La patronal Cejuego pide rebajar la carga fiscal del juego al entorno del 10 por ciento

Una mujer observa un portal de apuestas por internet.

Una mujer observa un portal de apuestas por internet.

La patronal del juego Cejuego aboga por que se armonice la normativa del sector, ahora sujeta a 17 regulaciones autonómicas en la modalidad presencial y a otra estatal en la que se aplica a internet, así como que se rebaje la carga fiscal directa que soporta al 10 %, desde el casi 30 % actual.

El año pasado, los usuarios se gastaron en juego gestionado por entidades privadas -presencial y por internet- 24.188 millones de euros, de los que 19.918 millones se repartieron en premios (82 %) y 1.136 millones, el 27,45 %, correspondieron a las tasas específicas que gravan esta actividad.

En la actualidad, las tasas aplicadas al juego son de naturaleza muy dispar y van desde cantidades fijas por máquina en hostelería, a porcentajes que en algunos casos llegan hasta el 50 %.

Para el director general de Cejuego, Alejandro Landaluce, el exceso de regulación “asfixia” a un sector que en la actualidad genera 40.000 puestos de trabajo directos y 80.000 indirectos y que se ve abocado a la extinción ante la falta de una “política” sobre juego por parte de las administraciones públicas.

Este factor, unido a la fuerte carga fiscal que soporta el sector y a la crisis económica ha provocado que, por ejemplo, desde 2007 hayan cerrado unos 100 bingos en España.

Aunque las autonomías están comenzando a tomar consciencia de esta situación y, en aras a cumplir con la Ley de Unidad de Mercado, trabajan en armonizar las diferentes normativas, no es suficiente, máxime porque sigue habiendo mucha “hipocresía y pudor” a la hora de afrontar la regulación del juego.

“Exigimos a las administraciones una política global de juego. El juego existe desde siempre y lo que queremos es que pierdan el miedo, que se planteen cómo quieren que sea para luego estructurarlo y permitir que se desarrolle”, ha añadido Landaluce, quien ha lamentado que en la actualidad está absolutamente “parametrizado” y deben pedir autorizaciones para todo.

Así, a modo de ejemplo, ha explicado que cada autonomía establece cómo debe ser un cartón de bingo y cuándo se deben dar los premios o que en un casino tienen que pedir autorización hasta para cambiar de sitio una mesa de póquer.

El objetivo, ha apuntado Landaluce, es que se fijen unos estándares y que, a partir de ahí, el empresario pueda tomar las decisiones que considere oportunas para desarrollar el negocio.

En paralelo a la armonización de la normativa autonómica, Cejuego reclama que se equipare la regulación del juego presencial con la de internet, que, según Landaluce, es mucho más laxa en aspectos como la publicidad o las tasas fiscales.

En su opinión, no tiene sentido que existan dos normativas distintas que discriminen por canal, sobre todo cuando muchas de las empresas que ofrecen juego presencial también lo ofertan a través de internet, cuya supervisión depende de la Dirección General de Ordenación del Juego, dependiente de Hacienda.

Por otra parte, la patronal del juego privado considera que también sería recomendable para la competencia que regulara el sector un organismo independiente porque, al igual que ocurre con cualquier otro mercado, no es recomendable que el que establece las normas sea a la vez “juez y parte”, en referencia a Loterías y Apuestas del Estado.

Cejuego (Consejo Empresarial del Juego) está integrada por Grupo Acrismatic, Cirsa, Codere, Conei Corporación, Grupo D.C. Díaz Carbajosa, Egasa, Orenes Grupo y Recreativos Franco, que en su conjunto generan dos tercios del negocio del sector (casinos, bingos, salones de juego, hostelería, apuestas deportivas).

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