El Papa abre la puerta santa de la basílica de San Juan de Letrán: “Comienza el tiempo del gran perdón”

El Papa ha abierto este domingo la Puerta Santa de la basílica de San Juan de Letrán, la catedral de Roma, y ha dicho que ese gesto representaba “un signo y una invitación de la alegría” puesto que “comienza el tiempo del gran perdón”.

La apertura de la puerta santa de esta basílica romana es una ceremonia que se enmarca dentro de los actos por el Año Jubilar de la Misericordia que comenzó el pasado martes 8 de diciembre y se une al gesto de todas las diócesis del mundo que también han abierto sus puertas santas.

Durante la homilía de la misa, el Papa pedido a los fieles que sean “instrumentos de misericordia” y les ha instado a ser “conscientes” de que serán “juzgados sobre esto”. En este sentido, Francisco ha reiterado que “la alegría de atravesar la Puerta de la Misericordia” está acompañada “del compromiso de acoger y testimoniar un amor que va más allá de la justicia, un amor que no conoce confines”.

Por ello, ha señalado que “el motivo de la alegría está expresado con palabras que infunden esperanza, y permiten mirar el futuro con serenidad”. Así ha explicado que “el Señor ha condenado toda condena y ha decidido vivir en medio de los hombres. “No podemos dejarnos vencer por el cansancio, no está consentida ninguna forma de tristeza, tampoco aunque tenemos motivo por tantas preocupaciones y por las múltiples formas de violencia que hieren nuestra humanidad”.

Asimismo ha indicado que la venida del Señor, entonces, debe llevar el “corazón de alegría” y ha señalado que “en un contexto histórico de grandes abusos y violencias, obra sobre todo de hombres de poder, Dios hace saber que Él mismo reinará sobre su pueblo, que no lo dejará a merced de la arrogancia de sus gobernantes, y que lo liberará de toda angustia”.

El Papa ha exhortado a los fieles a alegrarse siempre y “dar a todos testimonio de la cercanía y del cuidado que Dios tiene por cada persona”. “Es el momento de redescubrir la presencia de Dios y su ternura de padre. Es el momento para descubrir la presencia de Dios y la ternura de Padre. Dios no ama la rigidez. Él es Padre, es tierno, todo lo hace con ternura de Padre”, ha remarcado.

“Quien ha sido bautizado sabe que tiene un compromiso mayor. La fe en Cristo provoca un camino que dura toda la vida: el de ser misericordiosos como el Padre”, ha reflexionado.

Tras las oraciones iniciales y el acto penitencial en el atrio de la basílica, Francisco permaneció en silencio mientras se escuchaba el canto del Veni Creator Spiritu. El pontífice permaneció varios minutos rezando en silencio a los pies de la puerta y su apertura estuvo precedida por la fórmula “esta es la puerta del Señor, abridme las puertas de la justicia. Por tu grande misericordia entraré en tu casa, Señor”.

El Papa ha abierto la puerta de bronce que representa a Cristo, y entrado de nuevo en la basílica y volvió a quedarse en silencio algunos instantes. Después de este solemne acto ha caminado hacia el altar, donde ha celebrado la santa misa.

El himno de entrada compuesto especialmente para la ocasión, comienza con las palabras ‘Misericordiosos como el Padre’, tomadas del evangelio de Lucas.

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