El punto muerto político en Portugal, una fuente de preocupación en Europa

El líder socialdemócrata portugués y actual primer ministro, Pedro Passos Coelho, estrechando la mano de su rival y líder socialista en la oposición, Antonio Costa, el 17 de septiembre de 2015 en Lisboa.

El líder socialdemócrata portugués y actual primer ministro, Pedro Passos Coelho, estrechando la mano de su rival y líder socialista en la oposición, Antonio Costa, el 17 de septiembre de 2015 en Lisboa.

Con un gobierno minoritario de derecha, amenazado con ser derribado a pesar de su victoria electoral, y una alianza inédita de la izquierda con los socialistas, dispuesta a ocupar su lugar, Portugal se encuentra en un punto muerto político que preocupa en Europa.

El primer ministro, el centro-derechista Pedro Passos Coelho, que repite en el puesto, presentó este martes su nuevo gobierno, en el que la mitad de los ministros ya estaban en el anterior ejecutivo. Pero la izquierda, que cuenta con mayoría en el Parlamento, prometió que le hará caer poco después de que asuma sus funciones para “pasar la página de la austeridad”.

Pregunta: Si la izquierda provoca la caída del gobierno, ¿tiene garantizado que llegará al poder?

Respuesta: El presidente portugués, Anibal Cavaco Silva, tendría varias opciones, pero “el escenario más probable” es que nombre al líder del Partido Socialista (PS), Antonio Costa, como jefe de gobierno, comentó el politólogo José Antonio Passos Palmeira.

Y esto a pesar de los duros términos con los que el presidente conservador se refirió a los aliados del PS: el Bloque de Izquierda -partido hermano de Syriza, en el poder en Grecia-, y el Partido Comunista, a los que acusó de “quebrantar la confianza de los inversores”.

Q: La inestabilidad política en Portugal, ¿puede sumergir a la zona euro en la crisis?

R: “Los portugueses están traumatizados por los sacrificios que tuvieron que aceptar en el marco de su plan de rescate y harán todo lo que sea para evitar una nueva crisis”, estimó Passos Palmeira.

“Europa puede estar tranquila. El PS no es Syriza y respetará los compromisos internacionales” de Portugal, consideró por su parte Antonio Costa, en unas declaraciones a mediados de octubre. En su opinión, el Partido Comunista y el Bloque de Izquierda “han dicho claramente que la salida del euro y la renegociación de la deuda no estaban en la mesa de negociaciones”.

Pero la tasa de interés de los préstamos a Portugal volvieron a subir tras las elecciones del 4 de octubre, pasando del 2,29% al 2,44% para los bonos a diez años.

Un gobierno aliado a la extrema izquierda “corre el riesgo de ser inestable y es claramente una fuente de preocupación para los inversores”, advirtió David Schnautz, analista de Commerzbank.

Q: ¿Puede Portugal ser la nueva Grecia?

R: Mientras que Costa ha logrado asegurarse el apoyo de numerosos dirigentes socialistas europeos, el presidente del Partido Popular Europeo (PPE), el conservador Joseph Daul, vituperó un eventual “gobierno extremista”, considerando que “lo que ocurrió en Grecia le puede pasar a Portugal”.

Sin embargo, al contrario de Grecia, Portugal salió de su programa de ayuda internacional en mayo de 2014, e incluso comenzó a reembolsar de forma anticipada los préstamos del Fondo Monetario Internacional (FMI).

“A pesar de la elevada deuda”, del 130,2% del PIB, “Portugal no se parece en nada a Grecia”, sentenció Pedro Lino, analista de la casa de corretaje Dif Broker.

Q: ¿Se emulará en otros lugares de Europa la alianza antiausteridad de Portugal?

R: Eso es al menos lo que teme que pase el presidente del Gobierno español, el conservador Mariano Rajoy, quien, al igual que Passos Coelho, aplicó una política de austeridad que ha sido contestada. Si su Partido Popular gana las elecciones legislativas de diciembre sin mayoría absoluta, el PSOE podría intentar aliarse con Podemos, partido cercano a Syriza.

Q: ¿Será el fin de las medidas de austeridad aplicadas desde hace cuatro años?

R: A la vista de las declaraciones de Costa, un gobierno de izquierda “tendría como base el programa del PS”. Los socialistas se comprometen a reducir el déficit presupuestario, pero apuestan por aumentar los ingresos de los hogares para relanzar la economía.

Para lograr el apoyo de los partidos de izquierda radical, el PS se ve obligado a hacer concesiones. Entre sus reivindicaciones figuran un aumento del salario mínimo a 600 euros mensuales a partir de 2016, el abandono de los sobreimpuestos a los asalariados y la descongelación de las pensiones de los jubilados.

En un contexto europeo tenso, los márgenes de maniobra son muy estrechos. Para el economista Joao Cesar das Neves, “cualquier gobierno estará obligado a continuar con la austeridad, como lo ha hecho Syriza en Grecia”.

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