La participación en Cataluña sube casi 7 puntos respecto a 2012

 Artur Mas vota mientas varias personas exhiben banderas de España y un cartel con el logotipo del Partido Popular, este domingo 27 de septiembre en un colegio electoral de Barcelona.

Artur Mas vota mientas varias personas exhiben banderas de España y un cartel con el logotipo del Partido Popular, este domingo 27 de septiembre en un colegio electoral de Barcelona.

La participación en las elecciones autonómicas de Cataluña este domingo a las 18h era 6,9 puntos superior a la de los comicios de 2012 a esa misma hora.

Un 63,2% del censo electoral había votado hasta las seis de la tarde locales, frente al 56,3% que lo había hecho en 2012, informó la consejera de Gobernación de la Generalitat de Cataluña, Meritxell Borràs.

“Hoy en Cataluña hay una gran victoria de la democracia. El resultado lo sabremos esta noche, veremos quién gana, quien no gana. Pero la democracia ya ha ganado”, afirmó el presidente catalán, el independentista Artur Mas.

Parece que vamos hacia una participación histórica y éste era el primer objetivo que nosotros nos habíamos marcado, que fuese a votar todo el mundo”, se felicitó el candidato del PP, Xavier García Albiol.

Cataluña vota en unas elecciones históricas, en las que sus ciudadanos podrían entregar el poder a una coalición independentista para iniciar un proceso de secesión de España.

A las 9h locales (7h GMT), los colegios electorales abrieron sus puertas bajo un cielo encapotado, inusual en Barcelona, donde en algunos balcones ondeaban banderas independentistas.

Unos 5,5 millones de catalanes están citados con las urnas para renovar el Parlamento autonómico. Pero la decisión es más trascendental, “histórica” coinciden todos: apostar o no por un nuevo gobierno que se lance a constituir en 2017 una república independiente.

Ello podría abrir un periodo de fuertes turbulencias en España, que en tres meses celebra unas elecciones generales en que el Partido Popular podría perder el Gobierno central, e incluso en Europa, solo un año después del referéndum de Escocia.

“Estas urnas son las urnas que llevan a la libertad”, dijo Artur Mas, que concurre en la coalición Junts pel Sí (Juntos por el Sí), con independentistas de izquierda y derecha.

- La movilización del “no” -

Los sondeos previos les otorgan una amplia victoria. Sumando los escaños de la otra lista independentista, la de la izquierda anticapitalista de la CUP, superarían la mayoría absoluta (68 de los 135 escaños). Según Mas, dicha mayoría bastaría para iniciar el proceso secesionista.

Esta mayoría la conseguirían sin una mayoría de los sufragios, porque el sistema electoral prioriza los votos de las zonas menos pobladas, más independentistas, respecto a los urbanos.

El voto no independentista queda disgregado entre varias fuerzas: Ciudadanos (centroderecha), los izquierdistas de Podemos, los socialistas y el PP. Su campaña se centró en Barcelona y su área metropolitana, donde viven 3,2 millones de personas.

¿El objetivo? Movilizar a los votantes no secesionistas, mayoritarios según los sondeos, pero menos activos políticamente. “Si la participación es del 72%, a los independentistas se les desmonta el chiringuito”, aseguró Xavier García Albiol.

En 2012, se batió el récord de participación en unos comicios autonómicos, con un 68%. Mas ganó las elecciones y prometió un referéndum de autodeterminación, rechazado por el Gobierno central porque no es constitucional.

- Cataluña, clave para España -

La siempre compleja relación con el Gobierno central se agravó en 2010, cuando una sentencia del Tribunal Constitucional negó el reconocimiento de Cataluña como nación. La crisis económica se encargó del resto.

Históricamente minoritario, el independentismo consiguió 1,9 millones de votos en la consulta simbólica y sin valor legal impulsada en noviembre de 2014 por la Generalitat de Cataluña. “Nunca se creyó en España que esa minoría pudiera ir tan lejos”, explica el sociólogo Narciso Michavila.

En una intensa campaña, con los líderes nacionales constantemente en Cataluña, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoym y sus ministros lanzaron mil advertencias contra la secesión: salida de la Unión Europea, fuga de empresas, corralito, caída de exportaciones…

En juego está la región más rica de la cuarta economía de la eurozona, que justo acaba de recuperar sus niveles de crecimiento previos a la dura crisis. Cataluña supone un 25% de las exportaciones de España, un 19% de su PIB y un 16% de su población.

Rajoy asegura que bloqueará legalmente cada paso hacia la separación -su partido aprobó recientemente una reforma del Tribunal Constitucional que permitiría inhabilitar a Mas-. Mientras, los independentistas amenazan con una declaración unilateral de la secesión.

Para el historiador Carlos Gil Andrés, “este es un momento especial” aunque si no hay una “mayoría aplastante”, se “va a reproducir la situación actual”. El desbloqueo difícilmente llegará antes de las elecciones generales de diciembre.

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