Gestamp renuncia a su plan de entrar en el capital de Abengoa

 una torre de Abengoa en la planta solar de "Solucar" en Sanlucar la Mayor, cerca de Sevilla.

una torre de Abengoa en la planta solar de “Solucar” en Sanlucar la Mayor, cerca de Sevilla.

El Grupo Gestamp, que tenía previsto inyectar en Abengoa unos 350 millones de euros a través de su filial Gonvarri Industries, ha renunciado a sus planes actuales de realizar la citada inversión, dijo una fuente con conocimiento de la decisión.

“Entre otras cosas es una cuestión de plazos, no hay tiempo para hacer las cosas como habría sido necesario para hacerlas bien”, dijo la fuente ratificando una información del diario Expansión.

Cuando anunció sus intenciones, el grupo vasco ya condicionó la inversión a determinados supuestos, entre ellos, que los bancos acreedores firmasen un “importante paquete de apoyo financiero”.

Según la información del diario Expansión, la negativa de la banca acreedora – particularmente las entidades extranjeras -, habría sido el punto esencial en la marcha atrás de Gestamp.

No fue posible conseguir confirmación oficial de la noticia ni en Abengoa ni en Gestamp mientras que tampoco fue posible contrastar la información con los bancos acreedores de manera inmediata.

El endeudado grupo andaluz de ingeniería y energía renovable lleva meses sufriendo fuertes vaivenes y dificultades financieras que han merecido la alerta de las agencias de calificación de riesgo y de su auditora y que llevaron a la compañía a anunciar un ambicioso plan de desinversiones y una ampliación de capital.

Pero el proyecto de aumento de capital – inicialmente cifrado en 650 millones de euros – acumula polvo desde hace casi cuatro meses mientras la compañía trata de buscar inversores y financiación alternativa.

En este proceso, mientras su cotización se descalabra (el valor ha perdido casi un 68 por ciento de su valor desde finales de julio), el grupo registró a septiembre un flujo de caja negativo de 597 millones de euros a nivel de corporación tras perder 194 millones de euros en los nueve primeros meses del año.

A últimos de septiembre, Abengoa recibió de los principales bancos acreedores una línea de liquidez de 165 millones de euros en el marco del aseguramiento de la ampliación a cambio de unas duras condiciones (entre ellas que los accionistas de control diluyesen su participación y representación en el consejo, que se acelerasen los planes de desinversión y se nombraran nuevos ejecutivos).

Pero el colchón ha sido considerado por muchos como insuficiente si no se lleva a cabo la recapitalización de la compañía, cuya deuda supera los 8.900 millones de euros.

La agencia de calificación Moody’s rebajó la calificación de Abengoa el pasado 19 de noviembre mencionando el deterioro de su situación de liquidez y un nivel de caja que considera “insuficiente” y señalando que la ampliación se estaba dilatando más de lo previsto.

La agencia añadió que un retraso o una cancelación de la ampliación podría propiciar otro descenso del rating.

Las acciones de Abengoa Yield, la filial cotizada en Estados Unidos, perdían alrededor de un 2,6 por ciento por la tarde.

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