El barrio covelense A Hermida de 20 vecinos recibe a más de 150 en la celebración de su patrono san Pedro

Momento en que la Virgen del Carmen saluda a la Virgen de los Dolores a su llegada A Hermida.

Momento en que la Virgen del Carmen saluda a la Virgen de los Dolores a su llegada A Hermida.

Covelo vivió con intensidad la fiesta de San Pedro cuya capilla está en el barrio de A Hermida. Después de catorce años de interrupción la Virgen de los Dolores y Santiago subieron en procesión y saludaron al San Pedro y la Virgen del Carmen de A Hermida por el empeño de la Comisión de la fiesta.

 

La joven banda de Salvaterra de Miño solemnizó la subida de la procesión desde Covelo y la procesión tras la santa Misa que celebró su párroco D. David López Castro y que contó con el himno nacional tras la consagración. Además de un grupo de gaiteiros que se alternaban con ellos.

 

El presidente de la Comisión de la Fiesta, Maximino Fernández Sendín dijo a Grupo ES. que fue “un día muy feliz” ya que una parroquia de 20 habitantes reunió en la celebración a más de 150 personas. Hasta el tiempo ayudó, explicó Fernández Sendín, porque como es tradición para asegurar la climatología del día de la fiesta se lavó la cara de san Pedro con vino. Así el día nublado fue oportuno ya que los toldos se estropearon el día anterior con el viento.

 

Hubo concierto de medio día en la plaza. Más tarde, Lito, el carnicero de Covelo, con su hijo despachaba las raciones de carne al caldeiro. No faltó una pulpeira. Había empanada artesana, vino, bebidas refrescadas al modo tradicional (en el agua que corría) y todo tipo de refrescos y cervezas. El postre, bizcocho de chocolate con nata. También hubo la posibilidad de tomar café.

 

A los postres el grupo musical originado en Covelo y liderado por Mari Carmen Vázquez, Talismán, en un gesto de generosidad –ya que sería inalcanzable para el presupuesto de la fiesta, dijo Fernández Sendín- acudió a A Hermida y hizo que los vecinos bailasen al son de sus canciones.

 

Luego llegó el protagonismo para los niños y también los mayores con los juegos tradicionales. Fernández Sendín, micrófono en ristre, repartió juego a todos. Se vio como manejaban el aro, cómo jugaban a la rana, cómo tomaban contacto con las carrilanas e incluso a la cuerda. Ante las conversaciones de los mayores que recordaban estos y otros juegos.

 

Más tarde, hora del serán con la presencia de pandereteiras… Y a la noche, como estaba anunciada, suponemos que hubo la Queimada de Xan da Cruz.

 

Un día completo para hermanar y recuperar la tradición. Esto hizo que en muchos mayores afloraran recuerdos de años mozos.


 

 

 

 

 

 

 

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