No hay acuerdo en la Fed de que un alza de tipos ayude pinchar una burbuja

 La presidenta de la Fed de Cleveland, Loretta Mester, durante una conferencia en Washington, el 5 de diciembre de 2014.

La presidenta de la Fed de Cleveland, Loretta Mester, durante una conferencia en Washington, el 5 de diciembre de 2014.

El debate sobre si la Reserva Federal debería ajustar sus tasas de interés para desinflar los riesgos de burbujas en los mercados financieros dividió el viernes a los principales funcionarios del banco central de Estados Unidos, lo que sugiere que la controvertida idea está reapareciendo en momentos en que se prepara un histórico endurecimiento monetario.

Entregar al banco central en la práctica un tercer mandato, además de sus objetivos formales de inflación y empleo, ha ganando partidarios tras la crisis financiera de 2007-2009, de la que algunos culpan a una política monetaria muy laxa que alentó la toma de riesgos en los años previos.

En momentos en que la Fed se encamina a su primera alza de tasas en casi una década, lo que podría ocurrir este año, una razón para actuar pronto sería contener la acumulación de inestabilidades en algunas zonas de los mercados financieros como los créditos apalancados, la deuda de alto rendimiento e incluso el crédito automotor.

Hasta ahora el enfoque de la Fed ha sido usar la regulación financiera y la supervisión de los bancos y otras empresas del sector -las llamadas herramientas macroprudenciales- para contener cualquier riesgo que pudiese dañar al conjunto de la economía.

La política monetaria se ha reservado para conseguir las metas de una inflación de un 2 por ciento y el máximo de empleo estable.

Pero los funcionarios de la Fed discuten sobre estabilidad financiera con frecuencia en sus reuniones y esos debates ya han influenciado las decisiones de política monetaria, según una publicación del presidente de la Fed de Boston, Eric Rosengren.

“Hay razones para creer que la estabilidad financiera debería ser una consideración explícita de los responsables de la política monetaria”, concluyó el estudio presentado en una conferencia sobre el tema en la Fed de Boston, en la que participaron banqueros centrales de distintos lugares del mundo.

Las preocupaciones por posibles burbujas en el sistema financiero han aumentado a las puertas de que la Reserva Federal comience a subir las tasas de interés tras siete años cerca de cero, algo que la presidenta de la Fed, Janet Yellen, y la mayoría de sus colegas creen que ocurrirá este año.

El vicepresidente de la Fed, Stanley Fischer, dijo que puede tener que confiarse a la política monetaria responsabilidad por estabilidad financiera, pese a que las tasas de interés son una herramienta sin filo.

“Las limitadas herramientas para políticas macroprudenciales (…) me llevan a concluir que puede haber ocasiones en que se pueden discutir ajustes a la política monetaria para reducir los riesgos a la estabilidad financiera”, dijo Fischer.

La conferencia de Boston y el documento de Rosengren parecieron dividir a los funcionarios sobre el rol de las tasas de interés.

Narayana Kocherlakota, presidente de la Fed de Mineapolis, se opuso fuertemente a sumar la estabilidad del sistema financiero a las tareas del banco central, argumentando que hacerlo contribuiría a la incertidumbre pública sobre las dos misiones determinadas por ley.

La presidenta de la Fed de Cleveland, Loretta Mester, se puso del lado de Kocherlakota, argumentando que las tasas de interés probablemente no sean muy eficaces en contener el incremento del apalancamiento o las dificultades para cuadrar la liquidez.

Mester advirtió de que las discusiones de política monetaria y macroprudencial deberían seguir caminos separados para proteger la independencia del banco central.

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