El Yoga mejora la salud cardiovascular

yogaCon la información de 37 ensayos clínicos, un equipo halló que la práctica del yoga reduce los valores de presión, colesterol, frecuencia cardíaca y otros factores de riesgo cardiovascular como el ejercicio aeróbico.

 

“Estos efectos positivos facilitarían y complementarían un enfoque para mejorar la salud cardiovascular”, dijo Paula Chu, candidata a doctora en política de salud de Harvard, Massachusetts.

 

Aun así, con su equipo publica en European Journal of Preventive Cardiology que se necesitan más estudios para comprender cómo influye en la salud el yoga.

 

A esa disciplina se le atribuyen beneficios desde hace años, según dijo el doctor Larry Phillips, cardiólogo del Centro Médico Langone de la Universidad de Nueva York.

 

“Lo que vemos es que el yoga, la relajación y la modificación de la conducta que acompaña su práctica ayuda a todos los pacientes, especialmente a los cardíacos”, agregó Phillips, quien no participó del estudio. “Ahora, pudimos ver que existen beneficios que se pueden medir”.

 

Se estima que 15 millones de estadounidenses practicaron yoga por lo menos una vez.

 

El equipo analizó los efectos del yoga en la enfermedad cardiovascular y en los factores de riesgo, como la hipertensión, la glucosa elevada en la sangre, el exceso de grasa abdominal y el colesterol alto, que describían un perfil, llamado síndrome metabólico, que provoca enfermedad cardíaca y diabetes.

una clase de yoga en el barrio de Englewood en Chicago, Illinois,

una clase de yoga en el barrio de Englewood en Chicago, Illinois,

 

Los autores revisaron 37 estudios aleatorizados sobre un total de 2768 personas, realizados hasta 2013 y que se habían ocupado del yoga versus ningún ejercicio o el ejercicio aeróbico.

 

Los participantes tenían unos 50 años y el seguimiento duró entre 12 semanas y un año.

 

Los que practicaron yoga mejoraron en distintos factores de riesgo: la presión sistólica (el valor máximo) se redujo unos 5,21 mm Hg y la presión diastólica (el valor mínimo) cayó unos 4,9 mm Hg. El colesterol LDL o “malo” disminuyó unos 12,14 mg/dl, mientras que el colesterol HDL o “bueno” aumentó unos 3,20 mg/dl. La frecuencia cardíaca promedio se redujo unos 5 latidos por minuto y los participantes adelgazaron alrededor de 2,5 kilos.

 

Estos cambios fueron similares a los que registraron los participantes que habían hecho ejercicio aeróbico, aunque no varió la glucosa en ayunas o A1C, que describe el control prolongado del azúcar en sangre en las personas diabéticas.

 

El equipo señala una debilidad de los resultados: los ensayos clínicos analizados incluían distintos tipos de yoga y diferentes períodos de práctica. Yoga “silver age” (para adultos mayores), yoga Iyengar (Hatha yoga para corregir la postura), Viniyoga y Vinyasa eran algunas de las escuelas revisadas.

 

Los estudios también incluían distintas poblaciones, desde jóvenes saludables hasta adultos mayores con cardiopatías, según enumeró Chu. “No estamos recomendando que los pacientes se deshagan de sus medicamentos o reemplacen las consultas médicas o los hábitos físicos. Pueden conversar con sus médicos sobre la viabilidad de practicar yoga”, dijo.

 

Las clases de yoga se ofrecen en los clubes, los spa, los centros para adultos mayores y en otros lugares. Las clases individuales en los centros especializados oscilan entre los 15 y los 30 dólares.

 

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