El Sínodo aprueba el documento final que incluye la apertura a los divorciados

 El papa Francisco llega a la reunión final del Sínodo de la familia.

El papa Francisco llega a la reunión final del Sínodo de la familia.

Los participantes del Sínodo de la familia aprobaron con mayoría de dos tercios los 94 puntos de su documento final, en el que se abre la vía a evaluar caso por caso el acceso a los sacramentos de los divorciados vueltos a casar.

En tres de estos 94 puntos -los que más votos negativos tuvieron- se aborda esta cuestión y se explica que los “bautizados que se han divorciado y vuelto a casar deben ser más integrados en las comunidades cristianas en las distintas maneras posibles, pero evitando en cualquier caso dar escándalo”.

También se invita a utilizar el método del discernimiento, la valoración caso por caso, por parte de los sacerdotes durante la confesión.

POR AMPLIA MAYORÍA

El sínodo de obispos sobre la familia votó con una amplia mayoría un documento final con 94 párrafos, que propone “la integración” en la iglesia de los divorciados que se vuelven a casar, tras el examen de “cada caso”.

Divididos en conservadores y progresistas, los dos sectores se enfrentaron duramente sobre el acceso a la comunión de los divorciados que se vuelven a casar civilmente, lo que ha alejado a muchas familias en todo el mundo de la iglesia católica. Algunos obispos pidieron la readmisión e integración de los divorciados que se vuelven a casar y criticaron el hecho de que la iglesia los trate como si hubieran sido excomulgados.

El texto, cuyos dos párrafos difíciles obtuvieron un consenso menor, fue entregado al papa Francisco, quien lo hizo público inmediatamente.

“El documento encara el asunto de forma transversal: ofrece los criterios para discernir, para comprender cada situación”, adelantó este sábado en una rueda de prensa el cardenal austríaco Christopher Schoenborn. “No es ni un sí ni un no, porque cada situación es diferente”, recalcó el purpurado.

Los 270 ‘padres sinodales’, en representación de los obispos de todo el mundo, escucharon por la mañana la lectura del documento final tras la incorporación de las modificaciones exigidas la víspera e iniciaron la votación por la tarde.

El texto contiene 94 párrafos numerados y debía ser adoptado por una mayoría de dos tercios.

“El documento es el fruto de un consenso”, explicó Schoenborn. “Hay quien se va a decepcionar”, agregó. El purpurado aseguró que el documento “no contiene referencias” a la homosexualidad, “ya que el tema fue abordado sólo en el caso en que un miembro de la familia lo declare y de cómo los cristianos deben encarar esa situación”, explicó.

El espinoso tema de la homosexualidad sigue siendo un tabú para la iglesia católica, sobre todo en algunos continentes como África y Asia.

– En manos del papa –

Los expertos aseguran que el pontífice argentino usará el documento como base para una futura exhortación apostólica sobre la familia.

Francisco decidió convocar dos sínodos sucesivos sobre la familia -en octubre de 2014 y octubre de 2015- para instar a la iglesia a un “aggiornamento”, es decir, a actualizarse ante los cambios que vive la familia moderna.

El papa quiere animar a la iglesia a “evaluar los tiempos y cambiar con ellos, permaneciendo firmes en el Evangelio”, explicó el viernes Francisco en una misa. “La sabiduría cristiana es precisamente conocer estos cambios, conocer los diversos tiempos y conocer los signos de los tiempos”, explicó el papa.

Una alusión a los problemas que vive hoy en día la familia católica, como el aumento de la convivencia, de los divorciados, de las uniones gays y familias mixtas, etc.

– Una iglesia que no juzga, que no reprocha-

“Escuchar” y “acompañar” fueron las palabras clave de este sínodo, ya que la gran mayoría de los participantes reconoció que la iglesia debe renovar sus gestos, sus mensajes y sobre todo su actitud. “Es el comienzo de una nueva iglesia”, sostiene el obispo belga Luc Van Looy. “Se acabó la época en que la iglesia católica juzgaba y reprochaba e inició la era de la acogida, que escucha”, aseguró.

La petición de un mayor papel de la mujer dentro de la iglesia también suscitó fuertes diferencias entre los obispos.

Paralelamente, buena parte de los padres sinodales reconocieron los sufrimientos que padece la mujer dentro de la familia por la violencia y lamentaron que millones de ellas tengan que criar a sus hijos solas, sobre todo a causa de las olas migratorias.

Los obispos del mundo lanzarán una petición “por la liberación” de todos las personas secuestradas en Oriente Medio, Asia y África. “Nunca más violencia, nunca más terrorismo, nunca más destrucción, nunca más persecuciones”, suscribieron.

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