La UE apuesta por su plan de inversiones para la recuperación económica y social en 2015

banderasUELa Unión Europea (UE) luchará por la ansiada recuperación económica y social con un plan de inversiones con el que estimular el dinero público y privado en 2015, un año en que la negociación del acuerdo comercial transatlántico con EEUU y el conflicto de Ucrania con Rusia seguirán marcando la agenda.

 

“Crecimiento y empleo, siguen siendo nuestras primeras prioridades”, dijo el presidente de la Comisión Europea (CE), Jean-Claude Juncker, en su último discurso en la Eurocámara de este 2014, el primero en que la Unión comenzó a ver la luz al final del túnel de la recesión.

 

Juncker, el primer presidente avalado por las urnas tras las elecciones europeas del pasado 25 de mayo, ha jugado buena parte de las cartas de la recuperación a un plan de inversión que aspira a movilizar 315.000 millones de euros con los que financiar proyectos e infraestructuras que lleven a Europa a una nueva senda económica y a crear puestos de trabajo.

 

Desde el Centro Europeo de Estudios Políticos (CEPS, en sus siglas en inglés) el analista Marco Incerti se muestra sin embargo poco optimista sobre el plan Juncker “no solo porque el dinero real es mucho menor a los 315.000 millones, sino también porque existe el riesgo de que los proyectos tan solo consigan empleo al corto plazo sin modelos de futuro”.

 

Lejos de ambicionar la puesta en marcha de centenares de iniciativas de cara a los próximos doce meses, en la estela del último Ejecutivo de José Manuel Durao Barroso, la nueva CE ha apostado por un proyecto minimalista post-crisis con solo 23 iniciativas.

 

La lista de prioridades “elegidas” por la nueva CE también pasa por una política de inmigración común, el impulso de un conjunto de medidas para impulsar un mercado único digital y la puesta en marcha de una unión energética que garantice seguridad de suministro e independencia respecto a terceros países.

 

Para 2015, Juncker también se ha comprometido a un plan para combatir la evasión y el fraude fiscales, un compromiso en el que se juega credibilidad institucional y personal después del caso “LuxLeaks” de beneficios a multinacionales en Luxemburgo en la época en que él era primer ministro de Luxemburgo.

Banderas de la Unión Europea (UE) en el exterior del Parlamento Europeo en Estrasburgo, Francia.

Banderas de la Unión Europea (UE) en el exterior del Parlamento Europeo en Estrasburgo, Francia.

“Europa debe ser grande para las cosas grandes y pequeña para las cosas pequeñas”, no se cansó de repetir Juncker ya durante la campaña electoral como candidato del Partido Popular Europeo (PPE).

 

En la nueva CE, Juncker ha incorporado a socialdemócratas y liberales europeos, una coalición que también es una realidad en la Eurocámara, donde los grandes partidos tradicionales están forzados a unirse para sacar adelante las grandes votaciones que intentan frenar a euroescépticos y eurófobos que se han triplicado respecto a la anterior legislatura.

 

Fuentes del gabinete de Juncker señalaron que los socialistas, que tienen la llave de la coalición, serán quienes sufran más el desgaste, especialmente en 2015 en que habrá elecciones en Grecia, España y Reino Unido, países en los que han avanzado formaciones políticas no tradicionales como Syriza, Podemos y UKIP.

 

Muy pendiente en el hemiciclo europeo, especialmente desde las bancadas liberales (ALDE), Verdes y de la Izquierda Unitaria Europea (GUE), estarán del tratado comercial entre la UE y EEUU, que las ONG y los sindicatos temen acabe con las conquistas laborales y la protección al medio ambiente europeas.

 

La portavoz de Izquierda Unida (IU) Marina Albiol opinó, en declaraciones a Efe, que el tratado dejará a los europeos y sus derechos “a los pies de los caballos de las multinacionales estadounidenses”.

 

También escéptico sobre el potencial para el empleo se mostró el consejero de la confederación de sindicatos europeos, Tom Jenkins, quien dudó en una comparecencia reciente en el Parlamento Europeo sobre las perspectivas de empleo del acuerdo.

 

“Dudamos que se creen puestos de calidad. Los cálculos de crecimiento potencial hablan del número de empleos pero no de si serán de calidad”, señaló.

 

En el capítulo de exteriores el conflicto entre Ucrania y Rusia, y el replanteamiento de las relaciones entre Moscú y Bruselas, así como el impacto que para Europa pueda tener la normalización de relaciones entre Estados Unidos y Cuba, serán asuntos dominantes de 2015.

 

El primero se ha recrudecido por la resistencia de Moscú a retirar sus tropas del este de Ucrania y por las repercusiones para varios países europeos de la retirada de Rusia de la infraestructura energética South Stream.

 

“La voluntad de aumentar la cooperación con la comunidad internacional no es suficiente”, ha señalado la alta representante de la UE, Federica Mogherini, al presidente de Rusia, Vladímir Putin, a quien también le ha sugerido un “cambio radical” en su actitud frente a los países occidentales y Ucrania.

 

“Esa intencionalidad debe verse reflejada en la práctica y con hechos”, añadió la jefa de la diplomacia europea.

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