Pilar Rodríguez y Salomé Carrera, empresarias de moda infantil: ‘En Pili Carrera queremos hacer prendas cada vez más exquisitas, venderlas en tiendas exquisitas y para gente también exquisita’

Pilar Rodríguez y Salomé Carrera, madre e hija, comprometidas en sacar adelante un empresa familar de moda infantil con 50 años de existencia, Pili Carrera. Copyright © Grupo ES., 2013.

Pilar Rodríguez y Salomé Carrera, madre e hija, comprometidas en sacar adelante un empresa familar de moda infantil con 50 años de existencia, Pili Carrera. Copyright © Grupo ES., 2013.

Pili Carrera es una firma viguesa con 50 años de experiencia vistiendo a bebés y niños. En su nacimiento muy centrada en Vigo y ahora en plena expansión internacional. Dos mujeres son la cara pública de esta empresa familiar ya de segunda generación, Pilar Rodríguez y Salomé Carrera. Madre e hija continúan en su empeño por hacer cada vez más grande una firma que desde la parroquia de Torroso, en el municipio pontevedrés de Mos, confeccionan sus prendas para todo el mundo. Fabricación que no han querido nunca deslocalizar en otros países, manteniendo la calidad de un producto que hoy valoran y compran hasta en China.

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Grupo Es. reunió a madre e hija en una única entrevista, en su planta mosense, sin precedentes cuando la firma acaba de tener un impacto mediático a nivel mundial por haberse vestido las princesas de Holanda con modelos Pili Carrera en la coronación de los monarcas Guillermo y Máxima.

 

Los comienzos no estuvieron exentos “de mucha ilusión. Había que buscarse trabajo que no era fácil de conseguir. Corría el año 1963. Empezó ahí lo que hoy es Pili Carrera. Trabajando. Luchando mucho. Yo haciendo mis jerseycitos y mi marido, vendiéndolos después de su trabajo de contable en una empresa. Por las noches iba ofreciendo a sus amigos las prendas que hacía yo”, recuerda Pilar Rodríguez con una sonrisa quizá motivada por el feliz desenlace de aquellos primeros pasos de la marca Pili Carrera.

 

Su especialización en bebés y niños fue inducida por un cuñado que tenía una tienda de ropa de niños, en Vigo, “que ya no existe por desgracia”, se lamenta Pilar. “Bueno –le dijo- hazme unas prenditas y empecé así”. Su ayuda se amplió ya que les buscó representantes dentro del mismo gremio.

 

La motivación de Pilar Rodríguez es “la ilusión”. Y reitera: “La ilusión de trabajar todos los días para conseguir una empresa modelo de proyección universal”. Con el aliciente de “tener gente a mi lado que te ayuda, que me comprende. También tener a mi hija que ha querido continuar con el proyecto; el conseguir metas día a día y ver que todo va saliendo adelante”.

 

Ilusión

 

Las prendas de ropa para niño provocan en esta veterana de la confección infantil algo singular. “Es algo difícil de transmitir”. Se hace una prenda que el equipo diseña y que yo superviso o muchas prendas las creo yo… Es ver que todos los días, te van saliendo cosas bonitas…, de que vas haciendo cosas. Es una ilusión”, explica más con los gestos para lo que parecen no fluirle las palabras a Pilar.

 

“Trabajo bien hecho, constancia, disciplina, educación…” son algunas de las palabras con las que madre e hija resumen los 50 años de existencia de la firma Pili Carrera.

 

Salomé Carrera Rodríguez, su hija, es en la actualidad un pilar en la empresa. Su papel de directora general le hace estar en todo. Ha cogido ya el relevo de su madre que admite que ya hay muchas cosas que no pasan por sus manos. La confianza de Pilar es total en Salomé. Cuando se le pregunta a Salomé cuándo empezó a trabajar, contesta con gracia y rapidez “yo nací aquí”. Pilar destaca, entre las cualidades, de Salomé que es “una persona muy equilibrada; sabe congeniar con la gente y comunicar, de ahí su éxito”.

 

Por su parte, para Salomé la marca Pili Carrera significa algo de aúna su vida profesional y su vida familiar.

 

“Un niño de Pili Carrera es un niño muy bien cuidado, bien educado por sus padres que quieren para él lo mejor y la vestimenta forma parte de su formación educativa. Cuando una persona adulta no sabe vestirse cabe pensar en que le viene de atrás…”, explica Salomé. Para la directora general de Pili Carrera, los niños que viste “saben expresarse, comunicar, estudiar… La ropa forma parte de la formación de una persona”, concluye. Ante la exclamación qué caro es este vestido, Salomé reflexiona: “La niña aprende a llevar un vestido, a sentirse guapa que también es importante y le da seguridad. La belleza es muy importante en las distintas situaciones de la vida”. El acto de comprar ropa es mucho más: “Es saber comportarse, saber estar…, educar a una persona para el día de mañana”.

 

La entrega de la familia Carrera al negocio es total. Confiesa madre e hija que pasan el día en la empresa y para facilitarlo viven muy cerca de la planta. “Si no estamos aquí es que hemos salido a un viaje de negocios…; es muy raro que nos vean tomando un café en una terraza durante la semana salvo que sea con un cliente; no soy capaz de estar paseando un lunes como hoy por la tarde…”. Ambas revelan que viajan y, a veces, mucho. “La moda es un negocio muy cambiante –continúa Salomé-, muy vivo. Lo que esta temporada se vende y gusta, la próxima ya estará pasado de moda. Por ello, tienes que estar muy al día, constatar las tendencias…Porque esto, al final, es un negocio y, cuando llega fin de mes, hay que pagar las nóminas. Entonces en la tienda hay que tener cosas que la gente pague por ellas”. En este sentido, aal personal de Pili Carrera se le hace hincapié en la “responsabilidad”, sintetiza Salomé.

 

Extranjero

 

La directora general habla maravillas de la reputación que tiene la marca Pili Carrera en otros países. “Es un gustazo. Nos valoran muchísimo. Da vergüenza decirlo, pero más que aquí”. Y enumera de memoria lugares como Miami, en EEUU; Shanghai, en China; Kuwait, en Oriente Próximo… Y califica de “inde scri ptible” el trato que recibe, cuando viaja a estos y otros países. Ahora Pili Carrera está en más de 10 países (México, Panamá, Kuwait, Marruecos, China, EEUU, Suiza, España y Portugal y Rusia. A punto de abrir, en Colombia y Perú).

 

Entre los principios rectores de la firma Pili Carrera está el producir siempre sus productos en Galicia. “Hemos tenido ‘tentaciones’ de fabricar ropa en otros lugares con una mano de obra más barata… Pero, no las hemos aceptado porque perderíamos nuestra identidad. Nuestro camino está así trazado, junto con tener un público que valore nuestro trabajo y lo pague. Fue una elección desde el comienzo y no sabemos cómo nos hubiera ido de tomar otro”, reflexiona Salomé.

 

Las colecciones de Pili Carrera son singulares. “Lo que hacemos nosotros no lo tiene nadie. No es porque sea algo nuestro, pero no tenemos competencia. Nuestras colecciones desde las de recién nacido hasta júnior, los artículos de puericultura, muebles, los detalles… Nadie lo hace. Un niño o niña Pili Carrera se nota. El estilazo que tiene es nuestro”.

 

Y en esta imagen también tienen un papel básico las tiendas. “Tienen que comunicar. Por ello su imagen está muy definida. Una vez vista una primera tienda Pili Carrera, queremos que el público sin ver el rótulo de otra, la identifique con nuestra marca”. Por eso el equipo de arquitectos –“que han sabido captar la filosofía de la firma”- trabaja para que en el ‘zócalo urbano’ las fachadas de las tiendas de Pili Carrera se singularicen y no pasen desapercibidas –“tienen que ser diferentes, tienen que impactar”-, no pueden ser un establecimiento comercial más.

 

Monarquía de Holanda

 

El 30 de abril de este 2013 supuso para esta compañía un gran campaña de marketing y publicidad sin buscarla. Ha sido un antes y un después en la historia de una firma que está en el año 50 de su actividad. Es ineludible una referencia a como Pilar y Salomé, así como toda la empresa vivieron ese día y lo que se derivó de que Máxima de Holanda escogiera una colección de Pili Carrera para vestir a sus hijas en la ceremonia de coronación de su marido y ella como reyes de Holanda.

 

“Nos sentimos la familia más feliz del mundo y por añadidura la empresa. Fue algo fuera de lo normal. Este es un acontecimiento que no se va a volver a producir. No nos lo esperábamos ni muchísimo menos. Todo lo que vino después, el ‘tsunami’ nos desbordó por completo…”, recuerda con agradecimiento Pilar.

 

Miles de enhorabuenas llegaron y todavía llegan a la empresa por tamaño acontecimiento. Pilar no se atreve a señalar una en concreto: “Fueron tantas, tantas…”, repite. “El personal estaba que no se lo creía. La gente lo comentaba por todos lados y estaba desbordada de contento”. Por correo electrónico que se recibieron o por llamadas todos coincidían, según Pilar Rodríguez, en lo mismo la alegría compartida y un “mismo final”: “Os lo merecéis”. Y añadían: “por trabajadores, por luchadores”.

 

Para Salomé aquel día fue como “levantar la Copa del Mundo”, tal como hizo nuestra selección española de fútbol en Sudáfrica. Salomé viajaba en avión a Marruecos, “rodeada de gente que no conocía. Yo no sabía la noticia. Enciendo el teléfono y veo que entran un montón de enhorabuenas. Y pensé eso en el avión”.

 

“Este acontecimiento es una muestra de trabajo bien hecho. La reina Máxima puede comprar la ropa que le apetezca; llamar al diseñador de alta costura que le venga en gana, con tan solo descolgar el teléfono todos estarían encantados de hacerle el vestido a sus hijas…Si eligió el nuestro, es porque le gustó y hacemos las cosas bien. Y las niñas estaban realmente divinas. Y otra cosa es que a veces no damos aprecio a lo que tenemos en casa y tiene que venir uno de fuera a decírnoslo. Y esto fastidia. Ahora todo el mundo habla de Pili Carrera pero es que llevamos aquí 50 años, haciendo las cosas bien. ¡Que no hemos nacido el día 30 de abril de este año!”.

 

Sigue como pensando en voz alta Salomé: “Ahora todo parabienes. Estamos vendiendo… Y esto hay que aprovecharlo. Esto es un negocio. Pero no vamos a cambiar. Somos los mismos de siempre”.

 

Vestido

 

El vestido de la fotografía del balcón real lo describe Salomé como “divino, de una tela impresionante y un corte con mucho estilo”. Pilar destaca de él que cuando le preguntaron si tras la elección real los vendería todos, Pilar replicó: “No. Es que ya los habíamos vendido todos”. Esto demuestra que “el vestido tiene algo, un atractivo” porque antes de salir las princesitas con ellos, ya no quedaba uno en la tienda.

 

Entreviendo el futuro, a la fundadora de Pili Carrera le gustaría que dentro de diez años se pudieran contar muchísimas más tiendas Pili Carrera, en más países a lo largo del mundo. Además, “hacer las prendas todavía más exquisitas”, sin estar condicionada la producción por el techo de mercado. Y concluye: “Esto me haría mucho más feliz”.

 

Pilar Rodríguez no niega la suerte que ha corrido al asegurar la continuidad de su firma con el liderazgo de su hija. Su herencia es ésta: “Esta fábrica a mi me lo ha dado todo: lo bueno y lo malo. He pasado momentos muy difíciles y me tocará también volverlos a pasar…”.

 

“Sabemos lo que queremos hacer. Tenemos un proyecto que está ahí. Queremos hacer prendas cada vez más exquisitas y venderlas en tiendas exquisitas. Y para gente también exquisita. Este es nuestro proyecto”, afirma con rotundidad Pilar.

 

A Pilar le gusta seguir el día a día de la empresa, visitar sus distintos departamentos, ver las ventas de las tiendas… En cambio, “cuando no hay nadie no vengo. La fábrica no existe”, dice con decisión.

 

El día a día

 

Salomé llega a la fábrica cada día con la comezón de hacer “que sea más productiva y hacer crecer” la empresa “porque un negocio no puede estar estancado”. Llega ya con la “agenda organizada”, basada en el principio “de hacer lo máximo en el menor tiempo posible”.

 

La fábrica Pili Carrera recibe un día a la semana –como si se tratase de una jornada de puertas abiertas- a aquellas personas que lo deseen, tanto clientes como no clientes, escolares que quieren conocer de sus instalaciones y cómo se confeccionan las prendas. Con un correo electrónico solicitándolo, se le da cita. Salomé añade que es bueno ver la fábrica, para llegar a la conclusión de que no es cara una prenda de Pili Carrera. Los procesos son los mismos que en cualquier otra confección pero con dificultad añadida de trabajar en esas medidas. Lo único es que llevan menos tela, la materia prima es lo menos caro de todo.

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