Noche cordobesa, constelación de estrellas flamencas

El pianista flamenco David Dorantes hoy durante su actuación en la Noche Blanca del Flamenco de Córdoba, que durante toda la madrugada llenará de arte las plazas más emblemáticas de la ciudad.

El pianista flamenco David Dorantes hoy durante su actuación en la Noche Blanca del Flamenco de Córdoba, que durante toda la madrugada llenará de arte las plazas más emblemáticas de la ciudad.

A los flamencos se les presupone, entre otras muchas cualidades, la nocturnidad casi alevosa, la capacidad para que, una vez que acaba el concierto, siga la fiesta, al calor de un cajón y una guitarra y haciendo bueno el dicho de que “el flamenco es un estado emocional intenso”.

 

Quizá fueran las interminables noches flamencas lo que inspirara al que ya es uno de los eventos mundiales más importantes de esta disciplina, La Noche Blanca del Flamenco, que convierte a las calles y plazas de Córdoba en corralas de una gran fiesta que abarca, además, todos los palos, todas las modalidades, todo el arte.

 

En una edición quizá menos lustrosa a priori por el número de estrellas de su cartel, la octava Noche Blanca del Flamenco se ha vendido como la de la madurez, después de que, en los últimos años, hayan pasado por Córdoba artistas como Manolo Sanlúcar, Miguel Poveda, Fosforito, José Mercé, El Lebrijano, Eva Yerbabuena, o el maestro Enrique Morente.

 

 La cantaora Estrella Morente, durante su actuación en el Patio de Los Naranjos de la Mezquita-Catedral de Córdoba dentro de los eventos de La Noche Blanca del Flamenco.

La cantaora Estrella Morente, durante su actuación en el Patio de Los Naranjos de la Mezquita-Catedral de Córdoba dentro de los eventos de La Noche Blanca del Flamenco.

La memoria de Morente, la figura más influyente del flamenco de las últimas décadas, ha estado presente este año también en La Noche Blanca, por un lado, con el concierto que ha ofrecido su hija, la cantaora Estrella Morente, en el Patio de los Naranjos de la Mezquita-Catedral, y por otro con el homenaje que se le ha rendido en la “noche blanca paralela” en el barrio del Alcázar Viejo, y que ha llevado por título “Patio de Morente”.

 

Además de Morente, otra figura muy grande dentro del mundo del Flamenco, Manuel Molina, recibía el homenaje póstumo del festival de la mano de su hija, Alba Molina, y de Manuel Moreno “El Pele”, en el pistoletazo de salida de La Noche Blanca, en plena Plaza de Las Tendillas.

 

Allí mismo, con el calor como invitado de excepción, se estrenaba el espectáculo “Dos cabezas? pa un sombrero”, que reunía el cante de “El Pele”, el piano flamenco de “Dorantes”, y el baile de Farruquito, novato en esta cita.

 

Y, además de Morente y Molina, otra figura malograda, la de José Monge, ha recibido un homenaje de cante y baile titulado “Eterno Camarón” y ejecutado por el cantaor Pedro el Granaíno, y los bailaores Mercedes de Córdoba y Eduardo Guerrero, a partir de una coreografía de Javier Latorre.

 

El flamenco puro del bailaor cordobés Dani Navarro, zapateaba con el espectáculo “Asómate” en el entorno de la Calahorra, preludio de la actuación de Estrella Morente, en el que será uno de los conciertos de la noche.

 

El flamenco para todos los públicos, que también es habitual en esta cita, lo han puesto la cantante cordobesa India Martínez, ante una Plaza de la Corredera que, en citas anteriores, ha acogido habitualmente los conciertos más concurridos, y “la voz” de David Barrull, ganador de un famoso concurso televisivo, y cuya inclusión en el cartel ha sorprendido a algunos y encantado a otros.

 

Pero, como el flamenco es una fiesta libre de complejos, dos de los conciertos más esperados de esta edición son los del cordobés Lin Cortés, que presenta en la Plaza del Potro su disco “Gipsy Evolution”, y el del cantaor jerezano “Tomasito”, que cierra la edición en la Plaza del Triunfo.

 

Nadie como Lin Cortés y Tomasito representan hoy en día mejor el espíritu de las corralas, con su capacidad para invocar en su estrecha figura el arte flamenco en su esplendor de cante y baile.

 

La cantante Alba Molina hoy durante su actuación en la Noche Blanca del Flamenco de Córdoba, que durante toda la madrugada llenará de arte las plazas más emblemáticas de la ciudad.

La cantante Alba Molina hoy durante su actuación en la Noche Blanca del Flamenco de Córdoba, que durante toda la madrugada llenará de arte las plazas más emblemáticas de la ciudad.

Tanto es así que el jerezano repite en la Noche Blanca un año después de asaltar en la anterior edición la Plaza del Potro, en el que fue uno de los conciertos más saludados del año pasado.

 

Un fin de fiesta a la altura de una cita que este año llegaba a su madurez justo en el día en que se despedía a Curro de Utrera, que ha fallecido hoy y que precisamente en 1958 ganaba el Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba, ciudad que hoy respiraba duende nocturno por todas sus calles y rincones.

 

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