La campaña electoral portuguesa llega al ecuador sin un claro favorito

El primer ministro luso y líder conservador, Pedro Passos Coelho hoy en un acto electoral.

El primer ministro luso y líder conservador, Pedro Passos Coelho hoy en un acto electoral.

La campaña electoral portuguesa llegó hoy al ecuador sin un claro favorito para vencer las elecciones del próximo domingo, para las que algunos sondeos dan una ligera ventaja a los conservadores y otros colocan por delante a los socialistas.

Tanto la coalición conservadora del primer ministro luso, Pedro Passos Coelho, como el Partido Socialista de António Costa continúan recorriendo el país con una petición común: una mayoría absoluta que les permita gobernar el país con estabilidad.

“Confío mucho en la elección que van a hacer los portugueses, que tiene que ser, estoy seguro, una elección para tener una mayoría estable en el Parlamento, que deje al Gobierno gobernar y concentrarse en lo que es más importante”, declaró hoy Passos Coelho durante un acto de campaña en Guimarães, en el distrito de Braga.

El también líder socialdemócrata no quiso dar importancia a las encuestas electorales y recordó que “los sondeos no votan, quienes votan son los portugueses”, asegurando que tiene “el alma llena” del apoyo que siente en todo el país.

Pero lo cierto es que los sondeos son cada vez más favorables a Passos Coelho, cuya formación aparecía siempre detrás de la oposición socialista hasta hace unas semanas, cuando la tendencia cambió.

El viernes pasado varias encuestas daban como favoritos a los conservadores con entre tres y cinco puntos de ventaja sobre el partido de António Costa.

Los socialistas, sin embargo, figuran como el partido más votado en la encuesta Eurosondagem publicada el sábado por “Expresso”, aunque con apenas medio punto de ventaja sobre la derecha.

Para ganar adeptos de cara al próximo domingo, Passos Coelho y su “número dos”, Paulo Portas, han hecho suyo el discurso del centro durante la campaña y han identificado a Costa como el defensor de una posición “radical”.

Ayer mismo, Passos Coelho acusó al líder socialista de querer buscar una alianza con el comunista PCP y el marxista Bloque de Izquierda (BE por sus siglas en portugués) para formar un “Gobierno extremista, de la izquierda más radical que existe en Portugal”.

El propio Costa respondió hoy a los conservadores lanzando sus propias acusaciones.

“La coalición de derecha está hoy dirigida por una generación de conservadores, ultraliberales radicales que rompió con este patrimonio común de los partidos y de la sociedad portuguesa”, defendió durante un mitin en Braga.

Costa no ha querido hablar de escenarios postelectorales que no sean una mayoría del PS, sin desvelar si podría intentar aliarse con otras fuerzas de la izquierda en el caso de que nadie alcance la mayoría absoluta.

“Un nuevo ciclo de esperanza sólo puede ser abierto con dos condiciones: que el próximo domingo haya una derrota de la coalición de derecha y que haya una victoria del PS con todos los adjetivos. Una gran victoria, una victoria inequívoca, extraordinaria, con mayoría absoluta”, sentenció.

Desde el resto de fuerzas de la izquierda -a las que los sondeos atribuyen una horquilla de voto de entre el 5 y el 10 %- los discursos tampoco fueron dirigidos a posibles pactos con el PS, sino más bien todo lo contrario.

La portavoz del marxista BE, Catarina Martins, aseguró hoy en Lisboa que “el PS es la desilusión de estas elecciones” y consideró que “tener una mayoría absoluta no resuelve ningún problema del país”, después de que el sábado descartara acuerdos con esa formación.

También se desvinculó de posibles pactos en los últimos días el líder comunista, Jerónimo de Sousa, que el sábado afirmó que conservadores y socialistas “se pasan la vida juntos y, como se ve, juntos quieren continuar”.

El escenario que auguran los sondeos, sin mayorías absolutas, han llevado a los analistas a especular con un posible Gobierno de “bloque central” entre la coalición conservadora y los socialistas, una fórmula que ya se puso en práctica en Portugal en los años 80 pero que por el momento ambas fuerzas políticas han descartado.

En total son más de 9,6 millones de electores residentes en Portugal y en el extranjero los que están llamados a decidir el destino del país el próximo domingo, en unos comicios a los que se presentan 16 candidaturas -trece partidos y tres coaliciones-.

La campaña electoral, que arrancó el pasado domingo, cerrará el viernes 2 de octubre, cuando los grandes partidos volverán a Lisboa para poner el broche final a su lucha por la victoria en las legislativas.

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