Inmigrantes esperan que las oraciones del papa les ayuden a quedarse en EEUU

El papa Francisco durante una misa en la basílica de San Pedro, en el Vaticano, este martes 1 de septiembre de 2015.

El papa Francisco durante una misa en la basílica de San Pedro, en el Vaticano, este martes 1 de septiembre de 2015.

Niños y mujeres que llegaron a Estados Unidos mientras huían de la violencia en sus países o que buscaron refugio por razones religiosas son algunos de los rostros e historias que conocerá el papa Francisco en su primera visita a Nueva York.

 

Mujeres y hombres de todas las edades y jóvenes que dejaron su país tienen su esperanza puesta en que el sumo pontífice “ore para que nos quedemos en este país”, y es lo que le pedirían cuando se reúnan con el papa el próximo 25 de septiembre en un colegio católico de Harlem.

 

El director ejecutivo de Caridades Católicas, Kevin Sullivan, que coordina la visita del sumo pontífice a ese vecindario, dijo hoy que espera que con ello “reviva la conversación que se necesita sobre inmigración” y para que los emigrantes sean tratados con respeto, dignidad y compasión.

 

Señaló además en una conferencia de prensa en la iglesia Santa Cecilia que el mensaje al papa ese día debe de ser de agradecimiento por “llamar la atención hacia el tema de los inmigrantes y refugiados”.

 

El papa Francisco, que llegará a Nueva York el 24 de septiembre procedente de Washington, en su primera visita oficial a EEUU, ha defendido a los inmigrantes y refugiados, para los que ha pedido compasión a la comunidad internacional y ha dicho que la globalización de la indiferencia “nos hace a todos innombrables, responsables sin nombre y sin cara”.

 

Un total de 150 inmigrantes fueron elegidos por Caridades Católicas, que brinda diversos servicios a esa comunidad, para reunirse con el pontífice en Harlem, que según Monseñor Sullivan, es el “lugar perfecto” por el trabajo que realiza allí esta entidad con los menos favorecidos.

 

Recordó que Nueva York siempre ha sido “inclusivo” y ha dado la bienvenida a todos los que le han elegido como su nuevo hogar, como ocurrió con la hondureña Ivette Suazo, que dejó su país luego de que intentaran violar a su hija, ahora de 14 años, en ruta a la escuela y huyendo de la violencia.

 

“Esta es una gran bendición porque muchos quisieran estar en mi lugar”, dijo a Efe Suazo sobre su encuentro con el papa. Hace un año cruzó la frontera, “en un viaje duro, difícil”, con su hija Chelsea y su hijo King Son, entonces de 3 años.

 

La mujer, que estuvo tres días con sus hijos en una cárcel de inmigración en Texas y tuvo que llevar un brazalete electrónico durante cuatro meses, dijo que pediría al papa que “nos dieran una oportunidad para quedarnos y que nuestros hijos tengan un futuro diferente al nuestro”.

 

Christian, de 16 años, que realizó parte de la travesía, junto a una hermana menor de edad, en el tren conocido en México como “la bestia”, así como Norland, de 17, que vino para conocer a su padre, y el guatemalteco Lázaro, quienes cruzaron solos la frontera, también conocerán al papa argentino.

 

“Vine por la pobreza y mucha delincuencia” en Guatemala, dijo un tímido Lázaro, quien dejó a sus padres y hermanos en su país, una historia que se repite entre cientos de los menores que han llegado a EE.UU.

 

La lista incluye además a Sebastian Thomas, de la india, y Shahid Khan, de Pakistán, refugiados por razones de religión.

 

El papa visitará además ese día el Memorial en la Zona Cero para las víctimas de los ataques terroristas del 11-S, hará un recorrido por Central Park y oficiará una misa en el Madison Square Garden, donde ya le espera una sencilla silla de roble, construida por emigrantes latinos.

 

Nueva York, acostumbrado a recibir a dignatarios y famosos de todas partes del mundo, está inmerso en estos días en los preparativos para la visita del sumo pontífice, que involucra un gran operativo de seguridad.

 

Ademas, la ciudad recibirá esos días a presidentes y otros dignatarios para la Asamblea General de la ONU.

“Será un reto sin precedentes para este departamento”, ha asegurado el jefe de la policía, Bill Braton, que ha asignado policías extras para la visita papal, que se unirán a otros agentes encargados de su seguridad.

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