La visita del papa consolida Cuba como gran destino turístico

Una religiosa aguarda el comienzo de la misa oficiada por el papa Francisco en la Plaza de la Revolución de La Habana el 20 de septiembre de 2015.

Una religiosa aguarda el comienzo de la misa oficiada por el papa Francisco en la Plaza de la Revolución de La Habana el 20 de septiembre de 2015.

Mucha suerte es la que se necesita para conseguir una mesa en el Atelier, un restaurante de moda en La Habana, donde unos estadounidenses católicos venidos en cuatro vuelos chárter abarrotan el salón la víspera de la llegada del papa Francisco a Cuba el sábado.

Y lo mismo si busca habitación en una ‘casa particular’, hostales propiedad de familias cubanas que la isla comunista empezó a autorizar en 1997, en el marco de sus primeras reformas de libre-mercado.

Los clientes de los grandes hoteles regentados por el Estado se enfrentan a precios que han subido hasta un 50% a causa de la extremadamente popular visita del papa a Cuba, que se ha convertido en un destino de moda desde que Francisco ayudara a negociar el acercamiento entre la isla y su antiguo enemigo del otro lado del estrecho de Florida.

Desde el anuncio del histórico deshielo con Estados Unidos en diciembre, hay un zumbido en el aire en Cuba, donde las llegadas de turistas han aumentado un 17% desde enero en comparación con el mismo período del año pasado, según los datos del departamento de estudios de turismo de la Universidad de La Habana.

Los visitantes de Estados Unidos han aumentado más del 57%, a pesar de que el embargo en este país aún prohíbe a los turistas viajar a la isla.

Y el rumor ha ido creciendo hasta transformarse en un rugido en torno a la anticipada visita del papa.

David Donn, que voló con otros 186 católicos en uno de los vuelos chárter organizados por la arquidiócesis de Miami, dijo que había decidido hacer el viaje en parte para ver al papa y en parte a causa de la nueva “aureola” de una isla que ha sido durante años tabú para turistas estadounidenses. “Todos mis amigos están completamente fascinados. Han estado llamándome todas las semanas. Creen que esto es maravilloso”, dijo este contable de 63 años de Stuart, Florida. “Con las relaciones entre Estados Unidos y Cuba descongelándose, creo que es una gran oportunidad venir aquí y ver Cuba antes de que las cosa empiecen a cambiar y los barcos de crucero comiencen a llegar”, dijo a la AFP.

Este deseo de llegar antes de los inminentes cruceros, al tiempo que la Casa Blanca deja atrás más de cinco décadas de una política de aislamiento de Cuba, es uno de los factores que impulsa el incremento de los viajes internacionales a la isla, según José Luís Perello Cabrera, un experto de la Facultad de Turismo de la Universidad de La Habana. “La gente está aprovechando para llevarse una imagen de la realidad que tiene Cuba en un momento como éste, porque es posible que el año que viene haya cambios… (bajo) el llamado modelo de actualización de la economía cubana. Es posible que haya una mayor apertura a una inversión extranjera, agencias de viaje, touroperadores y cadenas hoteleras”, agregó.

Esta tendencia ha alcanzado su punto máximo alrededor del viaje del papa, estimó. “Estamos en un período con la visita del papa en el que todos las plazas hoteleras están vendidas, tanto en La Habana como en las provincias del oriente cubano: Holguín, Santiago de Cuba”, las otras dos ciudades que Francisco visitará en su estancia de tres días, añadió Perello Cabrera.

– Tan cerca pero tan lejos –

Para muchos de los católicos que han viajado desde Miami, la visita del papa es el desenlace de una amarga contienda de familia que ha separado a los cubanos y a la diáspora cubana en Estados Unidos durante medio siglo.

Contratar un viaje para los 150 kilómetros (90 millas) de océano que separan ambos países todavía es complicado. El gobierno estadounidense permite visitar Cuba a doce categorías de viajeros, -incluyendo grupos religiosos, como los del viaje organizado por la arquidiócesis-, pero aún prohíbe el turismo propiamente dicho.

Las autoridades cubanas son conocidas por denegar visados a los cubanos nacidos en Estados Unidos, muchas veces de forma abritraria, según muchas quejas.

Ralph Gazitua y su familia tuvieron que enfrentarse a una dura experiencia para llegar a La Habana. Cuba, que rechazó la petición de visado de la mujer de Gazitua cuando ésta intentó viajar a la isla para la visita del papa Benedicto XVI en 2012, autorizó en esta ocasión un visado, pero sólo una hora y media antes de que saliera su avión. “Fue en el último momento”, explicó Gazitua, un hombre de negocios de Miami.

No obstante, la mayoría de los turistas que han viajado a Cuba para la visita del papa viene de otros países latinoamericanos, muchos de ellos del país de origen de Francisco, Argentina, como su presidenta, Cristina Kirchner.

La artista plástica mexicana de Morelia Norma Ligia Favela Pérez, de 56 años, dijo que para ella era importante estar en Cuba por el rol crucial del papa en ayudar a superar las amarguras de medio siglo de Guerra Fría en el hemisferio. “Este papa ha sido el embajador de este milagroso momento para la humanidad. Es un referente histórico”, dijo Pérez, autora de una pintura con dos manos que se estrechan sobre un mapa de las Américas en honor a la visita de Francisco.

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