Obama elogia el papel del Papa en el acercamiento de EEUU y Cuba

Barack Obama cede el paso al papa Francisco ante un atril en los jardines de la Casa Blanca, este miércoles 23 de septiembre en Washington.

Barack Obama cede el paso al papa Francisco ante un atril en los jardines de la Casa Blanca, este miércoles 23 de septiembre en Washington.

El papa Francisco llegó este miércoles a la Casa Blanca para reunirse con el presidente Barack Obama, que elogió el papel desempeñado por el jefe de la Iglesia católica para reducir las tensiones entre EEUU y Cuba.

“Estamos agradecidos por su invalorable apoyo a nuestro nuevo comienzo con el pueblo cubano, que promete mejores relaciones entre nuestros países”, dijo Obama al recibir al pontífice argentino en el jardín de la Casa Blanca.

Más de 10.000 personas se encontraban en el patio de la mansión presidencial para la ceremonia de bienvenida. Después de que Obama y la primera dama, Michelle, saludaron al Papa, de 78 años, una banda militar tocó los himnos del Vaticano y de EEUU.

Al inicio de su discurso, el papa Francisco habló de la inmigración en primera persona. “Como hijo de una familia de inmigrantes, me alegra estar en este país, que ha sido construido en gran parte por tales familias”, dijo.

También pidió cambios para lograr un “desarrollo sostenido” que integre a los millones de excluidos en todo el mundo. “Todavía tenemos tiempo para hacer los cambios necesarios para lograr un desarrollo sostenible e integral (…) Estos cambios exigen que tomemos conciencia seria y responsablemente (…) de los millones de personas que viven bajo un sistema que les ha ignorado”, dijo el pontífice.

Francisco subrayó la “urgencia” de una lucha común mundial contra el cambio climático, algo que “no se puede dejar a la próxima generación”. “Estamos viviendo en un momento crítico de la historia”, advirtió.

Washington, usualmente indiferente a las caravanas de ilustres jerarcas que se desplazan por sus calles, se ha visto envuelta en una ‘papamanía’, al igual que la Casa Blanca, donde impera un ambiente de agitación. Desde tempanas horas de la mañana, la gente ya llegaba en bandadas a la capital.

Katherine Gorman, quien estaba en el metro a las cinco de la madrugada (09H00 GMT), dijo que “solo una vez en la vida”, se presenta semejante oportunidad. “Benedicto era más estricto. Francisco es para el pueblo”, dijo esta joven abuela de 47 años a la AFP.

El propio Obama se desplazó, algo muy inusual, al aeropuerto a recibir al pontífice, junto con su esposa y sus dos hijas, así como el vicepresidente Joe Biden y su propia y numerosa familia.

El efusivo recibimiento refleja las coincidencias entre Obama, de fe protestante, y este jesuita argentino de 78 años, sobre una variedad de temas que van desde el cambio climático, las desigualdades, la inmigración, hasta el acercamiento entre Estados Unidos y Cuba, que contó con una importante mediación papal.

La visita es un espejo política de la que realizó el papa Benedicto XVI a la Casa Blanca de George W. Bush en 2008. Aquellos dos hombres eran tan conservadores como lo son progresistas Francisco y Obama.

Aún así, la Casa Blanca busca evitar cualquier sugerencia de que recibe a un papa reverenciado por unos 70 millones de católicos en Estados Unidos para golpear a sus enemigos republicanos en el Congreso.

El objetivo del encuentro es reunir “a dos hombres que tienen muchos valores en común”, dijo el portavoz de la Casa Blanca, Josh Earnest. “Honestamente, habrá tiempo para la política en los otros 364 días del año”, agregó. “Al menos para esta reunión, será una oportunidad para el presidente de dejar la política a un lado y tener la oportunidad de hablar sobre los valores que él y los valores tienen en común”, manifestó.

Pero el papa Francisco es una aliado político importante, pues jugó un papel crucial en el acercamiento entre Estados Unidos y Cuba, que derivó en el restablecimiento de las relaciones diplomáticas tras más de medio siglo de enemistad.

Antes de partir de Cuba el martes, Francisco instó a los cubanos a “construir puentes”, en palabras que parecen aludir a la normalización de las relaciones entre ambos países.

Temas candentes

El discurso más esperado de Francisco en la capital estadounidense será el jueves, ante las dos cámaras del Congreso. Allí, el papa pretende centrarse en el medio ambiente y los riesgos que implica el cambio climático, tema que fue objeto de la encíclica ‘Laudato si’ y que divide las opiniones del conservador partido Republicano, que controla las dos cámaras del Congreso.

El legislador conservador Paul Gosar -poco conocido hasta ahora y quien se declara católico- adelantó que boicoteará la sesión, precisamente por considerar que el papa divulga “falsa ciencia” con su posición sobre el medio ambiente y que utiliza una retórica “socialista”. “Cuando el papa elige actuar y hablar como un político izquierdista, tiene que esperar ser tratado como uno de ellos”, escribió Gosar.

Más allá del radicalismo de Gosar, no es un secreto para nadie que los sectores más conservadores -en su gran mayoría de fe protestante- no aceptan que un líder espiritual de la talla del papa venga al Congreso a expresar ideas que coinciden con las del presidente, a quien los republicanos combaten día y noche.

En el avión en que viajó desde Cuba, Francisco dijo a los periodistas que no planea hacer referencia explícita al bloqueo estadounidense contra Cuba en el Congreso, aunque hará una alusión general a acuerdos internacionales.

El embargo a Cuba solo puede ser desmontado por el Congreso y aunque Obama ha pedido que se elimine esa legislación, los republicanos no muestran ninguna prisa en hacerlo.

Francisco hablará sobre la protección y recepción de los inmigrantes; la defensa del medio ambiente, con un firme alegato a favor de una revolución energética radical y una desaceleración económica, según fuentes vaticanas. Tampoco faltarán críticas a la “dictadura” de la tecnología y las finanzas, así como la denuncia de la responsabilidad de los vendedores de armas y las grandes potencias en la “tercera guerra mundial en cuotas” en curso, que denuncia sin cesar.

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