“¡Abrid la puerta!”, gritan los inmigrantes varados en la frontera balcánica

Inmigrantes dentro de una tienda mientras esperan para cruzar la frontera con Croacia cerca del pueblo de Berkasovo, Serbia, 16 de octubre de 2015.

Inmigrantes dentro de una tienda mientras esperan para cruzar la frontera con Croacia cerca del pueblo de Berkasovo, Serbia, 16 de octubre de 2015.

Miles de inmigrantes clamaban el lunes por entrar en Croacia, miembro de la Unión Europea, desde Serbia tras pasar una noche entre el frío y el barro en tierra de nadie, mientras su pase a Occidente se ralentizaba por los esfuerzos de Serbia por imponer límites al flujo hacia Europa occidental.

La policía croata los retuvo mientras sus propios campos de refugiados estaban repletos, según un periodista de Reuters. En el oeste de Croacia, hasta 2.000 personas pasaron la noche en un tren varado cerca de la frontera con Eslovenia, miembro de la UE, que les negaba la entrada.

Después de que Hungría cerrara su frontera con Croacia a los inmigrantes la medianoche del viernes, el flujo imparable se ha estado desviando hacia Eslovenia en ruta a Austria y Alemania, el destino favorito de la mayoría de los inmigrantes, muchos de ellos refugiados de la guerra siria.

Pero Eslovenia ha impuesto un límite diario de unos 2.500, y ha dicho que sólo asumirá los que puedan salir hacia Austria.

Eslovenia dijo que Austria estaba aceptando un máximo de 1.500, mucho menos que los que previamente entraban desde Hungría, aunque el ministro austriaco del Interior dijo que no podía confirmar esto.

Más de 5.000 personas cruzan diariamente la frontera balcánica desde Grecia, a donde llegan en barco y botes desde Turquía, hacia Macedonia y Serbia, ambas exrepúblicas yugoslavas pobres con apenas capacidad para hacer frente a este flujo.

Un periodista de Reuters en el lado serbio de la frontera con Croacia dijo que no había presencia policial aparente para ayudar a mantener el orden. Cansados y con frío, los inmigrantes gritaban: “¡Abrid la puerta, abrid la puerta!”.

La llegada prevista de unos 700.000 inmigrantes este año a las costas europeas, huyendo de la guerra y la pobreza en Oriente Próximo, África y Asia por el mar Mediterráneo y el Egeo, ha expuesto las profundas y a menudo desagradables divisiones dentro de la UE.

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