Llega una segunda generación de drones: más autónomos y capaces de colaborar juntos

Fidel Aznar (d) y Ramón Rizo forman parte del grupo de investigación I3A del Departamento de Ciencia de la Computación e Inteligencia Artificial de la Universidad de Alicante que ha desarrollado un sistema que dota a los drones de autonomía para tomar decisiones en pleno vuelo y de capacidad para colaborar entre ellos en una misma tarea.

Fidel Aznar (d) y Ramón Rizo forman parte del grupo de investigación I3A del Departamento de Ciencia de la Computación e Inteligencia Artificial de la Universidad de Alicante que ha desarrollado un sistema que dota a los drones de autonomía para tomar decisiones en pleno vuelo y de capacidad para colaborar entre ellos en una misma tarea.

La Universidad de Alicante ha allanado el camino hacia una segunda generación de drones más inteligentes al haber creado un sistema (software y hardware) que dota a estos vehículos aéreos no tripulados de autonomía para tomar decisiones en pleno vuelo y de capacidad para colaborar entre ellos en una misma tarea.

Esta tecnología, diseñada por ocho investigadores del Departamento de Ciencia de la Computación e Inteligencia Artificial de la Universidad de Alicante (UA), consiste en un innovador sistema de control que posibilita no solo al usuario sino también a los drones desarrollar labores y comportamientos inteligentes.

Así, el dron puede cambiar su plan de vuelo y su altura porque ha detectado elementos en movimiento y toma la decisión de seguirlos, sin dejar de cumplir, cuando sea conveniente, el papel de asistencia al piloto en tierra.

Igualmente, permite que varios drones puedan volar en grupo e intercambiar datos entre ellos para resolver una misión concreta, una forma de actuar denominada robótica colaborativa o robótica de enjambre, la cual se inspira en la naturaleza: los enjambres de abejas, hormigas o termitas.

El sistema patentado se enmarca dentro del proyecto “Sistemas de enjambre inteligentes para drones en tareas de seguridad y vigilancia”, de tres años y financiado por el Ministerio de Economía y Competitividad y Fondos Feder, ha indicado, en una entrevista, uno de sus codirectores, el investigador de la UA Fidel Aznar.

La tecnología ideada por la UA puede aplicarse en la vigilancia en general, la prevención de incendios forestales, el control agrícola, el seguimiento de manadas de animales o de transporte de pequeñas mercancías, y la búsqueda de personas u objetos. E, incluso, para fines militares.

“Con esta nueva tecnología, estamos allanando el camino hacia una segunda generación de drones más inteligentes” porque, entre otros aspectos, supera las limitaciones de los sistemas de control de vuelo actuales, ha destacado Fidel Aznar.

Hoy en día, los drones siguen las órdenes que les da el piloto en tierra y realizan una navegación previamente fijada por éste, de manera que no puede modificar su itinerario programado.

Ahora, mediante el sistema creado por la UA, estas pequeñas aeronaves, dotadas de autonomía, son “capaces de establecer su propia ruta, en función de la tarea que queramos que resuelvan, así como de sortear obstáculos”, ha señalado Fidel Aznar.

También pueden trabajar con otros drones en equipo para que cada miembro del grupo desempeñe una labor específica en una misma zona -como hacer un barrido y tratar de localizar un objeto- e incorporarse a una formación específica en vuelo para alcanzar distancias de cobertura de señal mucho mayores de las que podría lograr un único vehículo aéreo no tripulado, ha expuesto.

El comportamiento o técnica de enjambre, en el que se fundamenta este nuevo sistema, implica una “descentralización”: todos los miembros de un grupo de drones en pleno vuelo tienen la misma importancia, por lo que si uno de ellos deja de funcionar en una misión, el resto no se ve afectado, podría suplir las carencias del ausente y continuar desarrollando su cometido.

“La tecnología cuenta con una serie de subsistemas que permiten al dron interactuar con el exterior, recibir datos, interpretarlos y ejecutar las acciones necesarias”, ha detallado Fidel Aznar.

El aparato puede comunicarse con la base y remitir datos sobre el vuelo o información recogida por los sensores y cámaras.

Por otro lado, desde la base, una persona puede enviar datos al dron, incluso cuando se encuentra en movimiento, y asignar nuevas instrucciones o planes de vuelo.

“Una de las metas que nos hemos fijado desde el comienzo del proyecto es que los drones, poco a poco, sean capaces de desarrollar tareas de manera totalmente autónoma”, ha revelado Fidel Aznar.

Ha augurado que una línea de futuro en el campo de los drones será la de la miniaturización de los dispositivos: estos aparatos serán cada vez más pequeños, lo que significará que serán más baratos y dispondrán de una capacidad superior de funcionalidad.

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