Brasil invertirá 48.000 millones de euros en infraestructuras de energía

 La presidenta de Brasil Dilma Rousseff.

La presidenta de Brasil Dilma Rousseff.

El Gobierno de Brasil invertirá hasta diciembre del año 2018 unos 186.000 millones de reales (unos 48.000 millones de euros) en el sector energético, con obras de infraestructura que ayudarán a ampliar la oferta y de paso a reducir el coste de la energía en el país, que se ha encarecido mucho recientemente.

 

Según han anunciado este martes la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, y el ministro de Minas y Energía, Eduardo Braga, las obras planeadas ampliarán entre 25.000 megavatios (MW) y 31.500 MW la energía distribuida al sistema.

 

Desde 2001 y hasta ahora ha habido un crecimiento del 67 por ciento y se ha llegado a los 134.000 MW, pero aún así se trata de una oferta insuficiente para el nivel de desarrollo que ha alcanzado Brasil en la última década, por lo que son urgentes grandes obras de infraestructura, según el Ejecutivo.

 

El ministro ha anunciado la próxima construcción de las centrales hidroeléctricas de Tapajós y Jatobá, en el río Tapajós, un caudaloso afluente del Amazonas. Se sumarán a la presa de Belo Monte, que se inaugurará dentro de poco en el estado de Pará y se convertirá en la tercera más grande del mundo, a pesar del gran impacto ecológico y entre las poblaciones indígenas nativas.

 

Al margen de construir grandes centrales hidroeléctricas el Gobierno también prevé crear 37.600 nuevos kilómetros de líneas de transmisión y seguir apostando por la energía eólica, la principal aliada para que Brasil vaya cambiando poco a poco su matriz energética y abra paso a las renovables.

 

En los últimos nueve años el Banco Nacional del Desarrollo Económico y Social (BNDES) ha financiado 291 parques eólicos, sumando 7.500 MW a la capacidad instalada en todo el país, y se espera que en 2023 el viento aporte el 11,4 por ciento de producción eléctrica del país.

 

Rousseff, que fue ministra de Minas y Energía durante el Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, ha resaltado que pese a la escasez de lluvias no ha sido necesario un racionamiento de la energía, aunque ha admitido que los brasileños han notado la sequía en sus bolsillos, puesto que la ausencia de agua en las centrales hidroeléctricas ha subido el precio de la luz.

 

“Es verdad, sin lugar a dudas, que el recibo de la luz ha aumentado, pero ha aumentado porque tuvimos que usar las centrales térmicas, y por eso tuvimos que pagar más”, ha dicho la presidenta.

 

Según el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE), el precio de la energía se ha encarecido un 47,95 por ciento en lo que va de año, aunque ahora Rousseff ha asegurado que la vuelta a la normalidad en las presas permitirá una bajada de entre el 15 por ciento y el 20 por ciento.

 

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