La familia Barreira, tras 30 años en el sector del mueble, se muda de Acrópole Moveis a un lugar contiguo e inicia un nuevo proyecto también en Valença

La Familia Barreira. Ilda y sus dos hijos  Enrique y Alsina.  Copyright © Grupo ES., 2015.

La Familia Barreira. Ilda y sus dos hijos Enrique y Alcina. Copyright © Grupo ES., 2015.

La familia Barreira está triste pero a la vez alegre. Comienza una nueva etapa. La que dejan atrás se resume en dos palabras Acrópole Moveis, un conocidísimo comercio de muebles a la salida de Valença, en dirección a Vilanova de Cerveira por la carretera vieja.

 

Están de liquidación porque van a cambiar el formato del negocio de muebles. Se instalarán al lado de la nave de 3.000 metros cuadrados que ahora ocupan, en una casa de 100 metros cuadrados dentro de su propiedad de dos hectáreas, muy próximas al negocio actual

 

Ilda Barreira se emociona en la entrevista con Grupo ES. al recordar junto a sus dos hijos –Enrique y Alcina- los comienzos hace treinta años en el sector del mueble, cuando vivía su marido. Ilda cuenta ahora con 78 años.

 

El mueble es el producto por excelencia de Acrópole Moveis. Cada uno ve cosas distintas en este objeto. Ilda aprecia que es “una cosa bonita”. Su hijo Enrique se fija en hay que “entregarlo de forma profesional, protegerlo, mimarlo, nivelar bien las puertas…”. Alcina, su hermana, dice que ella es más “egoísta” porque valora el placer de elegirlo en sus distintos estilos.

 

El resumen es que en esta treintena de años Acropole Moveis ha ayudado a crear miles de hogares. El 90 por ciento de clientes españoles. Sirviendo al cliente que como explica Alsina e Ilda se han convertido en sus amigos. Ellos han vuelto a visitarles con sus hijos y luego la segunda generación…. y la tercera… Remata Alcina: “Solo espero poder seguir viendo a mis clientes-amigos”. Ilda los ve como “amigos que nos han ayudado y confiado en nosotros” y que siempre serán recibidos “con amor y cariño”, dice entre sollozos.

 

Su nuevo negocio seguirá teniendo la misma filosofía del mueble, “intemporal y cuidadosamente elegido”, precisa Alcina. Pero el espacio será más reducido para poder personalizar el trato con el cliente y ofrecerle soluciones a medida en un buen estudio de diseño. “Hoy en día las necesidades son distintas a las de hace 30 años. El mercado cambió”, apunta Enrique. Y añade: “Se busca un mueble concreto. Se precisa asesoramiento. El diseño y el dibujo son importantes para idealizar lo que se desea”.

 

Se llevan con ellos a Ana, la empleada de toda la vida que es casi una más de la familia. En el Acropole Moveis Vintage –así se llamará el nuevo negocio- habrá más tranquilidad para atender al cliente y por su tamaño será mejor la atención. La casa donde se instalará ya tiene nombre, A Casa das Abellas, por las colmenas que tenía.

 

La creación de hogares tiene un ejemplo por antonomasia, la quinta de la propiedad de la familia Barreira que han decorado con sus muebles y complementos. Es una casa de turismo rural con numerosos huéspedes extranjeros. Enrique define esta casa como de decoración cálida, humana, con objetos excéntricos pero no agresivos… que transmiten paz”.

 

La nave que dejan será ocupada por una nueva empresa con empuje para poner a funcionar como en sus mejores tiempos los tres mil metros cuadrados. Esto es para ellos un consuelo de que habrá quien tome el testigo siendo “trabajadores”.

 

Se abre un nuevo capítulo en la saga de los Barreira de Valença. Ahora los clientes de toda la vida tienen la palabra en cuanto Acrópole Moveis Vintage abra sus puertas.

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