No todo se puede explicar con materia y energía

DinamismoDinamismo de la información en la naturaleza
Ángel Guerra
Ediciones Encuentro 2015

En este pequeño libro de densas ideas el profesor Guerra nos presenta la información natural como un factor importante en la actividad vital. Quizá el factor más importante: sólo con la química y la física los procesos de la evolución y aun de la actual supervivencia de las especies son inexplicables. Con ejemplos sencillos de diversas especies animales nos transmite la idea de que no todo se puede explicar con materia y energía. La vida en las células, en los pulpos y en las hormigas, entre otros contextos, no se entiende sin la información que reciben y transmiten estos organismos. Ni el azar ni la necesidad gobiernan los procesos asociados a la vida.

Una parte considerable del libro sirve para percibir la complejidad del fenómeno de la vida. Lo que en otros libros se presenta como simple vemos claramente que no lo es. Así nos va poniendo de manifiesto la importancia de esta realidad de la vida, que no admite ser trivializada cuando se estudia en la investigación científica profunda. Y si la vida no es trivial, su evolución mucho menos. Por eso al mismo tiempo, a lo largo de la lectura del libro, se despliega la convicción de que la propia ciencia empírica es insuficiente para apreciar lo valioso que es su objeto de investigación. El propio hecho de que esas explicaciones deben recurrir a un lenguaje lleno de antropomorfismos, con unas expresiones humanas coloquiales pero razonables, indica que los meros razonamientos fisico-químicos son poco explicativos de lo que tienen delante.

A partir de esos lugares comunes de la ciencia biológica el autor nos lleva a considerar la insuficiencia de la propia ciencia empírica. Al abordar temas tan llenos de contenido como el emergentismo o la finalidad, nos transmite una percepción profunda: el conocimiento científico requiere un paso más para saber qué es la vida o incluso el propio universo.

Así se entiende que el último tercio del libro nos adentra en la filosofía como puente entre ciencia empírica y teología. Poniendo de manifiesto su rechazo del diseño inteligente como prueba científica de la existencia de Dios, el profesor Guerra nos hace ver que abordar la acción de Dios en el mundo requiere un saber no empírico, pero sí racional, que es la filosofía. La teoría del diseño inteligente fracasa en lo que se percibe como el error de considerar solo al conocimiento científico como válido para llegar a la verdad. Con un objeto y un método diferentes que la ciencia natural, es la filosofía la que nos permite acceder a toda la realidad sin ningún tipo de reduccionismos. La filosofía no solo no rechaza los datos empíricos, sino que está abierta a toda la realidad. Con un método diferente pero muy racional y seguro, la filosofía bien entendida permite al ser humano abarcar todo: lo vivo y lo no vivo, lo material y lo inmaterial. Y así llegar incluso a lo espiritual.

(Recensión de Salvador Villagrasa, profesor universitario)

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