El clero hispano de EEUU alborozado por visita del papa villero

El dominicano Osvaldo Hernández, estudiante del seminario de St. Joseph, habla durante una entrevista en Nueva York en esta imagen de archivo tomada el 15 de septiembre de 2015. Aproximadamente un 3% de los sacerdotes en Estados Unidos se describen como hispanos, según datos del Center for Applied Research in the Apostolate.

El dominicano Osvaldo Hernández, estudiante del seminario de St. Joseph, habla durante una entrevista en Nueva York en esta imagen de archivo tomada el 15 de septiembre de 2015. Aproximadamente un 3% de los sacerdotes en Estados Unidos se describen como hispanos, según datos del Center for Applied Research in the Apostolate.

Lejos de alarmarse por sus condenas al consumismo y la codicia y por su actitud más tolerante hacia los gays y el aborto, que tanto inquietan a los conservadores de Estados Unidos, el clero hispano del país se identifica plenamente con la prédica de Francisco, el “papa villero” que habla español y defiende a los pobres.

“Los reverendos hispanos que yo conozco están muy a favor de esta apertura del papa. Lo ven como un renacer de la iglesia, como recuperar un prestigio que había perdido”, dijo el sacerdote argentino Carlos Mullins, quien lleva 40 años en Nueva York sirviendo a la comunidad hispana. “Unos años atrás la Iglesia católica estaba muy desprestigiada por los casos de pedofilia. El papa en dos años ha logrado que se vuelva a respetar a la iglesia, a no ver únicamente lo negativo. Hasta Raúl Castro ha dicho que el papa ‘está logrando que yo vuelva a ser católico”’.

Los sacerdotes de origen latinoamericano aseguran que el papa, que el 22 de septiembre inició una visita a Estados Unidos, es un hombre comprensivo, que habla claro y ni juzga ni condena a nadie; quiere estar en contacto directo con la gente y no contradice la doctrina de la iglesia ni la está cambiando.

Para el obispo Daniel Flores de Brownsville, Texas, presidente del Comité para la Diversidad Cultural en la iglesia de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos (USCCB), Francisco ha dado “una respuesta muy cristiana” a temas de actualidad debido a su preocupación por el ser humano y las personas que sufren. El pontífice desea escuchar al pueblo y darle una respuesta “humana”, señaló. Además, habla con espontaneidad.

“Es un nuevo modo de hablar. Afecta el modo de recibir el mensaje”, opinó Flores. “El Evangelio es el Evangelio y el papa lo anuncia con mucha fuerza”.

Francisco sorprendió a muchos en el 2013 con su famosa frase “¿y quién soy yo para juzgar?” cuando se le preguntó sobre curas gays. A pesar de que se opone al matrimonio homosexual, el papa ha animado a la iglesia a ser menos crítica y más misericordiosa con los homosexuales. Sus comentarios han sido considerados mucho menos sentenciosos que los de su predecesor Benedicto XVI, quien firmó un documento en el 2005 diciendo que los hombres con claras tendencias homosexuales no deberían ser sacerdotes.

Por otro lado, el pontífice anunció recientemente que permitirá que sacerdotes comunes absuelvan a las mujeres que se arrepientan en confesión por haber abortado durante el llamado Año de la Misericordia.

Francisco ha sido criticado por políticos republicanos e instituciones como el Instituto Acton, organización conservadora de Missouri que estudia la religión, debido a sus denuncias de sistemas económicos que “idolatran” el dinero por encima de las personas y a sus afirmaciones de que la economía mata y excluye. Representantes del centro han dicho que, por el contrario, la globalización ayudará a los países más pobres.

Francisco también ha pedido que las mujeres jueguen papeles más importantes en el manejo de la iglesia.

Aproximadamente un 3% de los sacerdotes en Estados Unidos se describen como hispanos, según datos del Center for Applied Research in the Apostolate, un centro de investigación afiliado a la Universidad de Georgetown. Un total de 4.544 parroquias en el país — es decir un 26% del total — sirven de forma específica a comunidades católicas hispanas, asegura el centro.

Para los jóvenes hispanos que estudian en el seminario eclesiástico de San José, en Yonkers, a las afueras de Nueva York, la visita de Francisco tendrá un impacto que se sentirá por años.

“Ahora se nota el reflejo de la visita del papa Benedicto aquí (hace siete años)”, expresó Osvaldo Hernández, un seminarista dominicano de 28 años. “Veremos como el papa Francisco lleva a los jóvenes su mensaje de servir”.

Otros seminaristas como el boliviano Saúl Llacsa, de 29 años; el puertorriqueño José Arroyo, de 31; el mexicano Erialdo Ramírez, de 26 y el salvadoreño Daniel Rivera, de 32, servirán en las Vísperas de la catedral de San Patricio o en la misa del estadio Madison Square Garden cuando el pontífice hable en ambos lugares.

Ramírez destacó como el primer papa latinoamericano “está conectado culturalmente con nosotros”.

Pero la devoción por Francisco parece rebasar los lazos culturales.

“Es un papa genuino que habla desde el corazón. Siempre está apegado a la gente, es un papa de pueblo”, opinó Vargas.

Rivera señaló que, además, Francisco no contradice las enseñanzas de la iglesia y no actúa de forma imprudente.

“Su mensaje está meditado y orado”, señaló. “Es su personalidad la que es distinta”.

Ramírez comentó que, sin embargo, existe el peligro es que se banalice la figura del papa y que entonces no se le recuerde.

Francisco dará sólo cuatro de sus 18 discursos en Estados Unidos en inglés, mientras que hablará en español en la gran mayoría de sus homilías, saludos y otras declaraciones. Además del idioma, otro elemento en común que el papa tiene con el clero hispano es que éste sirve a comunidades de bajos recursos, al igual que el papa hizo en Argentina, donde sirvió en villas miseria, como se denomina a los barrios marginales.

La inmigración es uno de los temas que el clero hispano espera sea prioritario para Francisco, sobre todo ahora que el país vive un agitado debate sobre el tema tras las polémicas declaraciones del aspirante republicano a la presidencia Donald Trump en contra de inmigrantes sin autorización.

Luis Saldaña, un reverendo mexicano y director espiritual del seminario, dijo que también espera oír al pontífice hablar sobre el tema migratorio debido a la crisis de refugiados que vive Europa.

“Creo que él será muy directo a la hora de hablar sobre la necesidad de ayudar a los inmigrantes”, señaló.

Un mensaje de unidad que reduzca divisiones es algo que los hispanos católicos en Estados Unidos quieren oír del pontífice.

“Espero que el papa dé el mensaje de que todos estamos aquí y que Dios no hace diferencias, que todos somos lo mismo, que todos somos humanos”, dijo Pepe Valdés, uno de los integrantes de la Asociación Católica de Líderes Hispanos que verán al papa en Filadelfia durante el Encuentro Mundial de Familias.

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