El capital social se ha destruido en España a tasas superiores al 20% anual durante la crisis

El capital social se ha destruido en España a tasas superiores al 20% anual durante los años de crisis económica, según recoge el informe Crisis económica, confianza y capital social, de la Fundación BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie).

Los dos organismos definen el capital social de España como la disposición a cooperar y el capital de confianza que ello representa. Explican que es un activo intangible que facilita los logros de resultados personales y de grupo, tanto económicos como sociales, porque genera externalidades positivas y beneficios potenciales para los miembros de un grupo si estos cooperan entre sí.

El indicador sintético de capital social estimado en la monografía se basa en el cálculo de costes y beneficios esperados -sobre todo económicos- que los individuos realizan para decidirse a cooperar. Entre las seis variables consideradas están la tasa de paro, la desigualdad social, el acceso al crédito, el nivel de estudios, la dimensión en la red social (población), y la esperanza de vida.

Las conclusiones apuntan a que España es el país de la OCDE donde más intensamente se ha reducido el capital social durante la crisis. En todos los países de la OCDE se ha reducido en los años de crisis salvo en Alemania, Turquía, Corea del Sur, Austria y Polonia.

El descenso de España hace que el efecto dinamizador de las relaciones sociales y económicas sea ahora “sustancialmente más escaso” que en los años de bonanza. Así, el logro de resultados positivos en ámbitos económicos, políticos e institucionales es “más complicado”, porque los individuos son más reticentes a la colaboración y priorizan los resultados particulares o egoístas.

Según el informe, la relación existente entre los resultados económicos y la evolución de la confianza es “clara” y los países que sufrieron más la dureza de los primeros años de crisis han visto cómo se reducía en mayor medida el capital social. Las dificultades económicas a las que se han enfrentado los individuos, como el crecimiento del desempleo, la reducción del crédito y el aumento en la desigualdad han reducido la propensión a cooperar y a confiar en la sociedad.

En España, la reducción del capital social ha sido significativa en todas las comunidades autónomas. En concreto, la menor contracción se observa en Ceuta y Melilla, País Vasco y Principado de Asturias, pero incluso en esos territorios las caídas han sido del 11,6%, 15,2% y 15,6% anual, respectivamente. En el extremo opuesto están Canarias, Murcia, Castilla-La Mancha, La Rioja y Comunidad Valenciana, con caídas superiores al 25% anual.

Las diferencias entre países o entre territorios dentro de España están ligadas a la diversidad de patrones de crecimiento y competitividad pero también a la calidad de los distintos modelos de gobernanza de las instituciones.

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