Sacyr recorta a la mitad su deuda tras la venta de Testa

Sacyr ha recortado a la mitad su endeudamiento neto total gracias a las dos operaciones de venta de acciones de su filial de patrimonio inmobiliario Testa a la socimi Merlín que ya se han cerrado, según informó el grupo de construcción y concesiones.

 

El pasivo de la compañía que preside Manuel Manrique se sitúa actualmente en unos 3.600 millones de euros, frente al de 7.084 millones de euros que soportaba a la conclusión del primer trimestre del año.

 

Sacyr ha cerrado ya dos hitos del acuerdo de venta de Testa alcanzado con Merlín el pasado mes de junio, que contempla la transmisión de las acciones en varias fases que concluirán antes del cierre de junio de 2016.

 

En concreto, el grupo constructor vendió en julio un 25% de Testa por 861 millones de euros y en agosto otro 49,9% por otros 694 millones, si bien de este importe se han cobrado 377 millones de euros.

 

Del total de 1.238 millones cobrados por estas dos operaciones, Sacyr ha destinado 984 millones ha pagar deuda y el resto se ha ingresado en caja.

 

Respecto a los pagos de deuda, el más significativo es la amortización de 611 millones del préstamo asociado a la participación del 8,8% que Sacyr tiene como segundo accionista de Repsol. De esta forma, este crédito se reduce un 30 hasta situarse en 1.654 millones de euros.

 

Asimismo, Sacyr ha cancelado 201 millones de deuda corporativa (el 70% del total), y próximamente amortizará 183 millones (el 80%) de la deuda vinculada a la participación que aún tiene en la concesionaria de autopistas Itínere.

 

El presidente de la compañía, Manuel Manrique, destacó que estos pagos de deuda, además de cumplir con la estrategia de reducción de endeudamiento, permiten al grupo “elevar la tesorería acceder a nuevas líneas de financiación en mejores condiciones”, coincidiendo además con la nueva política de crecimiento del grupo.

 

“Seguiremos avanzando en esta línea conforme se vayan cumpliendo las fases restantes de la venta de Testa”, avanzó Manrique durante la presentación de los resultados del grupo en el primer semestre.

 

PRIMEROS RESULTADOS SIN TESTA.

 

Las cuentas semestrales de Sacyr aún no recogen todo el efecto de la desinversión de Testa, dado que se acordó en junio, pero las dos principales ventas se han cerrado ya en julio y agosto. Sólo reflejan la desconsolidación de la deuda vinculada a Testa y los ingresos y beneficios que esta filial genera.

 

Los resultados arrojan un beneficio neto de 61,7 millones de euros, un 1,6% superior al de un año antes, gracias al crecimiento del negocio internacional y a la aportación de Repsol.

 

La participación en la petrolera aportó 35 millones de euros al beneficio, mientras que la actividad fuera de España generó al grupo más de la mitad (el 51%) del total de ingresos, porcentaje que se eleva hasta el 74% en el caso de la actividad constructora.

 

La compañía elevó un 14% su cifra de negocio total entre los pasados meses de enero y junio, hasta 1.339 millones de euros. El beneficio bruto de explotación (Ebitda), de su lado, despuntó un 50% y se situó en 155 millones.

 

Por áreas de negocio, la de construcción generó 748,4 millones de euros hasta junio, un 7,6% más, y se refuerza como primera fuente de ingresos. La rama de servicios aportó 363 millones, las concesiones 264 millones (+25%) y la nueva actividad de construcción industrial es la que más creció, un 35,8%, al facturar 112,9 millones.

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