Paloma Gómez Borrero, periodista: “Para mi cada viaje con el Papa era como una carrera universitaria”

Se describe como una “persona muy normal”. Nacida en Madrid (1934). Fue una de las periodistas más jóvenes de su generación. Fue enviada especial a muchos países de Europa como Francia, Inglaterra, Alemania e Italia. Se casó con un italiano y se fue a vivir a este país. Trabajó para TVE cuando no había más que TVE. En Italia, fue la primera mujer corresponsal de TVE durante 12 años.

Paloma Gómez Borrero, en Pazo Petán, Redondela. Copyright © Grupo ES., 2014.

Paloma Gómez Borrero, en Pazo Petán, Redondela. Copyright © Grupo ES., 2014.

Después se pasó a la radio donde ha estado hasta hace muy poco. Trabajó también para Venevisión, en Venezuela, y la televisión colombiana. Después, se especializó en información vaticana. Ha tenido la suerte de vivir profesionalmente cuatro cónclaves y conocer a cinco papas. Uno de ellos Juan Pablo II –el papa viajero- que hizo 104 viajes internacionales, correspondientes a 164 países. “He tenido la suerte de hacer con él los 104 viajes casi todos en el mismo avión papal”. Con Benedicto XVI, le siguió en los 26 viajes hechos, “al que conocía muy bien, desde cuando era cardenal”. Ahora tiene al papa Francisco “con esa calidez, con esa cercanía tan latino americana, tal dulce… un papa de la puerta de al lado”. Paloma Gómez Borrero dice todo esto a modo de presentación por si alguien no la conociese.

Está en Redondela, en Pazo Petán, la casa de la familia Regojo, invitada por la Fundación Filomena Rivero Alonso para hablar de ‘Los papas y los jóvenes’. “Creo que es un tema que le gusta a la gente. Se puede ser joven teniendo 16, 20 años… puedes ser joven –como dijo Juan Pablo II- teniendo 83 años. Y sobre todo, ¿quién no tiene un joven en casa? Entonces hablar de los papas proyectado en los jóvenes… creo que a la gente le interesa muchísimo”. Y todo lo que se recaude será para un fin benéfico y se entregará a Cáritas. Para la veterana periodista, este ir y venir a Galicia es… “como cuando vas a un sitio que te gusta… Es como un postre muy rico del que te dejan probar solo un poquito… Y te quedas siempre con ganas de volver”.

A propósito de ésta intervención, concede ésta entrevista exclusiva a Grupo ES. unas horas antes de dar la citada conferencia.

Copyright © Grupo ES., 2014.

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Paloma considera que “la información vaticana es una información que tiene una importancia mundial. No olvidemos que el Papa influye como líder religioso en 1.500 millones de personas de los cinco continentes. Es un ‘poder’… espiritual, pero es poder… tiene una importancia extraordinaria. Yo siempre digo que es un político de Dios. Porque si defender al hombre es hacer política…, el papa ‘hace política’. Si defender la paz es hacer política, es un ‘político’. Defender los derechos humanos, defender allí donde se explota al ser humano… levantar la voz y denunciarlo… es hacer política, indudablemente el papa es un ‘político’. Pero no es un político que busca elecciones, que busca poder material… Es un ‘político’ de Dios. Por eso, creo que la información del Vaticano es muy, muy importante. La prueba es cómo se sigue por todos los medios de comunicación del mundo. Lo que dice el Papa lo siguen muchísimo. Que luego hagan caso o no, es otra cosa. Su personalidad es enorme. No hay otro líder en el mundo como el Papa. En este momento es Papa Francisco, pero lo mismo en su momento Pablo VI, Juan Pablo II o Benedicto XVI. Es el líder espiritual más fuerte y más influyente que hay en el mundo. Seguir su información, indudablemente, te enriquece…; proporciona la ocasión de visitar el mundo y no en plan turista sino allá donde hay hambre, injusticias… Vas allí y te das cuenta de muchos, muchísimos son hoy las gentes que no tienen voz, a las que se les pisotean los derechos, a las que se les explota. Entonces, ir a darle voz a esta gente… es muy importante”.

Lo que influye

Paloma Gómez Borrero reconoce –y se pone muy seria y emocionada- que todo esto que ha vivido “me ha hecho ver el mundo de otra manera. Por ejemplo, el haber estado en Calcuta, haber conocido a Madre Teresa de Calcuta… haber visto tanta hambre en el mundo… o países donde se están muriendo no solo de hambre sino de sed, donde no llueve, donde no hay agua… Te hace ver, cuando estás comiendo en tu casa, yo no tiro nada… Pienso en ese momento en quien no tiene nada…, ni en la abundancia ni en tirar… Te hace ver las cosas con otros ojos y que el ser humano que tienes al lado está esperando que le des la mano, está esperando que tu le ayudes… y no puedes ser indiferente”.

Para Gómez Borrero se puede hacer una buena información religiosa en el Vaticano sin vivir el compromiso de un bautizado. “Tengo colegas, compañeros, que me han ayudado muchísimo… Dos, sobre todo, me han enseñado mucho en la información vaticana. Uno era comunista, el enviado especial del órgano del partido comunista italiano, la Unità, Alcesce Santini. Era muy respetuoso con la Iglesia, muy equilibrado, muy serio…Me ha enseñado mucho. Y lo mismo Domenico del Rio, para mi el mejor vaticanista que yo he conocido…Era agnóstico… Le cambiaron la vida los viajes con el Papa… Cuando se estaba muriendo, a un antiguo amigo suyo del Corriere della Sera, que era muy religioso, le dijo: ‘Dile al Papa que me muero siendo otro ser, porque me ha cambiado mucho la vida y la mentalidad’. Yo no sé si se confesó o no; eso ya no lo sé… cuando hay honestidad también en la información, no importa de qué mentalidad eres o de qué partido eres… La honradez es muy importante… no solo económicamente hablando… La honradez mental y la honradez como ética en tu vida”.

En ocasiones la información religiosa no se transmite con claridad, con naturalidad, o se tergiversa. Paloma Gómez Borrero cree que está condicionada porque “el peso de la Iglesia es muy importante. Entonces, los partidos políticos y la gente quieren llevar el agua a su molino. Quieren hacerte –nunca mejor dicho- comulgar con ruedas de molino. Quien quiere una iglesia a la carta…, quien quiere una iglesia que le autorice a hacer esto o aquello…, o que cierre un ojo ante algo que uno quiere…, enriquecerse de una manera… Entonces ataca, ataca… al que cree que tiene influencia. Si una persona te deja indiferente, o esa persona no cuenta ni pinta nada, a ese le dejas de lado… Si esa persona te crea problemas, hay que atacarla”.

La comunicación, como para otras instituciones, es fundamental para la Iglesia Católica. “Con Juan Pablo II, cuando íbamos en el avión y no sabía lo que íbamos a preguntarle, nunca hubo ‘off the record’ (fuera de micrófono). Si en una época no había información o se daba muy poca porque no querían salir en los periódicos o no les interesaba… Hoy la oficina de información vaticana, donde tenemos los periodistas la base, todo lo que preguntamos se nos contesta. Yo creo que hay una apertura grande. Lo que ocurre es que estamos con gente que no les gusta que le entrevisten. Los políticos, en general, les encanta salir en la TV, que les hagan entrevistas… siempre tienen un megáfono para decir lo que piensan y quieren decir… En cambio, en el Vaticano, no. Conseguir una entrevista de un cardenal es como poner una pica en Flandes. Ellos dicen lo que deben decir o los documentos del Papa o lo que sea… y no quieren conceder entrevistas”.

Para entender la Comunicación de la Iglesia Paloma observa que “los medios de comunicación han cambiado muchísimo… Ahora tenemos las redes sociales, los blogs, Internet… Se ha evolucionado de tal manera en los medios de comunicación social… La Iglesia está entrando en Wikipedia, en Internet, en los blogs… ¡Es un cambio total! Hace 40, 50 años teníamos la máquina de escribir como gran medio de información… y nada más que corresponsales y agencias. Hoy el mundo está informado… mejor o peor porque no todo es oro colado lo que te mandan por Internet… hay que tener mucho cuidado… Hoy todo es muy distinto. El mismo mensaje de la Iglesia se puede ver de muchas maneras. Otra cosa: hay quien tiene carisma, quien cae bien –un refrán nuestro: más vale caer en gracia que ser gracioso-… Juan Pablo II cayó muy bien, tenía un carisma fuerte, una personalidad enorme. Benedicto era un teólogo, misántropo, tranquilo, tímido, mayor… que no comunicaba de esa manera. Y viene un Papa como Francisco que ha caído muy bien; que desde el primer momento hasta a la prensa contraria al papado, les ha caído muy bien. Entonces, puede hacer lo que quiera… tomar el mate en la plaza de San Pedro…, ponerse camisetas de fútbol… ¡A todo el mundo le encanta! Realmente no ha dicho nada nuevo de lo que no han dicho los otros, ni ha habido la gran revolución Papa Francisco, excepto en lo que es la persona del Papa. No en doctrina. Pero ha caído muy bien, es muy simpático, muy cálido, muy cercano… Con cualquier cosa, con que simplemente diga a las monjas ‘no sois solteronas, sois madres de miles de jóvenes. Y nada de ser solteronas…y de consideraros unas solteronas… ’, ya todo el mundo le ha aplaudido. ¡Ay qué gracioso es el Papa!”.

Viajes

Como experimentada periodista en los viajes papales, Paloma Gómez Borrero afirma que “los viajes son muy importantes” desde el punto de vista informativo. Por la cercanía con el Romano Pontífice, “sobre todo si vas en el mismo avión. El Papa viene a vernos, habla con nosotros, empieza a conocernos, le podemos hacer preguntas… Y, estar en el país, con él al lado, vemos la problemática de ese país”. Y añade el estudio previo sobre ese territorio que debe hacer el informador antes de embarcarse”. Todo un “bagaje; hasta cultural para entender un país tienes que conocer su historia y su cultura”, afirma Borrero. “Yo trataba de aprender porque entiendes muchas cosas… al conocer la evolución de un país a lo largo de los siglos, su cultura, como son sus gentes… Para mi cada viaje con el Papa era como una carrera, una carrera universitaria”.

Copyright © Grupo ES., 2014.

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Gómez Borrero asegura que “nunca ha tratado de convencer con la información sino dar la información”. Antes ha tratado de entenderla para poder explicarla.

Por lo que a su vida se refiere, esta información le hace “meditar”, cuando ve lo que pasa en el mundo. Y pone el ejemplo de un muro como el que existió en Berlín que al darte cuenta de dónde vives, en occidente y no en el este piensas en la “suerte” que tienes. “Cómo viven los otros, cómo vivo yo…”. Y pone otros ejemplos como el de la República del Congo… Y se pregunta, “¿puedo ser yo la mismo después de ver esto?”.

Y hablando de muros, Paloma explica la relación de Juan Pablo II con el Muro de Berlín, algo que algunos olvidan. “Primero porque bastaba seguir la historia…; el mismo atentado que sufrió Juan Pablo II fue hacerle pagar de alguna forma la caída de ese muro de Berlín. Lo ha dicho el propio Gorvachov. Mijaíl Gorbachov era el presidente de la Unión Soviética, cuando cayó el muro. Y ha reconocido la influencia decisiva, importantísima, de Juan Pablo II ese desmoronamiento. Esa caída que se tenía que producir…, el muro tenía que derribarse…, era imposible mantenerlo. Pero se hubiera caído a lo peor costando vidas como está costando entre Palestina e Israel… Yo creo que el de Berlín sin Juan Pablo II y posiblemente sin Gorvachov y sin esa Polonia con Walesa con un sindicato que no derramó una gota de sangre no hubiera sido posible. Hubiera podido ser una tercera guerra mundial”.

Paloma nunca se refiere a Juan Pablo II como san Juan Pablo II. “Para mí era santo. Desde que le conoces, te das cuenta de que es un ser especial. Pero yo san Juan Pablo… Yo además le llamo Papa, Santidad… Incluso, ahora, cuando necesito muchas cosas hablo con él. ¡Hablo! ¡Soy yo la que hablo! Y espero que me escuche. Le pido todo… Le pido muchas veces consejo… Se ríen mucho los polacos conmigo porque digo… es que voy con el coche y no encuentro aparcamiento, con el caos que hay en Roma… Y le digo: ¡Ay, Juan Pablo, que no voy a llegar a esta entrevista…, si pudiera tener un huequecito para dejar el coche… Y en ese momento veo uno que se marcha…y digo, gracias… Y llamarle san Juan Pablo, no me sale”.

Libros

Esta veterana periodista no deja de escribir libros –el último libro, en mes y medio llegó a su cuarta edición-, con gran éxito editorial fruto de las anécdotas que ha recogido durante su trabajo. “Siempre me ha parecido que a la gente, cuando informas, le gusta que le cuentes cosas humanas, anécdotas o episodios que le queden… Y en los viajes he hecho esto. Buscar la parte más anecdótica, pero que ayuda a formarse una idea…”. Sus informaciones en TV duraban escasamente un minuto y quince segundos y se emitían a la hora de comer o cenar. Paloma siempre buscaba algo que enganchara como cuando, en el Sínodo de la Familia, habló de las monjas ‘baby visiter’ que cuidaban de los niños recién nacidos, mientras sus madres africanas asistían al Sínodo y se los llevaban a ellas cuando tenían que mamar.

El sentimiento es importante para la información religiosa. Paloma cree que hay que entrar por el corazón en todo hasta en la política. Y esto le recuerda una frase que le dijo el cardenal Casaroli, “gran cardenal”, secretario de Estado, repite. “Una vez estábamos muy cansados de un viaje agotador, habíamos estado en Nueva Zelanda, en Papúa Nueva Guinea. Y hablando con él me dijo: “Ya no tengo edad para estos viajes. Estoy muy viejo, estoy cansado, no puedo más. Y le digo: Eminencia, pero si no representa la edad que tiene, está estupendo y cómo sigue este viaje de bien. Y contestó: ‘hija, estoy cansado, encorvado por los años pero es mejor porque lo que hay que ser –y cuando eres viejo lo puedes hacer todavía mejor- es que te encorvas y oyes hablar al corazón’. Nunca se me ha olvidado. ¡Oír hablar al corazón, en todo!”.

El 27 de septiembre se celebra, en Madrid, la beatificación de Don Álvaro del Portillo, primer sucesor de san Josemaría al frente del Opus Dei. Paloma ha conocido a Don Álvaro. “Don Álvaro quiso conocerme”, explica Gómez Borrero. Le llamaron de la Prelatura y le preguntaron si quería conocerle. Ella, en principio, creyó que “era quitarle el sitio” a los de la Obra y que no tenía nada que contarle. Pero al saber que era él quien la quería conocer dijo que sí y le propusieron ir a verle dos días después. Y recuerda que “como tenía tanto que hacer” cada cuarto de hora entraba una persona y le decía: Padre. El contestaba: sí, hija, gracias. “Noté que esto era cada cuarto de hora. A la cuarta vez que entraron a decirle: Padre,… Yo le dije, Don Álvaro, yo me voy porque ya me han echado cuatro veces… Hija, lo estamos pasando tan bien… me estás contando tantas cosas… y yo también tengo necesidad de relajarme algún ratito. Así que yo te agradezco… Y me regaló tres patitos de cristal, chiquititos y me dijo: Aunque te quieran meter la cabeza en el agua para ahogarte alguna vez, tu sacas como los patos la cabeza siempre”. Luego le vería muchas veces. Recuerda cuando le consagraron obispo, “me invitó a la fiesta de saludo. Estuve con él, con la familia. Cuando murió, me llamaron. Iba ir el Papa a rezar ante sus restos mortales en la capilla ardiente instalada en la iglesia prelaticia de Santa María de la Paz, Bruno Buozzi, en Roma. Yo estuve en la parte de arriba. Vi llegar al Papa y rezar por él. Y además recuerda Paloma que “me concedió una entrevista muy importante para TVE, para informe semanal. No la había concedido nunca”.

Y termina: “Yo a Don Álvaro le quería mucho. Me parecía una persona muy lista, muy buena, pero buena –yo no diría santa o no santa porque no soy yo quien lo tiene que decir-, pero sí sentías que te encontrabas ante un hombre de Dios”.

Video-entrevista íntegra.

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