China rebaja al 7,3% el crecimiento de su economía en 2014

Un hombre come en la terraza de un restaurante de Pekín.

Un hombre come en la terraza de un restaurante de Pekín.

China ha anunciado este lunes una revisión a la baja del crecimiento de su PIB en 2014, del 7,4% al 7,3%, mientras se agrava la inquietud por la desaceleración de la que es la segunda economía mundial.

 

Esta revisión es resultado de una “confirmación preliminar”, indicó la Oficina Nacional de Estadística china en un comunicado. La cifra exacta se conocerá en enero del próximo año.

 

El 7,4% de crecimiento para 2014, anunciado en enero pasado, era ya el índice más bajo desde 1990. El objetivo de las autoridades es llegar a un crecimiento “de alrededor de un 7%” en 2015, aunque numerosos analistas empiezan a dudar de que se logre el objetivo.

 

El banco ANZ estima que el PIB va a caer a un 6,4% el tercer trimestre antes de repuntar hasta un 6,8% en el último trimestre, con lo que el dato anual quedaría por debajo del 7% anual deseado por las autoridades.

 

La fuerte ralentización de la economía china provocó el mes pasado episodios de pánico en las bolsas locales y extranjeras, por la incidencia en el resto de la economía mundial.

 

Después de años presumiendo de un crecimiento de dos dígitos, Pekín está girando hacia un nuevo modelo económico, más centrado en el consumo interno que en las inversiones públicas y las exportaciones.

 

Wendy Chen, analista en Nomura International, indicó a la AFP que “la corrección del PIB del año pasado se debe, sobre todo, al sector servicios, que creció menos de lo anunciado por las cifras precedentes”.

 

Precisamente, el desarrollo del sector terciario es fundamental para la transición hacia el nuevo modelo, “lo que significa que la estructura económica de China no ha evolucionado tan bien como se quería”, apuntó.

 

La semana pasada, dos índices publicados dejaron ver que la actividad manufacturera china se contrajo con fuerza en agosto, con lo que muchos inversores se preguntan si el país no estará preparándose para un “aterrizaje brutal”.

 

Estos datos se sumaban a la degradación del comercio exterior chino en julio, en el que hubo una caída clara de las exportaciones (-8,3%) y de las importaciones (-8,1%), y a las devaluaciones del yuan decididas por las autoridades a mitad de agosto.

 

Todos estos datos fueron interpretados por los inversores internacionales como síntomas de las dificultades de la economía china, que también influyen en la caída de los precios de las materias primas.

 

El gigante asiático representa un 13% del Producto Interior Bruto (PIB) mundial y los mercados temen un contagio de la desaceleración china.

 

Qian Qimin, analista del grupo Shenwan Hongyuan, relativizó el dato comentando que “la corrección de la cifra del PIB para el año pasado tiene poco impacto en el mercado”. “Es una cifra del año pasado y, de todos modos, todo el mundo sabe que la economía no va bien. El mercado sigue fluctuando, pero las acciones de las pequeñas empresas se están recuperando tras las fuertes pérdidas sufridas”, añadió.

 

Durante un año, hasta el pasado junio, las bolsas chinas se revalorizaron en un 150% alimentadas por el endeudamiento de los inversores alentado por las autoridades. A partir de mitad de junio, hubo una violenta corrección, en la que perdieron cerca de un 40%, un hecho insólito en casi veinte años.

 

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