Portugal elige entre la austeridad de Passos Coelho y las promesas de Costa

Portugal EleccionesLos portugueses encaran las elecciones legislativas del domingo con poca ilusión y con el dilema de seguir con “más de lo mismo” si optan por el candidato conservador y primer ministro, Pedro Passos Coelho, o apostar por las promesas del aspirante socialista, António Costa.

Las medidas de austeridad que todavía soporta el país pese a haberse liberado de la troika provocan un sentimiento de desencanto generalizado en un electorado que, a corto plazo, no ve muchas perspectivas de cambio en su día a día.

Una de las opciones es mantener a la coalición del centro-derechista PSD que lidera Passos Coelho y el democristiano CDS-PP, que ya ha dejado claro que hay que seguir por el camino de la austeridad durante un tiempo más, aunque espera poder aligerarla poco a poco.

La otra, apostar por el cambio que defiende el secretario general del Partido Socialista (PS), António Costa, quien compagina su compromiso de respetar los objetivos de reducción del déficit público con promesas de acelerar la supresión de los ajustes y recortes aplicados por el actual Gobierno.

El líder del principal partido de la oposición intentó durante toda la campaña electoral desmarcarse de su antecesor, José Sócrates, quien gobernó el país entre 2005 y 2011 -él fue quien solicitó el rescate internacional, aunque contra su voluntad- y hoy está en prisión domiciliaria por sospechas de corrupción, fraude fiscal y blanqueo de capitales.

En las pasadas elecciones, en junio de 2011, Passos Coelho arrebató el Ejecutivo a Sócrates con el 38,66 % de los votos frente al 28,05 % que obtuvo su rival.

Ahora, en 2015, la mayoría absoluta parece una opción más lejana para los dos grandes partidos que, según los últimos sondeos, llegarán relativamente igualados a las urnas, aunque la coalición conservadora amplía día a día su ventaja.

Las encuestan reflejan además que son muchos los electores que no lo tienen nada claro -el número de indecisos oscila entre el 20 % y el 30 % en la mayoría de sondeos- y que, al hacer balance de esta legislatura, aún les pesa la situación económica general y las todavía omnipresentes medidas de austeridad.

A eso se añaden escándalos recientes, como el los afectados del colapso del Banco Espírito Santo (BES) que han perdido sus ahorros, o la demora en el proceso de venta del Novo Banco, creado con los activos sanos del BES, con las consiguientes consecuencias que pueda acarrear para los contribuyentes.

“Es prematuro formular previsiones. Los ciudadanos buscan (…) por un lado la salida de la crisis y por otro una estabilidad mínima”, apuntó hoy Marcelo Rebelo de Sousa, antiguo líder del Partido Social Demócrata (PSD, centro derecha), formación que ahora encabeza Passos Coelho.

Uno de los votantes del domingo, Fernando Sanches, empresario de profesión, dice tener claro a quién apoyar, aunque no revela el sentido de su voto.

“Las medidas (de austeridad) no fueron buenas para mí, como no lo fueron para la mayor parte de las personas, pero el Gobierno dice que están resultando. Aunque me cuesta un poco creer en eso”, razona.

Otro de los puntos clave de estos últimos cuatro años es el desempleo, que estaba en el 12,3 % en junio de 2011, se disparó hasta rondar el 18 % a principios de 2013 y actualmente se sitúan en el 12,1 %.

Siguen siendo valores elevados, según otra votante con un hijo desempleado, María Cristina Dionisio, quien mostró su claro descontento con el actual gobierno al afirmar que “realmente la vida está pésima”.

En el lado opuesto, la posición del PS no es mucho mejor ya que la sombra de José Sócrates genera dudas en la población lusa.

Eso le ocurre a Rui Vieira, de unos 50 años, quien todavía no sabe si apoyar el cambio porque, según dijo a Efe, Costa “ha hecho promesas que no ha conseguido explicar, ni cómo las va a hacer ni en qué base se va a apoyar para cumplirlas”.

La ventaja para Costa es que muchos portugueses buscan algo diferente tras cuatro años de altibajos y de esfuerzos económicos, y el Partido Socialista es la primera opción para tomar el relevo.

El veredicto está en manos de los más de 9,6 millones de electores llamados a las urnas este domingo para elegir a sus futuros representantes entre las doce formaciones -diez partidos y dos coaliciones- que presentan candidatos en todo el país.

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