tóxicas y cebos.

En el trabajo de conservación de las especies, ha reconocido, “es también crucial la inspección en campo de los dispositivos de control de depredadores, como los lazos, cajas trampa o cepos, que se siguen empleando para capturar zorros, pero que pueden afectar a especies amenazadas como el lince ibérico, el oso o el lobo”.

En este sentido, ha señalado que el proyecto de reintroducción del lince ibérico en Castilla-La Mancha y Extremadura, a través de Programa LIFE-Iberlince, cuenta con la participación de los agentes en el control de esos dispositivos, imprescindible para reducir la mortalidad no natural de los ejemplares liberados.

Otro importante problema de conservación para las grandes aves, principalmente rapaces y cigüeñas, es la electrocución y colisión en líneas eléctricas, sobre lo que, ha advertido, a través de la revisión de líneas peligrosas, los agentes detectan “puntos negros” de mayor mortalidad, lo que hace posible poder acometer las labores posteriores de corrección contando con la información necesaria.

También los agentes se afanan en la lucha contra las especies exóticas invasoras y su detección precoz sobre el terreno, un trabajo que compatibilizan con la lucha contra los incendios forestales y que tiene gran incidencia en la conservación de los hábitats en los que viven las especies amenazas.

Para Luis Díaz, “es evidente que los agentes forestales y medioambientales juegan y seguirán jugando un papel clave en la conservación de la biodiversidad”, por eso, asegura, “es necesario que se les dote de la formación y medios adecuados para ejercer su importante labor”.

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